Monday, October 24, 2016

Los caballeros de Sidonia

Sidonia no Kishi

Me habían recomendado ésta serie, como una especie de mezcla entre Attack on Titan y Macross, en el sentido de que hay gore y robots en el espacio, en un rato le eché una hojeada al manga, es buena, básicamente tenemos a una nave generacional, Sidonia, huyendo de creaturas extraterrestres(gauna) que gustan de devorar humanos, mismas que sólo pueden ser destruídas con un arma en forma de lanza de las cuales sólo poseen un puñado y tienen que ser usadas por robots gigantes(guardianes).

Ésto da lugar a constantes batallas contra las creaturas que constantemente acechan, pero ésto no es divertido, pues la escalada es brutal, si bien al principio tenemos grupos enteros de guardianes peleando y perdiendo contra un sólo gauna, ya para la batalla final tenemos un sólo piloto eliminando cientos de miles, aunque bueno, para eliminar los millones de gaunas de la nave grande hubo que usar a quemarropa el arma principal de Sidonia, pero ésto no importa, lo curioso es que hay un punto, en que la historia se siente más como si el punto no fuera el asunto de los alienígenas antropófagos, más bien una excusa, como si se tratara de una novela visual de esas en que el desabrido protagonista busca ganarse los favores de las lindas chicas con quienes convive: La chica del puente de mando, una androide, un cyborg transexual, un híbrido de gauna y human, una dotación completa de hermanas clonadas y hasta la capitana de la nave.

Haciendo mentalmente éste cambio podemos ver la serie como el desarrollo de éste juego, lo cual curiosamente la hace bastante más disfrutable, pues en lugar de buscarle patas y cabeza a la trama de los marcianos y la complicada forma de matarlos, o el por qué no han atacado en cientos de años, o el simple hecho de modificar humanos para que realicen la fotosíntesis como un método de ahorrar en alimentos nos enfocamos en las chicas y la mejor estrategia para ligarse a cada una de ellas, que claro, como en la mayoría de las novelas gráficas, siempre será hablar con todas, decirles lo que quieren escuchar y no comprometerse con ninguna, al menos no antes del punto de no regreso, en éste caso, haber derrotado a Benisuzume(Un gauna muy fuerte), pues así no se cierra ningún camino.

En el caso de la animación es buena, aunque en lo personal el exagerado uso de gráficos por computadora me marea y realmente no me gustó tanto como el manga.

En cualquier caso, es buena, el manga, por supuesto superior, puede que no sea una obra maestra, pero nada de eso importa pues Tsumugi cumplió su sueño, ser una niña de verdad.
Querido Tanikaze, estoy feliz de haber nacido en éste mundo.

Friday, October 21, 2016

La excavación

Cuando todavía vivía en la capital, la empresa en que estaba trabajando decidió hacer una obra caritativa para lavar un poco la cara luego de algunos sonados accidentes; así pues, un día nos informaron que estábamos invitados a colaborar de manera más o menos obligatoria a ir a la sierra y tender un acueducto.

El siguiente sábado ívamos con rumbo a un pueblo perdido en la zona montañosa, según nos habían informado, allá nos esperaba el equipo y se nos daría entrenamiento para su uso; fué un viaje largo, aunque disfruté la vista de las laderas boscosas, las espumosas caídas de agua y los recuerdos de cuando acampaba en aquellos parajes.

Al llegar nos encontramos con otros equipos de trabajo, aparentemente sería un esfuerzo conjunto de varias plantas, claro, nadie se tomó la molestia en informarnos ésto previamente, un gerentillo soltó un montón de palabras huecas acerca de los motivos de la visita, mismos que fueron agradecidos propiamente por algunos de los lugareños sobre el entarimado. Concluídas las formalidades pasamos con un cuate que nos daba instrucciones para usar las máquinas, la especificación de la excavación, montaje y unión de la tubería, relleno y compactación, aparentemente todo estaba en un folleto así que fuí a la improvisada oficina que habían hecho bajo un toldo, donde en breve logré conseguir el documento, la especificación era sencilla, tanto que una máquina podría seguirlo sin problema, claro, en aquel lugar resultaba impracticable y caro el desplegar una máquina especializada, sobre todo por la carencia de carretera, y lo irregular del terreno, así que se usarían máquinas más, llamémosles simples.
Regresé casi cuando había terminado la capacitación, y nos llevaron a donde estaban las máquinas, eran equipos viejos, muy viejos, con lógica como la de una bolsa de martillos, aunque hay que reconocerlo, tan durables y confiables; se asignaron máquinas y equipos de trabajo, se nos mandó al campo.

