Friday, April 28, 2017

Los libros

Hoy comienza la feria del libro, desde que me acuerdo me gustó leer, casi de todo, desde las rancias historias de caballería, realismo mágico y ficción científica que nos recetaban en la escuela hasta los microcuentos que publican los desconocidos. Solía coleccionar libros hasta que me dí cuenta que era más práctico sólo leerlos en pantalla, el libro después de todo sólo es un artículo de lujo que muchos usan para decorar sus habitaciones. 
Mi esposa era escritora, publicaba pequeños escritos, cuentos y poemas acompañados de sus viñetas, se leían tristes, nostálgicos, como ver el parque desde la oficina, ella aseguraba que no eran tristes. Una vez la acompañé una exposición a presentar su libro; recientemente habíamos comprado una camioneta para viajes largos, de esas que tienen un segundo piso con espacio para una cama.
 Luego de su ponencia, la cual por cierto estuvo bastante concurrida, firmó algunos libros, se tomó fotografías y video, terminó exhausta; aunque teníamos reservaciones en el hotel quiso regresar a casa, no habría demasiado problema, pues ella podría dormir en la cama mientras yo conducía, no sería la primera vez que me aventara manejando toda la noche. Ya era tarde, o más bien temprano pues era de madrugada, veníamos por la autopista, me dijo que el movimiento del vehículo le daba pesadillas y no podía dormir, así que busqué un lugar para apearnos, lo encontré en una de las salidas que dan a las rancherías y poblados en los bordes de la vía principal, al menos la salida estaba emparejada y tenía grava, así que ahí me acomodé para no estorbar y estacioné la camioneta.
Antes de que me diera cuenta llegó un grupo de personas, nos saludaron, se trataba de una familia de Armenios, supongo que fueron de los emigrantes que llegaron con el gran éxodo antes de la guerra, me llamaron la atención sus hijas, pues una de ellas parecía albina por sus ojos rojos y cabello totalmente blanco, la otra, por sus facciones podría decirse que era producto de varios matrimonios entre familiares cercanos, tradiciones de su cultura supongo; el padre, hombre delgado, de bigote espeso y sombrero raído, nos contó que era peligroso quedarse al borde de la carretera, y que lo mejor sería que fuéramos hasta el pueblo, que no estaba lejos, les pregunté si querían subir, el hombre aseguró que estábamos muy cerca; ésta familia nos acompañó hasta el pueblo, el cual efectivamente estaba muy cerca, hicimos menos de cinco minutos por terracería, me sorprendió que aún y cuando aún no salía el sol, en las banquetas ya había mujeres vendiendo verduras, uno de los muchachos le comentó a una de éstas vendedoras que debería conseguirle más ajos para que vendiera. Pude estacionarme tras de un restaurante para descansar hasta la media mañana, ahí almorzamos copiosamente varios deliciosos guisos y pan casero acompañados con un incomparable café de olla. Al llegar a casa, mi esposa se fué a la cama por estar cansada del viaje.

No me gusta ir a las exposiciones de libros, suelen ser caros y me atrevería a decir, malos, tal vez sea por la inmensa cantidad de nuevos títulos que se publican, que lo auténticamente bueno queda inmerso en éste mar de mediocridad y culto a la personalidad, más se siente como que la gente famosa escribe porque es famosa y no es famosa porque escribe, como el caso de éste escritor de libros finlandés, el cual tiene más notas acerca de sus terribles elecciones de vida que acerca de sus escritos, los cuales por cierto son muy poco populares, tal vez sea por su estilo o porque simplemente sus contenidos son realmente aburridos, tal vez sea popular por su facilidad para generar polémica mediante sus declaraciones y acciones, como el fomento al programa de "adopta un inmigrante", ese donde la gente recibe en su casa a personas que vienen de países en guerra. La gente para quejarse, compra sus libros para colocarlos bajo los medidores de agua, lo cual sin duda, aumenta mucho sus ventas. También me acuerdo del caso del candidato que luego de ser derrotado en las las votaciones para la presidencia, se alió con otro excandidato para publicar libritos de cuentos, como lo que manejan los hermanos religiosos, para de ésta manera explicar cómo una fuerza exterior influenció los comicios y les negó el triunfo que seguramente llevaría al país a una nueva era dorada.
Quien sabe, en cualquier caso, resulta interesante el gran avance que han tenido las máquinas en éste mercado, si bien recuerdo no ha muchos años, que si sacaban una novela legible resultaba toda una noticia, hace poco me enteré de que había un sitio donde podías comprar novelas por encargo, ésto es se seleccionaba el tema en general y se agregaban palabras clave para dar lugar a una historia única, claro, escrita por máquinas, al momento.
Tenía mucha curiosidad por probar el servicio, así la semana pasada pedí una historia, y sólo para ver que salía, elegí un montón de cosas al azar: ficción científica, comedia romántica, clon, extraterrestres, piratas, robot gigante, distopía, ucronía, camino del héroe, cyborg,  princesa, esclavitud y cerré con documental para hacer las cosas más interesantes; maldita sea, fué la cosa más increíble que haya leído, hoy voy a pedir otra.

