Saturday, April 26, 2008

Aventuras en el transporte público

Debido a que carecemos de vehículo particular, solemos transportarnos la mayor parte del tiempo usando el servicio público, que si bien no es el más eficiente o adecuado, va de acuerdo a nuestro presupuesto. Así pues, hemos reunido algunas anécdotas que nos han parecido curiosas en nuestros muchos viajes usando el insufrible transporte público.

Las ventajas de un vagón atestado


Hace poco; regresando a casa haciéndo uso del tren, el cual como es de notar viene completamente lleno a tal hora, nos encontramos con una situación por demás curiosa; una mujer venía viajando con su pequeña hija, al parecer esta última le urgía a su madre el que se bajaran por algún motivo, luego, por instrucciones de la mujer, la niña se acuclilló en el suelo y pronto un pequeño charco comenzó a crecer a sus pies,;al venir el vagón atestado, casi nadie vuelve los ojos al suelo y menos aún hacen contacto visual con otros usuarios, así que esta acción no llamó la atención de casi nadie.
Curiosamente las altas temperaturas y lo seco del ambiente cooperaron para que el líquido se evaporara y el acre olor propio de los usuarios lograron que este detalle pasara desapercibido por casi todos.

Viajando con sobrecupo


Contrario a lo que la gente pudiera pensar, no existe un límite específico para la cantidad de usuarios que un autobús puede transportar. Para muestra, basta recordar una ocasión en que el colectivo transitaba a toda su capacidad por una de las principales avenidas de la ciudad; en lo que se presentó una avería en el motor, por lo que tuvimos que bajar y esperar al siguiente autobús, el cual venía al menos a la mitad de su capacidad... Hicimos lo mejor que pudimos y con trabajo nos introducimos en aquella lata de carne humana, huelga decir que sólo unos cuantos fueron los que no entraron al otro transporte, de hecho uno de ellos fué de manera involuntaria pues quedó en el estribo de la puerta y al cerrarse esta lo comenzó a prensar, el hombre fastidiado empujó la puerta con tanta fuerza que ésta se salió de su corredera de mala suerte que el tipo perdió el balance y cayó de la unidad maldiciendo. Y el camión siguió transitando con una puerta caída.

Los vándalos armados


En alguna ocasión, notamos que uno entre un grupo de vándalos llevaba un cuchillo de cocina entre sus pantalones, una obesa mujer también se dió cuenta de esto y no contenta con desarmar al malandro lo llenó de improperios.

Cuello de hule


En una ocasión, viajando hacia un pueblo con minas a cielo abierto, notamos que uno de los usuarios venía dormido, lo interesante del caso era que ante el brincoteo del vehículo, el tipo no se despertaba ni aún con las violentas sacudidas de su cuello, finalmente y gracias a su extraño reloj biológico, el tipo se despertó y descendió de la unidad al llegar a su destino.


Una habilidad envidiable


En alguna ocasión, esperando el colectivo; notamos que un anciano se acercaba, no parecía demasiado llamativo, salvo porque se detuvo un momento, luego sacudió su pierna y notamos que algo pequeño salía rodando de su pantalón, después de que el viejo siguiera su camino. Intrigados nos acercamos, con sorpresa descubrimos que lo que había expulsado el anciano había sido un trozo de excremento. Aún nos preguntamos cómo pudo haber sido posible tal hazaña...


Los borrachitos


Nuestros mayores enemigos... ni aún en el colectivo podemos estar a salvo de sus etílicas ocurrencias.

Un camión con retrete


En alguna ocasión antes de bajar del colectivo, notamos que el un usuario permanecía más tiempo del necesario frente a la puerta, antes de que nos diéramos cuenta el olfato nos indicó la razón de la demora, el borrachito estaba haciendo del cuerpo en la puerta trasera del vehículo... Al menos es preferible a que ensuciara los pantalones.

Borrachitos aleatorios


En otra ocasión, muy temprano por la mañana, un par de beodos abordaron el transporte, estos comenzaron a gritar, maldecir, tomarse unas cervezas, además de iniciar un interesante juego que consistía en golpear la ventana trasera de la unidad con sus cabezas, eventualmente uno de ellos desgarró su camisa y la lanzó contra los demás pasajeros.

1 comment:

Aguchiro said...

jajaj, me encanto el del viejito que dejo el pedazo de sorete, mas que nada por el titulo que lo acompaña :

"Una habilidad envidiable"


jajjaja, saludos!