Friday, July 29, 2016

El cráter

Casi a mitad de camino entre la ciudad y la capital, al sur-sureste se puede ver un cráter, o bueno, no precísamente un cráter, sino su efecto; aún desde la carretera, se pueden ver los cantos abrillantados de algunos altos riscos de la cordillera, lucen improbablemente lisos, hasta parecen recubiertos de un vidrio obscuro; y de cierta manera lo están. Durante la guerra, se disparó un arma de energía en esa región, cualquier cosa que haya sido vaporizó el bosque, aplastó lo que había en un radio de 2km y fundió la piedra que, tras su rápido enfriamiento dió lugar a la formación de éste cráter vítreo.
Oficialmente, un bombardero enemigo fué derribado y para evitar la captura de su armamento, éste fué detonado.
Nadie se cree el cuento, en todo el país no había nada que pudiera tirar uno de esos bombarderos y ni en la capital, ni la ciudad había escudos, error de máquina se descarta totalmente. Los testimonios hablan de algo que cayó del cielo, aunque demasiado rápido y brillante para tratarse de un avión, lástima que no se pueda comparar lo que vieron los testigos con fotos actuales o aún dibujarlo, pues todos ellos quedaron ciegos; la teoría que me parece más plausible es que se trató de un arma orbital experimental, usada como un medio de intimidación y terminar el conflicto de manera rápida; en cualquier caso funcionó, en menos de tres días se transmitió la rendición.
Durante la reconstrucción, los soldados y sus máquinas estuvieron en el lugar apenas un par de años antes de que terminaran cualquier cosa que estaban haciendo y se retiraran; no parece que se hayan llevado nada, antes bien se usaba el lugar como base de operaciones para coordinar la ayuda humanitaria para la reconstrucción, terminado el período, tomaron sus triques y se largaron.

Actualmente, en el cráter se mina la piedra volcánica a cielo abierto, se dice que la superficie fundida alcanza decenas de metros, aunque no se registra radiación, ni se han encontrado vestigios del supuesto bombardero, ni un condenado tornillo.
El impacto tuvo otros efectos, además de cambiar la orografía de la cordillera, lógicamente también cambió el curso de los ríos, inundando cañadas y socavones, ésto ha dado lugar a un curioso cambio en el paisaje, en algunos puntos se tienen fosas donde han quedado grandes árboles sumergidos, las aguas son cristalinas y se han convertido en un lugar increíble para practicar el buceo, también en algunos puntos altos, escamas de roca fundida en el borde de las montañas forman pequeñas terrazas que se llenan de agua, dando lugar a estanques con vista al acantilado, la panorámica es increíble y los lugareños aseguran que ésta agua tiene propiedades curativas, supongo que eso aumenta el turismo; y vaya que lo reciben, mucha gente que gusta de acampar suele visitar el lugar en los meses de verano, tanto propios como extranjeros, aún existen pequeñas compañías locales de guías que llevan grupos de personas a las crestas más altas; tal es la afluencia de visitantes que varias organizaciones hacen campañas con regularidad para limpiar éstos parajes.

 Cuando vivía en la capital solía participar en éste tipo de labores, cada año, asistía con amigos a la campaña de limpieza que se hacía en un río a donde acostumbrábamos ir a acampar, nosotros y muchos otros voluntarios nos dábamos cita en aquel lugar; luego de bajar del camión en carretera había que andar por estrechos senderos que serpenteaban entre altas hierbas y cercas de piedra, algunos tenían suerte y conseguían aventón.
Durante las vacaciones de verano mucha gente acudía al lugar, había música ruidosa y se bebía con abundancia, huelga decir que no era la mejor fecha para ir a acampar, pero era precisamente el motivo por el cual se invitaba a la gente a ayudar con la limpieza el último día.
Recuerdo mucho la tienda en la ribera, una cabaña hecha de troncos, donde vendían refrescos, emparedados, tortas y jugos frescos, tras el mostrador tenían un tablero de hielo con figuras de diversos tamaños; gato, perro, niño, humano, vaca. Una ocasión a una compañera fué aplastada por un hielo, salí a buscar ayuda al puesto de emergencias, para cuando regresé con la gente que estaba de guardia, pero era demasiado tarde, estaba muerta; ella había hablado a sus padres, para que la recogieran allá por la tarde, cuando llegaron no pudimos darles la noticia, lo peór es que no tenía dinero para pagarles la comida a todos, a todos menos a ella.

