Wednesday, January 27, 2010

Torchlight


Seguro y mis π lectores han estado al tanto de que se espera que para finales de año o principios del otro, Blizzard se digne a sacar la esperada secuela de su enviciante Diablo

Pues bien, aprovechando las fiestas, le echamos un ojo al juego de Torchlight.
Página oficial.

A primera vista parecía un simple clon de Diablo, CLIC, CLIC, CLIC y es todo lo que hay que hacer. Al venir de la misma gente de esta serie, no era de extrañarse algo similar.

Es un juego entretenido, y bonito visualmente, además que agrega una utilísima mula de carga en la forma de una simpática mascota que ayuda al personaje.
La historia es casi inexistente, "monstruos salen de la mina, hay que matarlos y a aquello que los genera" y sólo una excusa para matar bichos, acumular tesoro e ir bajando cada vez más en busca de bichos más y más poderosos.
Las pruebas que piden los habitantes del pueblo suelen ser sencillas y limitarse a "Mata a X" o "Trae Y" que apenas y desvían del contínuo descenso y un marcador inequívoco de que estamos por llegar con el jefe final, es que estos personajes dejan de dar pruebas. Este es el momento exacto para enjoyar armas.
El juego cuenta con las opciones de enjoyar y imbuír armas, además de jugar esperando tener suerte y obtener una pieza rara, que junto con las armaduras de conjunto eran uno de los detalles más interesantes de Diablo II, al contar con personajes que la hacen de cubo horádrico.
Sin embargo, esto parece ser y no está bien implementado, los beneficios que otorgan las piedras y los encantamientos, no justifican el acarrear mascotas cargadas de armas y piedras al pueblo continuamente para obtener esa gema perfecta. Siendo notablemente mejores las armas únicas, las cuales curiosamente no son difíciles de conseguir y la opción del cofrecito público lo hace aún más fácil.

Este cofre público, es un detalle muy interesante al poder compartir armas y equipo con otros personajes creados, un paso adelante de la famosa "esquina del mundo" en el Diablo original. Un lugar donde se podían dejar las armas y cualquier otro personaje podía acceder a ellas. Muy útil para cuando el guerrero encontraba ese rarísimo bastón de mago.

Sin embargo, aún y cuando el juego en sí, es vistoso y con excelente jugabilidad, también tiene sus detalles negativos; luego de la primera mitad (ya cuando al menos una habilidad se ha maximizado), el juego se estanca irremediáblemente y da una triste sensación al paródico Progress Quest, esto no tanto por los enemigos, sino más bien por las mismas habilidades y magia, en las cuales se nota cierta pereza en el diseño de los árboles de habilidades, pues si bien da la libertad de hacerlas independientes unas de otras, tampoco otorgan sinergias, así que al mudar a una habilidad más avanzada en el árbol, los puntos invertidos en una inferior se sienten desperdiciados. Además de que son realmente pocas las habilidades que resultan útiles o que justifiquen el especializarse en ellas y pasar más de 3/4 del juego usando la misma llega a resultar cansado.
Cuenta también la opción del "calabozo infinito" que no es más que una serie de calabozos cada vez más y más difíciles que no tiene mayor propósito que seguir sacando armas, joyas, dinero y experiencia, por lo demás no tiene mayor sentido, ProgressQuest con gráficos.
Podríamos mencionar también como detalle "negativo" es que el juego resulta muy sencillo, sólo en la dificultad máxima se siente la frustración propia de los niveles últimos de Diablo, donde un descuido o mala coordinación de las pociones ocasionaba un desastre, tal vez sea su orientación a un jugador más casual, pero eso ya depende del usuario.
El pedirle a este juego la opción de multijugador y cinemáticos entre actos sería demasiado.


Torchlight es a fin de cuentas como una calca de diablo, con colores muy bonitos, pero finalmente es sólo eso, una calca.

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