Friday, June 29, 2007

Desventuras en el minisuper

Como mis π lectores saben, hemos trabajado en muchos lugares, desde lúgubres tugurios, hasta ruinosas fábricas, en todos ellos nos hemos divertido, aún y cuando nos hayan insultado y aún despedido; uno de esos infames sitios, ha sido un pequeño minisuper, ubicado en una colonia clasemediera; aquí no hablaremos de las peleas con los beodos, pero sí de otras anécdotas más agradables...

Lo peór


El minisuper tenía un inspector, el cuál se aseguraba que en todas las tiendas del rumbo no ocurrieran situaciones irregulares; en alguna ocasión este tío llegó con nosotros y nos informó con su voz grave y sonora que éramos de quiénes más quejas había recibido, que tratábamos mal a los clientes, y que en general, dábamos un mal servicio, que éramos lo peor....
Nunca nos hemos sentido más halagados...

Cómo sacar a un perro de manera elegante


Como todos saben, durante el verano, hace mucho calor, si a esto le agregamos falta de sombra y un sol de mediodía bien se puede convertir el asfalto en un verdadero comal...
Cuando estábamos en el minisuper, el fresco y la sombra, además de atraer a los clientes, atraía también a los perros, los cuales solían entrar a la tienda para huír de la infernal temperatura exterior. Esto no nos parecía apropiado(aunque sí divertido) así que desarrollamos un método sencillo y efectivo para deshacerse de los visitantes caninos.
1.- Abrir la puerta; generalmente cuando entraba un animal es porque alguien la dejaba abierta; así que este paso solía omitirse.
2.- Pastorear al can hasta un lugar cercano a la salida.
3.- Acercarse casualmente al perro por detrás.
4.- Tomarlo fuértemente de la cola y lanzarlo rápidamente hacia fuera de la tienda.
5.- Cerrar la puerta.
5.- Seguir haciendo lo que antes de detectar la presencia del can, como si nada hubiese sucedido.
Este método es súmamente efectivo tanto para deshacerse de los perros como para dejar anonadados a los clientes.
Nota: Si el perro no tiene cola o es muy gordo o violento, se le golpea con la escoba.

¿Qué producto es el más nuevo?


Como mis π lectores saben, los productos nuevos son colocados al fondo, para que el producto más viejo se venda primero; había una curiosa anciana que buscaba siempre llevarse el producto que más recientemente nos había dejado el proveedor, así que removía el producto de enfrente hasta llegar al del fondo; dejaba un revoltijo, sin embargo y como la leche se vendía, no nos preocupaba demasiado. Sin embargo en una ocasión, esta misma mujer acudió muy molesta a nuestras instalaciones, al parecer la leche estaba agria, nos sorprendió el hecho, pues a diario recibíamos al proveedor y generalmente él mismo retiraba el producto próximo a su vencimiento; al examinar el envase descubrimos que efectivamente, la leche tenía ya varios días de caducada.
Le informamos que no podíamos realizarle el cambio pues, la leche tenía ya varios días vencida, que hablara con el gerente de la tienda. Al parecer la anciana no sabía que hasta el fondo también colocamos el producto caducado para que el proveedor nos lo cambie; precísamente para que el cliente no lo tome por equivocación.

De los ladrones ROM


En los alrededores del minisuper había una colonia de Roms(Húngaros, Gitanos, son otros nombres que reciben), perniciosos sujetos que gustaban de meterse a la tienda a robar, además de intentar timar a los incautos con sus charlatanerías, quiromancia, adivinación y otros timos.
Una acción había que tomar contra los pillajes de estos perniciosos personajes así que optamos por la solución menos ofensiva; seguirlos cuando entraran a la tienda, para no perder detalle de sus movimientos; no dudamos en que siguieran robando pero al menos ya no se aparecían tan seguido por la tienda, o al menos ya no en nuestro turno; curiosamente(y no los culpamos), en algunas ocasiones solían enojarse y maldecir en su bizarra lengua, pero esto nunca nos importó.

De la extraordinaria suerte con los juguetes en los panecillos


Durante algún tiempo hubo una promoción en la que en algunas bolsas de panecillos se podían encontrar pequeños juguetes, huelga decir que este producto se agotaba rápidamente debido precísamente al furor que habían causado los dichosos juguetes.
El proveedor dejaba el producto durante la noche(cuando surtía, la demanda estaba tremenda), y ante la falta de clientes ahí permanecían hasta la mañana cuando llegaban los críos de camino a la escuela que rápidamente se llevaban el producto con la esperanza de obtener el mentado juguete. Un compañero de trabajo comentó que a su hijo le gustaban mucho esos juguetes, así que se puso a revisar cada una de las bolsas en el exhibidor, una vez que hubo separado todas aquellas con premio, las pagó y las guardó.
Al otro día nos comentó la cara de asombro que ponía su hijo cada que encontraba un juguete en cada una de las bolsas de panecillos.
Nos imaginamos que sería diametralmente opuesta a la de los clientes que no encontrarían ningún premio en sus bolsas de la tienda...

De cuando falló el sistema de agua potable


Como ya sabrán mis π lectores, a la gente con dinero le gusta vivir en los cerros, pues bien, en alguna ocasión hubo una baja de presión en el sistema de agua potable y por ende todo el sector se quedó sin el servicio de vital líquido, bueno, aquellos que no tuvieron la previsión de tener un depósito exterior o tan descuidados que no colocaron una válvula de retención a tal depósito.
Durante esa mañana, mucha gente comenzó a llegar a comprar agua embotellada, al principio botellones de 5gal, de la más barata(algunos aún tenían que dejar depósito por el envase), al preguntarle a uno de los clientes, el porqué compraban tanta agua, nos explicó el detalle de la falta del líquido en la colonia, así que la necesitaban para darse un baño antes de ir al trabajo; eventualmente el agua de botellón se agotó y tuvieron que consumir las marcas más caras, finalmente ésta presentación se agotó y tuvieron que recurrir a los botes de 1gal y 1/4gal. Así pues, tuvieron que bañarse con agua, doblemente purificada, por ósmosis inversa y rayos ultravioleta.
¿Realmente es tan vital el baño por la mañana?