Friday, July 15, 2016

La exposición

Me hablaron de una planta para revisar una máquina, aparentemente era muy urgente, así que ni siquiera saqué a pasear a la bestia; al llegar me estaban esperando, una mujer de mantenimiento, la cula lucía muy enojada, pelo amarrado en una cebolla despeinada y unos anteojos que se le resbalaban a media nariz; venía acompñada por un distraído y asustadizo becario, la mujer apenas me saludó y me condujo al lugar del problema.
 Ya dentro de la planta me encontré que tenían una exposición, esa de "Trae a tu familia a la planta" en la que los empleados llevan a sus niños y parejas para que conozcan su lugar de trabajo, suelen ser divertidas o al menos educativas, aunque lo mejor siempre han sido las máquinas disfrazadas que nunca faltan.

Para ahorrar tiempo, la mujer nos condujo a través de la nave donde se realizaba la exposición, había mucha gente, juegos de destreza, corridas de prueba a baja velocidad, presentaciones interactivas, máquinas bailando y como pieza principal estaban mostrando un nuevo tipo de camión con tres direcciones, realmente no entendí el punto, pues el costo se triplicaba, aunque debo reconocer que resulta conveniente para moverse en espacios reducidos y en el muy improbable caso, podría resultar útil. Destacaba un modelo a escala de la planta hecho en madera, con un pequeño tren que recorría un circuito llevando materiales, me sorprendió el nivel de detalle, aún la máquina echaba humo. Pasé junto a un grupo de jóvenes que charlaban:
"Es por la fé que la gente tomó unos huesos de cabra y los puso en una rara urna, luego los científicos al hacer pruebas no quisieron romper la ilusión." No pude menos que sonreír al ver que se había memorizado una cita de un libro de texto. También vi a una mujer peliroja, creo que notó mi fijación así que pasé de largo rápidamente, pero estoy casi seguro que era natural, es tan raro en éstos días.

Saliendo de la exposición llegamos a un puerto de embarque donde enorme camión de volteo estaba atascado en el patio, aparentemente se le dejó abandonado por mucho tiempo, los neumáticos se reventaron y debido al peso, los rines comenzaron a hundirse en el asfalto, con las últimas lluvias la caja estaba llena de agua, misma que se estaba derramando, de pronto se ladeó un poco y además de agua, comenzó a chorrear un muy sucio aceite, por lo que apenas alcancé a subirme a una unidad de lavado que se encontraba cerca, mis anfitriones no fueron tan ágiles y tuvieron que continuar la visita con las botas sucias.

Finalmente llegamos a la máquina en cuestión, la cual estaba generando un atasco de la línea entera, arrancaba pero inmediatamente volvía al reposo; el error: parámetros insuficientes, la mujer aseguraba que el programa estaba correcto y que habían verificado los parámetros varias veces y estaban completos y dentro de especificación. Luego de un rato me dí cuenta que esa máquina era parte de un lote y varias de éstas ocupaban la misma posición en varias líneas de la planta, las cuales, en éste momento estaban paradas debido a la exposición, todas menos ésta. La cual al tratarse de una máquina de liberación de producto, a alguien se le ocurrió ligarlas todas para comparar valores y tendencias entre todas y mantener valores constantes, así que ante la falta de consenso no podía tomar decisiones por sí misma, lo más fácil habría sido sólo meter datos duros a la máquina, lo cual la haría funcionar, sin embargo tal vez generaría problemas en las otras así que, sólo definí éste día como una excepción  en la cual compararía sus parámetros con su propio historial y en cuanto reanudaran operaciones la otras líneas retomaría su rutina habitual, se aprobó, documentó y firmó.