Friday, April 21, 2017

La pizza

Me gusta la pizza, quizá no tanto como otras comidas, ni como para comer a diario, sin embargo, nunca he probado una que me desagrade del todo, recuerdo que un amigo comentaba, "la pizza es como el sexo, aún cuando está fría, sigue siendo pizza"; quizá su encanto recaiga en su extraordinaria mezcla de sabores tan intensos y en cierta forma chocantes: dulce, salado, picante, todos revueltos con mucha grasa, en teoría no debería funcionar sin embargo, en la práctica es muy aceptada, sobre todo por los adolescentes, aunque y dado que éstos aún no han desarrollado completamente su sentido del gusto y/o lo tienen destrozado por tanta hormona, pues...

Eso me recuerda, cuando estaba en la escuela, salía con una chica, y claro, la invité a comer pizza, el plan original era ir a la casa y ver una película, tenía refrescos y botana aunque no mucho dinero así que me pareció un buen plan, ella vivía en el centro así que fuí por ella, o al menos ese era el plan porque a medio camino me quedé sin carga, llamé a la chica y le dije que enviaría un taxi por ella; mientras buscaba donde podía recargar el vehículo pasó una pipa de gas, la cual se detuvo, bajó un hombre gordo de lentes en camiseta blanca y vaqueros desteñidos, "¡Ese coche no está bien, te digo!" me comentó mientras me ayudaba a conectar el vehículo, que en breve estuvo de nuevo en operación; le agradecí y continuó su camino.

Regresé a casa justo antes de que ésta chica llegara; estaba todo listo, tenía la comida y la película "Los pancheros" una cinta de bandas criminales. Cuando ella llegó no pareció muy interesada en ésto, yo tenía mis planes y ella los suyos, tanto así que se comenzó a desnudar, preocupado por que mis padres llegaran y me encontraran con una mujer desnuda en la sala, le sugerí salir a comprar una pizza; contrario a cualquier pronóstico, ella aceptó y nos dirigimos al coche.

Ya anochecía cuando salimos, el cielo estaba despejado y el aire se sentía fresco, sería una maravillosa noche estrellada, magnífica para una cita, así que la llevé a un restaurante frente a una concurrida y bonita plaza, dejé el coche cerca de una vecindad para no pagar estacionamiento, me dí cuenta que la vecindad tenía una letrina que daba a la calle, buena elección pues daba un olorcillo que tumbaba; cruzamos un túnel y la plaza, la cual estaba muy concurrida por las más variopintas tribus urbanas, como siempre estaban los vendedores de refrescos, flores, dulces, los pintores de aerógrafo, una mesita donde vendían pulseras de camino a los sanitarios públicos, estatuas vivientes y demás atractivos nocturnos, no hicimos mucho caso y nos dirigimos al restaurante.

Al acercarnos la marquesina me llamó la atención e hice notar de ésto a mi acompañante, pues había dos aves peleando, aves reales, vivas, aparentemente las habían pintado como las mascotas del negocio, cuestionable decisión por las leyes de protección animal aunque original sin duda.

Al lado de las puertas estaba una casi olvidada fila de teléfonos públicos, y al otro un mostrador donde vendían helados y otras golosinas.

Ya adentro, el sitio se veía limpio y ordenado, varias mesas ocupadas, en el monitor del comedor estaba el programa "Vida de los famosos", mostraban un puerto congestionado de lujosos yates y hablaban de lo difícil que era navegar en esas condiciones.
Al llegar a la ventanilla para ordenar, me encontré con conque habían cambiado el sistema lo habían actualizado a una plataforma libre, tenía enormes ganas de examinarlo a detalle... Como notando mi confusión ante la máquina, se me acerca la chica hostess.
Buenas noches, ¿es nuevo cliente? - Sonríe mientras me muestra las opciones para ordenar en el monitor. No presté mucha atención a sus palabras, pues en ese momento pude ver que entró un grupo de jóvenes con muy mala pinta, el primero de ellos, un tipo delgado con sweater raído.
¡Busco al Pum, Juan y Pedro! - Anunció para sin más meterse a la cocina.
¡Ésto es una broma bro! - Anunció un segundo de camisa blanca con tirantes, al momento de sacar un arma, acompañado por los otros golpearon a una de las cajeras, a lo que la otra sin dudar abrió las cajas y les entregó el dinero, en eso se escuchó el sonar de un teléfono, el tipo de tirantes contestó:
¡Ni me digas así! ... ¡llevo 17 años separado de Letty!... - luego se carcajeó sonoramente, Aprovechando su distracción patee una de las sillas contra el tipo, ésto le hizo perder el equilibrio, hice lo mismo con una mesa, veo como otros comensales se han unido a la ofensiva, lanzan objetos y comida a los maleantes, no me quise quedar atrás así que tomé uno de los servilleteros metálicos y se lo lancé a la cara al tipo de tirantes, estoy seguro que le tumbé los dientes, pues sólo vi que se llevaba la mano a la boca ensangrentada. Recordé a mi amiga así que fuí por ella a sacarla debajo de la mesa donde se estaba refugiando, ella me señala el arma que soltó el tipo de tirantes al ser golpeado, es cuando me doy cuenta que los cacos traían armas de juguete.

Al salir de ahí, nos encontramos que en la plaza había un caos, se había desatado una pelea entre las bandas presentes, mientras en el restaurante habían optado por cerrar las cortinas de acero de las ventanas. Ya no era opción regresar, así que tendríamos que ir por el coche, mi compañera traía de esos tacones que se amarran hasta la rodilla y claro que no podría correr, ni se los quitaría, así que la llevé en brazos, por el camino caí en cuenta que no traía sostén, le podía ver los pezones y no parecía importarle, me pregunté si sería vírgen como me había presumido; me aterroricé al pensar que mis padres llegaran a casa y encontraran la prenda sobre el sillón.

Fuí a dejar a mi amiga a su casa, le pedí disculpas de la cita y regresé a la mía, al llegar, revisé las noticias buscando la nota del asalto al restaurante, la encontré aunque lo que más me llamó la atención es que algún gracioso había agregado los apodos de los empleados. Entre ellos destacaba "Boipussi" un particularmente afeminado adolescente de largo y sedoso cabello e improbablemente terso rostro, quien para sorpresa de nadie tenía muchos comentarios. Yo también me alegro de que en aquella ocasión "Boipussi" saliera ileso.

Friday, April 14, 2017

La competencia de escalada

Cuando estaba en la escuela, hubo una competencia de escalada, necesitaba los créditos así que entré junto con otros dos compañeros. Además, habría un premio en efectivo que sin duda no caería mal.

La idea era sencillo, construir una máquina capaz de trepar una columna en el menor tiempo posible; varios días estuvimos discutiendo acerca de cómo construir el aparato, en dónde armarlo y qué piezas usar, uno de mis compañeros tenía acceso a un taller de maquinado en una universidad privada, así que por herramienta no tendríamos problema, por mi parte, dibujé un par de propuestas y mi otro compañero se excusó por su trabajo y sólo aportó algunas piezas, jamás se volvió a aparecer.

 Debido a que no avanzábamos mucho, perdí la paciencia y construí por mi parte un chasis de aluminio con perfil que había en casa, tomando en cuenta las piezas con que contabamos, partes de juguetes, viejos actuadores y una fuente de dudosa procedencia; así ya con algo en forma, nos pusimos de acuerdo en un diseño y nos quedamos de ver en su casa a armar el condenado aparato.

