Friday, November 27, 2015

El amigo Manuel

Me encontraba caminando de regreso a casa, por entre las ruinas industriales en la periferia de la ciudad, sorteando varilla retorcida y montones de escombro; paso al lado de un abandonado quemador, los ladrillos aún a pesar del tiempo conservan una gruesa capa de hollín, mientras a sus pies pedazos de la estructura se apilan a los lados de la oxidada tubería.
Es un largo camino hasta la casa, hay que cruzar la vieja fábrica, el parque, bajar el talud, andar hasta el templo cruzando el puente, dar vuelta en la panadería y subir la colina hasta antes de las ahora enterradas vías del tren.

Me gusta caminar por ahí, contrario a lo que pudiera pensarse, no hay demasiados maleantes, su altura da una vista maravillosa del arroyo y las vías del tren, se pueden ver a la gente haciendo ladrillos para meter al horno al lado de los socavones y su ubicación en una cresta hace que corte la neblina a sus lados como una enorme nave fantasma en un mar de espuma.

De vez en cuando encuentras gente por ahí, y con suerte, una cara familiar, en aquella ocasión me encontré con un viejo amigo; Manuel. Lo conocí cuando estaba en la escuela, era un chico muy inteligente, pronto superó cualquier expectativa que se tuviera de él, en breve consiguió un trabajo en una importante empresa de investigación fuera del país, aunque regresó pronto a terminar sus estudios, fué llamado nuevamente, ahora por una de las compañías de tecnología más importantes del mundo, qué haría o en que trabajaría, no nos pudo decir, sólo mencionó "proyectos".

Lo encontré algo cambiado, ya no usaba lentes, lucía una mullida barba y alegre barriga, aunque una mirada, si no triste, sí desangelada, quizá decepcionado por algo, en sus palabras lo sentía ajeno.

Hablamos un poco, de ésto y de aquello, básicamente lo que recordábamos de la escuela, finalmente me dice muy serio:
- Deberías dejar de intentarlo.
Me detengo, trato de pensar en que se refería
- ¿Quieres decir que no voy a tener hijos?
- No en éste universo. - Dice muy serio.
Bajo la cabeza, buscando algo que decir, tengo tantas preguntas.
Al levantar la vista, mi amigo se había ido.

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