La mujer poco más aliviada me agradeció para inmediatamente ir a gritar con la gente de operaciones, el becario me acompañaría a la salida; el cuate era todo un caso, venía de un rancho en las orillas de la sierra, estudió la carrera pedaleando en su bicicleta hasta la carretera donde tomaba el camión para la escuela, su notable desempeño le hizo ganar un beca para la universidad y ahora vivía con otros estudiantes en un cuarto rentado, lo felicité; me contaba de varios proyectos y trabajos que había realizado con máquinas, arreglos, configuraciones y grupos, el cuate es listo, le auguro un gran futuro, también me decía que se encontraba en el final de su período en la planta y no lo habían llamado para contrato a diferencia de sus compañeras. Para animarlo le comenté.
"Tú no lucirías bien en bikini"

Íbamos llegando a la caseta cuando vi a una mujer en sostén negro sentada en una silla, resultaba poco común que no tuvieran un código de vestimenta más rígido, aunque tal vez lo relajaron por la ocasión y bueno, hacía calor.

Al salir casi olvido mi identificación, el guardia tuvo que correr para alcanzarme y cambiarme el gafete.

Friday, July 01, 2016

El laboratorio

El otro día recibí una llamada, era de uno de los laboratorios locales, aparentemente se habían enterado de mis trabajos en la industria y me estaban invitando a charlar con sus directivos.
No tengo idea realmente por qué de la invitación, pues no he participado en ningún proyecto destacado, o al menos no localmente, no tengo ninguna publicación, al menos formal y aún mi campo es más empírico que una ciencia por sí misma.

Las instalaciones se encuentran en la carretera a la capital, justo antes de salir de la ciudad; el lugar es notorio por su enorme edificio de tabiques amarillo y preciosa fachada de cantera, vestigios de un glorioso pasado equiparable sólo a las culturas clásicas; ya adentro, en la recepción destacan los frescos y aún mosaicos en el suelo que son enmarcados por dos elegantes escalinatas, aunque para mi desconcierto, la entrevista se realizaría en otro lugar, al otro lado del complejo.

Crucé caminando una explanada, muchos árboles habían sido talados para reemplazarlos por columnas de concreto y los senderos de adoquín por planchas de concreto. Al acercarme a la oficina sentí un aleteo en mi nuca, al voltear ví alejarse a un cuervo, me extrañó un poco, aunque recordé que éstos animales suelen ser muy inteligentes, aún recuerdan a las personas que les han molestado y las buscan para atacarlas, aunque en éste caso más pareciera que estuviera protegiendo su territorio, en cualquier caso ya había llegado al lugar, al entrar me encontré con una mujer de dorada cabellera, uñas con partes móviles y pesado maquillaje, me recibió con rostro inexpresivo y me pidió que esperara en la salita. Aún no me había acomodado cuando me hicieron llamar.

Entré a lo que pareciera una sala de juntas, varios hombres y mujeres se encontraban en una larga mesa, me saludaron y me senté. Me preguntaron muchas cosas, sobre todo acerca de mi trabajo con máquinas, les fuí sincero, no tengo mucha experiencia en mantenimiento, me preguntaron de la capital y mi trabajo por allá, les hablé un poco de lo que hago y cómo lo hago, se mostraban interesados, en especial un hombre de coronilla calva, una mujer anciana de pelo ensortijado me cuestionaba si había publicado anteriormente, por su insistencia más parecía como si supiera más de lo que aparentaba, un hombre jóven, de anteojos habló un poco de sus investigaciones, celdas de energía, reciclaje de polímeros, metales amorfos, matrices cerámicas, nada que tuviera que ver con mi campo, más por aportar algo al tema hablé de mi experiencia en pruebas destructivas de polímeros y metales de fundición, de ahí se arrancaron en una jerga de la que apenas pude seguir el hilo, sólo asentía de vez en cuando. Después de un rato me dieron las gracias y se despidieron.
 Antes de salir, la anciana mujer me detuvo, muy seria me dijo:
- No vayas a nanotecnología.

De regreso a casa pude ver que los vecinos estaban en la banca de piedra bajo el nogal que está junto al camino, sus niños jugaban, mientras la mayor, una niña de largo cabello negro y ojos rasgados, aún en uniforme se encontraba limpiando un arma, aunque por la manera en que le pasaba el trapo, no la veía muy convencida.
 Por un lado me extrañó que estuviera tan temprano en casa, pues ella sale de clases hasta las 4:00, aunque por otro, me dió gusto que aún se conserven esas tradiciones.