Dado que me había perdido casi toda la plática pregunté a mis compañeros los detalles. El plan era sencillo, tender una línea en declive continuo desde el pueblo hasta el tanque natural a unos 10 km, corriendo en paralelo a un acueducto anterior, bastante viejo y de menor diámetro; la idea era dejar listo el trabajo sucio para que los hidráulicos montaran la estación de bombeo y conectaran al suministro local; ahora, se trabajaría en tramos de 100m, coordinando las máquinas para excavar, montar el tubo, rellenar y compactar la zona antes de avanzar; me pareció que sólo se generarían aglomeraciones de máquinas y personal lo que ocasionaría retrasos y posiblemente accidentes, así que comenté con mis compañeros cómo mejorar el plan; llegamos a lo siguiente:
Una excavadora contínuamente extraería material para formar la zanja de acuerdo a especificación, avanzaría a la par de dos cargadoras que rotarían entre captar el material y depositarlo en la zanja de nuevo, la cuarta máquina se usaría para manipular el tubo, le dejamos el thermofusor montado.
 El plan parecía sólido, así que nos adelantamos un par de kilómetros y comenzamos con nuestras pruebas; ya en ejecución tuvo algunos detalles, pues en un principio tuvimos desborde de material en las cargadoras, o algunas irregularidades en la zanja por la presencia de grandes rocas, pero éstos detalles fueron eliminados con ajustes en las máquinas, curiosamente el montaje, thermofusión y tendido funcionó a la perfección. Eventualmente llegamos al punto en que dejamos a las máquinas correr solas, aunque de vez en cuando había que ajustar la dirección por desigual del terreno, fué en ese momento en que nos alcanzó el cuate de la capacitación y nos cuestionó acerca de nuestro actuar; le dije que no éramos buenos con las máquinas y que entre tanta gente temíamos lastimar a alguien, así que optamos por comenzar poco más adelante para tomarnos nuestro tiempo y no estorbarles; se quedó mirando un rato la excavación y a las máquinas trabajar, fastidiado regresó a la columna principal.

Vimos como se puso a dar órdenes a la gente, que comenzó a hace ajustes en las máquinas, hasta que de pronto la gente se detuvo, se hizo un desorden de máquinas y personal; habían perforado el acueducto anterior. Pasaron el resto de la tarde reparándolo.

Al final del día, luego de más formalidades, llegó el alcalde junto con varios de sus sirvientes, habló más palabras más huecas, nos felicitó y nos invitó a pasar a cenar con lo que la gente de la comunidad había preparado. Alguien tapó el baño.

Friday, October 07, 2016

Miguelito

Miguelito vive con sus padres, tres pisos abajo, es un niño inquieto, aunque muy alegre, le encantan las historias de vaqueros, también las caricaturas, aunque ya no hay caricaturas de vaqueros, salvo esa curiosa del comisario espacial; Miguelito sale a correr por los pasillos, con su sombrero de fieltro y pistolas plásticas desenfundadas, además lleva siempre una estrella de comisario que venía en el paquete. Suele tender emboscadas en los descansos de las escaleras y tras los maceteros, al acercarse alguien, sale de improviso, sea de un salto, rodando por el suelo o acechando desde atrás del follaje con su arma de brillante plástico y tapón naranja desenfundada; sólo interroga a sus víctimas.
- ¿Qué negocio trae por aquí forastero?
Por lo general sólo es de contestarle hasta que queda satisfecho, que es cuando sale de su escondite, se acomoda el sobrero y guarda el arma.
- Tenga cuidado forastero, sólo recuerdo que éste pueblo es protegido por el sheriff Mike.
Aquí generalmente le gana la risa y se va corriendo.

Es un poco diferente cuando alguien no está de humor para contestarle, en ese caso, Miguelito sale de su escondite disparando ininterrupidamente sin yerro a la cara de su víctima, suele terminar con un:
- Servido.
Sopla los cañones de sus armas y se retira satisfecho. Antes tenía fulminantes, pero se le terminaron y sus padres se han negado a comprarle más, más por las quejas de algunos vecinos que por la seguridad del niño; al cual sin duda consienten, le compran cuanto muñeco pide; aunque más que jugar con ellos parece como que estuviese teniendo un ataque pues sólo los sacude con fuerza frente a sí.

Gusta mucho jugar con las niñas vecinas, se la pasan corriendo de arriba abajo; unas se esconden y el otro les busca con las pistolas desenfundadas, ora el otro huye de éstas que en cuanto le alcanzan se le echan encima y lo llevan en rastra hasta el cuarto de limpieza; un par de veces han sido llevado por escoriaciones u hematomas con el Doctor, aunque nada que un antiséptico, una bandita y una paleta no puedan curar.
También juega con Javier, el hombre que vive en el sótano, al lado de la lavandería; a veces se les puedes observar platicando muy animados, ven caricaturas, escuchan música y hasta se les ha visto bailar.
 
Un día el Doctor se encontró a Miguelito acechando por los pasillos.
- Eh Miguelito, ¿a dónde vas?.
- Buenas tardes Doctor, voy con mis amigas, quedamos de jugar en el sótano.
- Ah si, ¿y a qué van a jugar ahora?
- A los indios, ellas corren y se esconden, yo las busco, es bien genial.
- Ah ¿Y qué haces cuando las encuentras?
- Las amarro y se las llevo a Javier, él es mi alguacil.