Friday, August 26, 2016

El reporte

Estaba trabajando en un laboratorio, aunque no es justo llamarlo trabajo, pues en realidad sólo merodeaba por las instalaciones, tomaba café con el personal y escribía reportes; sólo de vez en cuando contestaba preguntas de los investigadores o me pedían que echara un ojo a las máquinas, de ésto tomaban nota detallada en cada caso.

Cuando llegué se me asignó a un equipo de investigación donde serviría de apoyo, huelga decir que nunca supe en que diantres trabajaban pero su cháchara era entretenida, aunque mucho más mundana de lo que imaginaba, su familia, recetas de cocina, lugares bonitos para vacacionar; claro había uno que otro que se mareaba desde su ladrillo o tan distraídos que sólo balbucean ecuaciones, datos y jerga apenas comprensible. Pero en general eran amables.

Para un proyecto me enviaron a revisar una vieja máquina, un manejador de archivos en una universidad de la capital, sólo se trataba de un diagnóstico, querían saber con exactitud cual era el problema antes de enviar a un especialista; el viaje fué sin contratiempos, al llegar me encuentro con que tienen que autorizar mis pases y credenciales antes de dejarme pasar a los sótanos, para no hacer larga la espera me puse a leer un poco; contrario a mi expectativa sólo tardaron unas cuantas horas las autorizaciones y estaba yo en los cuartos de máquinas, sorprendido del contraste de la brillante estructura de metal y polímero tuviera en su interior sistemas, viejos, obsoletos, o enteramente inoperantes; la máquina, aunque vieja era robusta, pero los años se le notaban, tomé mis notas, elaboré mi informe, tan absolutamente detallado como me pidieron y me largué.

Es lo más memorable que hice, eso y la vez que estaba tan aburrido que me puse a reparar unos muebles con soldadura de plasma, me metí a uno de los talleres donde había estado trabajando en un proyecto personal cuando uno de los vigilantes me descubrió y confundió la estructura que estaba construyendo con un cañón, me preguntó si sabía utilizar el aparato, le dije que sí, hasta le mostré el sellito detrás de mi identificación y le expliqué el principio de funcionamiento de las cápsulas de gas que usa la máquina, las cuales sólo necesitan una pequeña descarga eléctrica para producir una explosión y lanzar casi cualquier cosa desde el tubo que improvisé como cañón en ese preciso momento, creo que no fué una buena idea pero no importa, se retiró luego de un rato.

La semana pasada, me hablaron a que me entrevistara con la directora de proyectos, una pequeña mujer envuelta en una bata negra, supongo y para distinguirse de los demás investigadores, la cual me preguntó acerca del reporte de mi visita a la capital, habían pasado casi dos meses, así que yo casi lo daba por olvidado, le contesté que en aquel momento llegué mi reporte y por sistema debió haberlo recibido al instante, con todo detalle que me esforcé en llenar. Me pidió el sumario, ésto es, comentarios extra que no entran en la hoja de datos estandarizada que se usa para reportes, rápidamente lo encontré y se lo facilité, la mujer le echó una ojeada; muy seria, me informó que podía pasar a recoger mis cosas.

Nunca me pagaron...

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