Friday, June 17, 2016

El tee

En la ciudad hay un tee de práctica, una especie de opción económica al muy exclusivo club de golf que se encuentra en la carretera rumbo a la capital, realmente nunca me ha interesado el dichoso juego, aunque cuando un amigo me invitó a ir a tirar al tee me ganó la curiosidad, así que decidí acompañarlo.

Sus terrenos se encuentran en el lecho de un río, habitualmente seco; consta de una estructura elevada a la que se accede por una rampa, arriba se encuentra el mostrador donde se pueden rentar puertos, palos, membresías, gorras y otros recuerdos, también hay un puesto de licuados y granolas; todo se encuentra techado, el diseño es bonito, las lonas forman una especie de cielo abovedado lo que le da amplitud y le hace sentir fresco, río abajo no hay pared, sólo un barandal que es cortado por cada uno de los puertos, que son plataformas con un par de sillas, una mesita y sombrilla, además del obligatorio tee desde el cual se lanzan las bolas.

En la recepción había un cuadro muy curioso, un par de ancianas encorvadas recogiendo leña, aparentemente en el mismo río donde nos encontrábamos, se veía muy vieja, ciértamente anterior a la guerra. En el escritorio había una especie de libro de visitantes, en la portada decía "LOCAL", me dió curiosidad y lo abrí, "IF AT FIRST YOU DON'T SUCCED, TRY AGAIN" decía en su primera página, quería seguir hojeándolo pero éste cuate me apuró, pues ya había pagado la renta del puerto y el equipo; estaríamos al fondo, es un poco más lejos, pero más tranquilo, me decía.

Pasamos por todos los demás puertos, jubilados, algunos yuppies y hasta algún papá con sus werkos, había algo de gente, no mucha pero la suficiente para sentirse en un lugar frecuentado sin sentirse apretado. Llegando a nuestro puerto me dí cuenta el porqué lo eligió, si bien todos los puertos tiran a lo largo del río, es en éste extremo donde se encuentra flanqueado por una arbolada de nogales, mientras al frente tenemos una alfombra de zacatales que cubren el lecho seco. Ahí estuvimos tirando un par de horas, en realidad es bastante simple, sólo le pegas a la bola lo más fuerte que puedas tratando de que vaya lo más lejos posible, en las laterales hay redes así que las bolas no se pierden, éste cuate me decía que el punto era obtener una mejor coordinación para calcular alcance o ubicación precisa para la caída de la bola, por lo que lo ideal era apuntar a un punto en específico, yo me contenté con tratar de lanzar la bola más allá de la última malla, no lo logré; éste cuate también me enseñó como recuperar fácilmente bolas que se quedan atrapadas entre las lonas, ésto, para no depender de las bolas del puerto, de verdad no tengo idea cómo llegan las pelotas allá arriba, salvo que la gente las lance a propósito o que algún muy afortunado tiro de a un árbol y rebote hasta arriba, lo cual veo bastante improbable. Ah, la tina de pelotas es rellenada periódicamente, hay máquinas que recorren el parque buscando y recogiendo pelotas para regresarlas a la plataforma desde donde se distribuyen neumáticamente a cada uno de los puertos; es curioso, pues a alguien se le ocurrió ponerles peluche, así que cuando las ví por primera vez, entre las hierbas me parecieron como tlacuaches o ratones grandes.

Debo admitir que me divertí, así que llegando a casa estaba de muy buen humor, así que puse un viejo video de una cinta de la "era heróica" esa donde un gigante barbado con facha de vikingo, se enfrenta a un grupo de hombres armados.
¡Las armas no lastiman a la gente, YO lastimo a la gente! - Grita el energúmeno para luego dejar caér su martillo sobre uno de los hombres haciéndolo pedazos, lo que sin demora hace huír al resto.
Siempre me ha gustado esa escena, pero por algún motivo nunca he visto completa la película y aún así no quiero buscarla, pues no creo que sea tan buena.

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