La casa de mi compañero quedaba algo lejos, aunque cerca de una estación del tren, entare Juárez y Morelos, una zona bastante feíta y peligrosa, al bajar de la estación me encontré con un dragón dando un recorrido sobre la calle, era una de esas máquinas que antes usaban para la vigilancia. Pasé por enfrente de una cantina que una cortina apenas cubría a los beodos en su interior, mientras que un vago les lanzaba algo que quiero suponer y era lodo

Creí que iríamos al taller de maquinado que tanto había presumido, sin embargo para mi desilusión, todo lo hicimos en el patio de su casa con una tostadora por ayudante, fueron varios días de ajustes, soldadura, codificación y montaje. Yo estaba trabajando ya, así que tuve que faltar al trabajo un par de días por armar el condenado aparato.
Al final quedó más compacto de lo esperado y soprendentemente confiable, aunque para hacer la cosa más interesante mi compañero le pintó dientes, ojos y le puso un sombrerito muy mono. Parecía como un enanito con garras, se veía aterrador.

Ya en la escuela, los demás equipos trabajaban en sus  máquinas, algunas se veían mucho más elaboradas, y otras símplemente no funcionaban, ofrecí herramienta a un equipo que tenía problemas con los ejes más no la aceptaron. Con la emoción me dieron ganas de ir al baño, aunque debido a la construcción que se estaba haciendo al lado del árbol de los fumadores los sanitarios más cercanos estaban cerrados, por lo que tendría que dar vuelta por los pasillos hasta la tienda e ir hasta el otro edificio, por lo que opté por esperar un poco. Y aparentemente no era el único impaciente, pues la máquina en su modo espera me arañaba la pierna.

 La competencia fué entretenida, se reunió un nutrido grupo de curiosos y algunos estudiantes acarreados de primeros semestres, nadie perdía detalle de las máquinas, algunas trepaban, otras ni siquiera encontraban la columna, alguna sólo vibró un poco para luego hacer humo, en nuestro caso, las garras hicieron una enorme diferencia, pues no importando el marcar la columna, el aparato se encaramó de inmediato y se lanzó hacia arriba a toda velocidad dando de lleno en el capitel haciéndose pedazos. Ahí mientras a nuestro alrededor caían partes de la máquina, fué cuando vi por primera vez a la que fuera mi esposa; contemplaba con extrañeza el inesperado espectáculo; destacaba por su altura, tez blanca de mejillas sonrosadas por el sol, un ondulado cabello castaño hasta los hombros, top negro, preciosa; no la volvería a ver sino años después.

Friday, April 07, 2017

Normis

La señorita Norma trabaja para Don Richard, el hombre de los helados; ella cocina, hace la limpieza y la colada, además de que cada martes y sábado va a hacer la despensa, sin falta; sube por las escaleras, pues tiene un poco de miedo al elevador, luce un uniforme sencillo aunque algo anticuado, siempre impecable, siempre reservada, aunque jóven, luce mayor, usa anteojos de pasta que con dificultad ocultan unas incipientes ojeras; estudia en la nocturna, así que los desvelos y el trabajo la dejan exhausta; tabaja para pagar la escuela y cuenta que en cuanto termine se mudará a la capital.

Por ahora asiste a Don Richard, de lunes a sábado, por las mañanas; quien luego de la muerte de su esposa vendiera su negocio de helados y se retirara a vivir sólo en un departamento.

Normis de vez en cuando visita al Doctor, para consultar sus inexistentes dolencias.
- ¡Como quinceañera.!
Suele comentar el Doctor al dar su diagnóstico, siempre le recomienda reposo y diversión, pero ella no puede, tiene muchas cosas que hacer.

A veces se le encuentra en la estancia frente a las escaleras, garrapateando en una pequeña libreta sosos poemas que guarda en su delantal, si se presta atención se puede escuchar que muy bajito murmura para si misma.
- Tal vez si usara flores, tal vez si cortara mi cabello, tal vez si lo pintara de azul cielo.

Pero tal vez esa no sea la solución porque no es mujer.