Friday, October 21, 2016

La excavación

Cuando todavía vivía en la capital, la empresa en que estaba trabajando decidió hacer una obra caritativa para lavar un poco la cara luego de algunos sonados accidentes; así pues, un día nos informaron que estábamos invitados a colaborar de manera más o menos obligatoria a ir a la sierra y tender un acueducto.

El siguiente sábado ívamos con rumbo a un pueblo perdido en la zona montañosa, según nos habían informado, allá nos esperaba el equipo y se nos daría entrenamiento para su uso; fué un viaje largo, aunque disfruté la vista de las laderas boscosas, las espumosas caídas de agua y los recuerdos de cuando acampaba en aquellos parajes.

Al llegar nos encontramos con otros equipos de trabajo, aparentemente sería un esfuerzo conjunto de varias plantas, claro, nadie se tomó la molestia en informarnos ésto previamente, un gerentillo soltó un montón de palabras huecas acerca de los motivos de la visita, mismos que fueron agradecidos propiamente por algunos de los lugareños sobre el entarimado. Concluídas las formalidades pasamos con un cuate que nos daba instrucciones para usar las máquinas, la especificación de la excavación, montaje y unión de la tubería, relleno y compactación, aparentemente todo estaba en un folleto así que fuí a la improvisada oficina que habían hecho bajo un toldo, donde en breve logré conseguir el documento, la especificación era sencilla, tanto que una máquina podría seguirlo sin problema, claro, en aquel lugar resultaba impracticable y caro el desplegar una máquina especializada, sobre todo por la carencia de carretera, y lo irregular del terreno, así que se usarían máquinas más, llamémosles simples.
Regresé casi cuando había terminado la capacitación, y nos llevaron a donde estaban las máquinas, eran equipos viejos, muy viejos, con lógica como la de una bolsa de martillos, aunque hay que reconocerlo, tan durables y confiables; se asignaron máquinas y equipos de trabajo, se nos mandó al campo.

Dado que me había perdido casi toda la plática pregunté a mis compañeros los detalles. El plan era sencillo, tender una línea en declive continuo desde el pueblo hasta el tanque natural a unos 10 km, corriendo en paralelo a un acueducto anterior, bastante viejo y de menor diámetro; la idea era dejar listo el trabajo sucio para que los hidráulicos montaran la estación de bombeo y conectaran al suministro local; ahora, se trabajaría en tramos de 100m, coordinando las máquinas para excavar, montar el tubo, rellenar y compactar la zona antes de avanzar; me pareció que sólo se generarían aglomeraciones de máquinas y personal lo que ocasionaría retrasos y posiblemente accidentes, así que comenté con mis compañeros cómo mejorar el plan; llegamos a lo siguiente:
Una excavadora contínuamente extraería material para formar la zanja de acuerdo a especificación, avanzaría a la par de dos cargadoras que rotarían entre captar el material y depositarlo en la zanja de nuevo, la cuarta máquina se usaría para manipular el tubo, le dejamos el thermofusor montado.
 El plan parecía sólido, así que nos adelantamos un par de kilómetros y comenzamos con nuestras pruebas; ya en ejecución tuvo algunos detalles, pues en un principio tuvimos desborde de material en las cargadoras, o algunas irregularidades en la zanja por la presencia de grandes rocas, pero éstos detalles fueron eliminados con ajustes en las máquinas, curiosamente el montaje, thermofusión y tendido funcionó a la perfección. Eventualmente llegamos al punto en que dejamos a las máquinas correr solas, aunque de vez en cuando había que ajustar la dirección por desigual del terreno, fué en ese momento en que nos alcanzó el cuate de la capacitación y nos cuestionó acerca de nuestro actuar; le dije que no éramos buenos con las máquinas y que entre tanta gente temíamos lastimar a alguien, así que optamos por comenzar poco más adelante para tomarnos nuestro tiempo y no estorbarles; se quedó mirando un rato la excavación y a las máquinas trabajar, fastidiado regresó a la columna principal.

Vimos como se puso a dar órdenes a la gente, que comenzó a hace ajustes en las máquinas, hasta que de pronto la gente se detuvo, se hizo un desorden de máquinas y personal; habían perforado el acueducto anterior. Pasaron el resto de la tarde reparándolo.

Al final del día, luego de más formalidades, llegó el alcalde junto con varios de sus sirvientes, habló más palabras más huecas, nos felicitó y nos invitó a pasar a cenar con lo que la gente de la comunidad había preparado. Alguien tapó el baño.

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