Friday, October 07, 2016

Miguelito

Miguelito vive con sus padres, tres pisos abajo, es un niño inquieto, aunque muy alegre, le encantan las historias de vaqueros, también las caricaturas, aunque ya no hay caricaturas de vaqueros, salvo esa curiosa del comisario espacial; Miguelito sale a correr por los pasillos, con su sombrero de fieltro y pistolas plásticas desenfundadas, además lleva siempre una estrella de comisario que venía en el paquete. Suele tender emboscadas en los descansos de las escaleras y tras los maceteros, al acercarse alguien, sale de improviso, sea de un salto, rodando por el suelo o acechando desde atrás del follaje con su arma de brillante plástico y tapón naranja desenfundada; sólo interroga a sus víctimas.
- ¿Qué negocio trae por aquí forastero?
Por lo general sólo es de contestarle hasta que queda satisfecho, que es cuando sale de su escondite, se acomoda el sobrero y guarda el arma.
- Tenga cuidado forastero, sólo recuerdo que éste pueblo es protegido por el sheriff Mike.
Aquí generalmente le gana la risa y se va corriendo.

Es un poco diferente cuando alguien no está de humor para contestarle, en ese caso, Miguelito sale de su escondite disparando ininterrupidamente sin yerro a la cara de su víctima, suele terminar con un:
- Servido.
Sopla los cañones de sus armas y se retira satisfecho. Antes tenía fulminantes, pero se le terminaron y sus padres se han negado a comprarle más, más por las quejas de algunos vecinos que por la seguridad del niño; al cual sin duda consienten, le compran cuanto muñeco pide; aunque más que jugar con ellos parece como que estuviese teniendo un ataque pues sólo los sacude con fuerza frente a sí.

Gusta mucho jugar con las niñas vecinas, se la pasan corriendo de arriba abajo; unas se esconden y el otro les busca con las pistolas desenfundadas, ora el otro huye de éstas que en cuanto le alcanzan se le echan encima y lo llevan en rastra hasta el cuarto de limpieza; un par de veces han sido llevado por escoriaciones u hematomas con el Doctor, aunque nada que un antiséptico, una bandita y una paleta no puedan curar.
También juega con Javier, el hombre que vive en el sótano, al lado de la lavandería; a veces se les puedes observar platicando muy animados, ven caricaturas, escuchan música y hasta se les ha visto bailar.
 
Un día el Doctor se encontró a Miguelito acechando por los pasillos.
- Eh Miguelito, ¿a dónde vas?.
- Buenas tardes Doctor, voy con mis amigas, quedamos de jugar en el sótano.
- Ah si, ¿y a qué van a jugar ahora?
- A los indios, ellas corren y se esconden, yo las busco, es bien genial.
- Ah ¿Y qué haces cuando las encuentras?
- Las amarro y se las llevo a Javier, él es mi alguacil.

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