Friday, February 05, 2016

La cita

Conocí una chica en una de las empresas donde doy servicio, practicante en el área de ingeniería, estudiante de manufactura, ondulado cabello castaño, sonrisa fácil, preciosa dentadura; ella me atendió ante la ausencia del gerente del área, me entregó una serie de diagnósticos, hice algunas preguntas y  me metí entre las máquinas a realizar mi trabajo y al final le entregué el reporten; no era la primera vez que sucedía, ya varias veces había hablado con ella, muy agradable persona, sin embargo, en ésta ocasión finalmente la invité a salir.

Pasé por ella temprano, la esperé frente a la planta, al lado de un bodegón lleno de neumáticos viejos, motores oxidados, carretes de hilo conductor y varias indescriptibles pilas de basura; por un momento pensé que había sido mala idea llegar tan temprano, pues seguro tendría que cambiar y lavar antes de salir; no me importó me puse a leer el manual del vehículo, mismo que nunca había terminado, comenzaba a comprender por qué los acumuladores perdían potencia tan pronto, cuando salió ella, llevaba una falda de cuadros y un ajustado sweater de colores quizá demasiado esponjado y unos zapatos de tacón bajo, ¿o eran botines? no recuerdo realmente, me enfoqué en su sonrisa, cálida y radiante.

Había en cartelera "Asesino del sol", la historia de un príncipe guerrero que se embarcaba a la conquista de un continente escondido bajo un árbol, aparentemente era la segunda parte de una trilogía; entre los créditos encontramos un par de nombres conocidos, entramos a verla.

Pasamos la tarde comentando lo absurdo de la cinta, su violencia gratuita, las torpes actuaciones, y la excusa de historia, que hay que reconocer que logró hilar una contínua serie de largas escenas de combates y destrucción durante más de tres cuartas partes de su duración. Claro, también tenía paisajes maravillosos, un exquisito diseño de los escenarios y aún los vestuarios destacaban por lo intrincado del detalle; lástima que la cámara tambaleante, las explosiones y el enfoque en la pornografía de la destrucción apenas y dejó apreciarlas.

 Fuimos a cenar a "La Gloria" fonda donde preparan sus inigualables tortas homónimas que adornan con una pequeña banderita, ya era hora de los agentes, así que sólo pedimos agua de jamaica y guacamole para acompañar.

Me contaba acerca de la escuela, ya está por terminar todos sus créditos, del enfoque de su tésis "Fisuras por vibración y desgaste en piezas vaciadas en material con residuos de radiación" y cómo tenía el proyecto de abrir un estudio de diseño de prototipos usando una de esas nuevas máquinas de vaciado contínuo que aplican lasser para el curado. No lo dijo diréctamente, pero estoy seguro que todo ésto lo está pagando su padre, las prácticas apenas te permiten pagar transporte y uno que otro antojo. También me contó de otras cosas, más personales, de gente con quien había salido, de sus curiosas amigas, de que se quería mudar de su casa, claro, en cuanto hubiese terminado la escuela y tuviera su taller.
  Eventualmente llegamos al punto en que le comencé contar acerca de las tonterías que hacíamos en la escuela, como cuando volamos un contenedor de basura usando un banco de capacitores o cuando mandamos a dormir a la máquina del laboratorio durante una corrida de prueba. La hice reír a carcajadas, su risa se me contagió, pero aún así pude ver como tras de sus dientes había otra fila, aunque menos numerosos y en lugar de lengua, dos filas de gruesas muelas.
 
No sé si volverla a llamar, me divertí mucho.

No comments: