Tuesday, March 23, 2010

Saya's Song

Saya no uta


La canción de saya, o el mundo en gore-visión



Imagina que luego de un terrible accidente tu percepción de la realidad cambiara, que los colores y texturas fueran pervertidos hasta convertirse en una abominable aberración de carne putrefacta, pus y fluidos biliares... La mera visión de personas es repugnante, su morfología se ha distorsionado hasta verse como tentaculados monstruos de viscosos cuerpos.
Entre todos los horrores destaca Saya, una curiosa niña que parece haber surgido de la nada y es la única persona que no luce deformada, un remanso de paz entre la pesadilla constante que resulta el mundo.

Videojuego, libro o historia interactiva, lo cierto es que La canción de saya es una historia muy entretenida, combina elementos de horror, investigación, algo de gore, y claro, no podía faltar el sexo y otro morbo innecesario pero tan fácil para los japos; también destacan especialmente elementos de la mitología lovecraftiana, referencias al umbral y otros seres paranaturales que depredan la vida en las esferas más interiores, aún se hace referencia a la mítica llave de plata que usara el viajero del sueño Randolph Carter; quizá precísamente por esto nos resulte tan agradable y atractiva la historia, dado que somos fans de estos mitos.

Curiosamente podríamos considerarlo un RPG de esos japoneses, sólo que sin el elemento de las batallas aleatorias entre párrafos, pues realmente hay pocas decisiones que tomar en el camino aunque sí conducen a un cambio en el final.
Básicamente tiene tres:
El bueno: Mñinima cantidad de muertos y es hasta romántico.
El malo: Casi todos mueren
El feo: Saya... canta.

Como nota curiosa, y posible spoiler:
Por lo general en la ficción japa los monstruos tentaculados casi invariablemente violan salvajemente a jovencitas, en esta ocasión un viejo pervertido viola a un monstruo tentaculado.


Para los fans del gore, o de Lovecraft, será una experiencia de otro mundo.

Y si les da flojera el videojuego, el cómic, próximamente...

Tuesday, March 09, 2010

El doctor Polines

El doctor Polines fué despedido de su trabajo de investigador en el laboratorio de tecnologías experimentales de la Universidad Autóctona; solía dejar encendida la luz de su cubículo y en cierta ocasión olvidó una torta a medio comer en el acelerador magnético.
Fué acompañado por los guardias de seguridad a tomar sus pertenencias, entre ellos estaba la foto de su exnovia de la escuela, hacía décadas que no la veía, un juego de estilográficas que siempre chorreaban, un portaminas muy usado, una taza de café agrietada, sus espejuelos tridimensionales de n sombras y multitud de pequeños cachivaches con los que realizaba mediciones y ajustes a la maquinaria y equipo; todo fué acomodado en una gran caja de dulce de bisnaga, el cual solían servir en el comedor como postre los martes.
Fué escoltado a la puerta por los serios uniformados; un grupo de becaries lo interceptaron antes de salir, uno de ellos le pidió su firma para un documento escolar, un par de ellos sólo le hicieron unas rebuscadas preguntas acerca de la operación del interferómetro de gases, la última le exigió devolviera la memoria plástica que le había prestado.
El doctor Polines dejó el edificio pensando en que debió haber borrado sus ficheros personales antes de devolverla...

Luego de varias semanas en el laboratorio ocurrió algo inesperado, en los bornes superiores del regulador de plasma se estaban formando paquetes de energía estática muy concentrada, produciendo el temido efecto Chak, durante horas los especialistas del laboratorio trataron de dar con una solución al problema, sin éxito. El reactor había sido fabricado localmente, instalado por el mismo personal del laboratorio, pero su diseño y puesta en marcha había sido en gran medida obra del doctor Polines, la solución parecía radicar en ajustar los ángulos de incidencia de los inyectores de plasma, el proceso estaba perfectamente documentado para realizarse en frío, más no en operación, un error en la alineación y el núcleo entero saldría de balance. Resultaba impensable apagar el reactor, no sólo los venteos de alivio se erosionarían sino que el precipitado se podría incrustar en la superficie interna del magnetrón y demorarían meses en limpiarlo, además que al volver a arrancar el sistema implicaría desviar la energía de la estación Zonda por varias horas. Algunos aseguraban y se trataba de una bomba lógica del doctor en caso de su despido. En cualquier caso, el reactor tuvo que ser frenado a velocidad mínima suficiente para mantener las corrientes Calgary-Lylle, en circulación. Se requería la presencia del doctor.

Uno de sus colegas, que ayudó durante un par de meses durante los arranques fallidos hace un par de años, se ofreció a ir a buscarlo, antes de salir cargó la ubicación del domicilio del doctor y se dirigió para allá.

Tocó a la puerta, luego de un par de minutos, escuchó pasos, el metálico sonido de los seguros y vió como la hoja se abría un poco.
Sin retirar la cadena una mujer lo veía fijamente desde dentro de la casa.
Buenas tardes, busco al doctor Polines. – Saluda el hombre.
Papá no está disponible – Contesta la mujer secamente.
Disculpa, vengo del laboratorio – Le muestra su identificación – Era compañero de tu padre, es algo muy importante.
Papá no puede hablar con usted. – Contesta ella sin quitarle los grandes y ambarinos ojos de encima.
Le he llamado y no contesta, tampoco los mensajes electrónicos. Necesito hablar con él. – Insiste el hombre.
Papá no está disponible – Contesta la mujer con firmeza.
¿Cuándo va a estar disponible? – Pregunta el hombre intrigado, no sabía que el doctor Polines tuviera una hija.
Vuelva a intentar más tarde. – Responde la mujer.
¿Qué tan tarde? – Inquiere el hombre fastidiado.
Vuelva a intentar más tarde. – Responde la mujer.
¿Puedes al menos entregarle mi tarjeta? Dile que es algo muy importante del laboratorio. – Dice con resignación
Papá recibirá su tarjeta. – La mujer extiende su mano y toma el plástico – Buenas tardes – Diciendo esto, cierra la puerta.
Al hombre no le queda más que retirarse.

Por lo que resta de la semana, se hacen nuevos intentos de localizar al doctor Polines, sin éxito, para el día sábado, se decide ir nuevamente a su casa; si bien es comprensible que esté molesto, es innegable que se requiere su intervención en el reactor.
Ya en su casa, luego de un rato de tocar a la puerta; hablar con los vecinos y notar que hacía casi un mes que nadie había visto al doctor decidieron llamar a las autoridades.

Al registrar la casa, dieron con que se encontraba impecablemente limpia, aunque había algo de comida descompuesta en la nevera, su dormitorio estaba ordenado y con un suave aroma a lavanda; curiosamente en una habitación al lado de su dormitorio, el piso estaba cubierto por una gruesa capa de tiras de delgadas tiras de papel, era una especia de taller, con multitud de aparatos y equipo, en la mayoría montados por él mismo, además de un impresionante arreglo de proceso, los técnicos examinaron las máquinas sin suerte, todo el contenido había sido eliminado; no fue hasta que registraron el cuarto de lavado que dieron con un olor sospechoso, en una esquina del cuarto de máquinas, embutido entre los pulidores yacía el cuerpo destrozado del doctor, sobre él, la pequeña tarjeta plástica del Doctor Adrián Carrizales.

Sunday, March 07, 2010

Battle Royale

Batoru rowaiaru


En IMDB
Al inicio del nuevo milenio, la Nación se ha colapsado. Con un 15% de desempleo, 10 millones estaban desocupados. 800,000 estudiantes boicotearon el sistema educativo. Los adultos perdieron confianza y por temor a los jóvenes emitieron la Reforma Educativa del Milenio, también conocida como El Acta BR

Hace ya varios años que vimos esta cinta, recuerdo que era muy popular; quizá por ésto decidimos verla, pues realmente no tenía gore, horror o robots gigantes, aspectos en los que los japos destacan.

En su lugar tenemos a un grupo de estudiantes que son secuestrados para enfrentarse en una Battle Royale, esto es, pelearán entre ellos hasta que sólo quede un sobreviviente.

Así es como funciona: cada año, a nivel nacional, un grupo de estudiantes es seleccionado para participar. Se les colocan collares explosivos, se les entrega un objeto a cada quien, puede ser desde un arma hasta una herramienta o algo mundano como un paraguas, el objetivo es matar a todos los demás compañeros antes de tres días, pues al transcurrir éste tiempo los collares estallan. Éstos collares también sirven para limitar o motivar los movimientos de los estudiantes, al forzarlos a evitar zonas restringidas que harían volar sus cabezas o forzarlos a entrar en contacto con otros estudiantes y facilitar su enfrentamiento.

Quizá lo más trascendente sean los personajes, que supongo y en la fuente son adecuadamente desarrollados, aquí tenemos sólo un montón de estereotipos, desde el gordito y los nerds, hasta el tipo rudo que hasta parece vampiro, quien era nuestro favorito para ganar la pelea.

Como es de esperarse tiene muchas peleas desangeladas entre estudiantes renuentes y otros algo más motivados, muchas persecuciones, ¿Drama? Las actuaciones son bastante malas y en ocasiones hasta muestran humor involuntario. Lo cual culmina en un súbito final, patético y de cierta manera desconcertante, ¿sucedió en realidad, todo fué una broma, todos están muertos? ¿cuál es el punto?.

Suponemos que el libro debe ser mucho mejor, porque la película no. Battle Royale una cinta muy sobrevalorada, sólo a los fans de los japos les gustará.

Wednesday, March 03, 2010

De los vagos


Es evidente la existencia de vagos y también notable y preocupante su proliferación; dan mal aspecto, suelen ser fuente de insalubridad, son mano de obra desperdiciada. Si bien nuestro ideal es la eliminación de esta práctica, no podemos prohibirla, al menos no abiertamente, así que haremos algo para beneficio de todos.

El Estado erigiría edificios para hospedarlos, según el tamaño de la ciudad, la población de vagos, su distribución, la situación económica actual, entre otros factores, estarían compuestos básicamente de habitaciones pequeñas de unos 3mx1.5m, con muros de polímero y metal para facilitar su aseo. Contaría con instalaciones sanitarias, una sala común por nivel, enfermería y cocina.
El gasto no sería tan grande como pareciera, estas construcciones se podrían erigir en zonas en abandono(donde es precísamente mayor la densidad de vagos), su construcción se haría con materiales reciclados y su operación sería más barata y eficiente que otro tipo de programas de apoyo; este lugar también serviría para que organizaciones caritativas puedan repartir alimentos desde un sitio centralizado, seguro y con mobiliario adecuado y en el peór de los casos, estos edificios podrían servir como refugios temporales en caso de alguna catástrofe, como inundaciones, heladas o incendios.

El costo de la estancia sería simbólico, el equivalente a $1USD la noche, tendría derecho a un baño, y un desayuno ligero a la mañana siguiente. No se podría ingresar con armas al interior. El lugar contaría con servicios médicos básicos y para realizar intervenciones de emergencia. Este mismo cuerpo médico se aseguraría de separar o aislar o aún disponer de aquellos con enfermedades infecciosas.

Antes del medio día se vaciarían los espacios para realizar aseo(con jabón y agua caliente a alta presión) y se no volvería a admitir a los usuarios hasta caída la tarde.

Un desayuno ligero se serviría de durante la primera hora de la mañana. El resto de las comidas se venderían a costo reducido.

El centro de reciclaje


Al lado de las habitaciones habría un centro de reciclaje, un lugar donde los ciudadanos podrían vender y entregar materiales de desecho para ser enviados a plantas de reciclaje: metales, papel, vidrio y aún electrónicos y baterías serían aceptados. Depende la carga de trabajo, se aceptarían trabajadores eventuales.

La brigada matutina


Eventualmente habría necesidad de mano de obra no calificada para realizar trabajos eventuales en la ciudad, limpieza de plazas tras festejos, remoción de escombro y tierra en construcciones, entre otras. Durante las mañanas camiones llegarían al edificio solicitando voluntarios, a aquellos que acepten se les llevaría al lugar de trabajo en donde se les proporcionaría de alimentos y un jornal al final del día, sus pertenencias permanecerían en el centro, en la bodega de equipo.