Del exceso de familiaridad


Había un vecino muy curioso, todos los días, por la tarde, llegaba muy tranquilo, saludaba y se compraba un chicle, entonces, se dedicaba a leer los diarios, luego continuaba con las revistas, se despedía y se largaba. Al parecer tenía cierto negocio con el gerente así que se toleraba este comportamiento. Curiosamente esto fomentaba que otros personajes se tomaran la libertad de leer tanto diarios como revistas...


De los malvados borrachitos


Uno de los mayores problemas con los borrachitos, era que insistían en que se les vendiera alcohol a la hora que ellos deseaban, aún y cuando estuviera fuera de horario, en la tienda, la venta se cerraba a las 1:00A.M. y se reanudaba a las 9:00A.M. de lunes a sábado y hasta las 6:00 P.M. los domingos.

De los desesperados


En alguna ocasión un viejo llegó a las 8:30 A.M. e insistía en que le vendieramos cerveza y que las marcara hasta media hora después, le informamos que hasta las 9:00, el hombre muy molesto, se quedó de pié junto a la caja, hasta que dieron las nueve, entonces tomó unas botellas, las pagó y se largó.

Del famoso abogado que nos iva a ayudar


Una vez llegó a la tienda un tío, muy sonriente y saludador, me pidió que le vendiera cerveza, le hicimos saber que estábamos fuera de horario así que no podríamos venderle, el tío nos comentó que era abogado(uno muy bueno según él) y que cuando necesitáramos ayuda se la podríamos pedir, le dimos las gracias pero seguimos sin aceptar y el tipo optó por largarse.

De los que destrozaron un bote de basura


En alguna ocasión, un grupo de beodos sintieron unas ganas irrefrenables de continuar son su fiestecita, así que acudieron al minisuper a hacerse de más bebida, tristemente ya no estábamos en hora de venta así que nos negamos a atenderlos, se largaron, pero al rato regresaron, en esta ocasión ya no les abrimos, pues conocíamos sus intenciones, así que enfurecidos, comenzaron a golpear la puerta; primero con las manos, luego con los pies, y finalmente con los botes de basura, que fueron usados como ariete; de suerte que la puerta no se rompió y los vándalos sólo dejaron un basurero en la puerta:D

Del que se negaba a obedecer


En alguna ocasión unos tipos querían que les vendiera alcohol ya muy entrada la noche, para deshacernos de ellos, los mandamos a otra tienda, tal vez no les gustó la sugerencia(o ya sabían que esto hacíamos con otros molestos y necios clientes) nos maldijeron y se largaron.


De la generosidad involuntaria de los borrachitos


Como mis π lectores saben, los borrachitos son nuestros enemigos naturales, sin embargo, ha habido algunas ocasiones en que hemos podido desquitarnos de los etílicos personajes, pues en más de una ocasión han caído presas de nuestras grandes tretas

De la falta de comunicación entre los borrachitos


Alguna vez llegó un grupo bastante nutrido de borrachitos a hacerse de pertrechos para seguir la juerga; entre la confusión, uno de ellos rápidamente tomó una caja de cerveza, la pagó y se largó, en lo que los demás terminaron de amontonar refrescos, botana y otra comida chatarra, nos pidieron que agregáramos a la cuenta un cajón de cerveza, lo hicimos, pues supusimos que al final la sacarían del frigorífico, después de pagar, se largaron...

De como olvidan un cartón


En alguna ocasión, un grupo de borrachitos llegaron muy apurados por sumistros para su reunión, cargaron con cajas y bolsas, pagaron y se largaron, curiosamente olvidaron una caja de cerveza... la tuvimos que volver a vender.

De la promociones


En la tienda, era común el que con la compra de bebidas alcohólicas mas unas cuantas monedas, dieran otro producto, nosotros; aprovechábamos estas promociones al marcarlas con todas y cada una de las ventas de cerveza, nos quedábamos con la diferencia cuando el producto de regalo era vendido...

De los despistados


En algunas ocasiones llegaban tíos tan ebrios que nos ofrecían dinero por venderles alcohol; cuando aún estaba vigente el horario de venta, accedíamos gustosos.

De los que ayudamos


Había otros clientes a los que ayudábamos en su búsqueda por el alcohol; para deshacernos de ellos, cuando llegaban a pedirnos y les vendiéramos cerveza fuera de horario, los mandábamos a otra tienda cercana con la excusa de una vecina chismosa(que de hecho la teníamos), les indicábamos que se dirigieran con el greñudo(un pavo de abundante cabellera) que trabajaba ahí por las noches; huelga decir que el tío tampoco se prestaba a venderles, así que los tipos estos regresaban, entonces los mandábamos o a una tiendita o a otro minisuper dándo de referencia que conocían al gerente de sucursal, por lo general... ¡funcinaba!


De como éramos déspotas e irónicos


En alguna ocasión un muy necio cliente quería comprar un jabón, al llegar a pagarlo, se molestó porque su precio marcado era menor... sin decir nada, fuimos al estante de los jabones, y trajimos la etiqueta y la pusimos a un lado del jabón.
Nosotros: Ese jabón no está en promoción, en la etiqueta se puede leer que es otra la presentación que presenta descuento.
Cliente: Son muy déspotas e irónicos, voy a poner una queja para que les quiten la tienda.
El tipo se largó muy enojado.


Del valor del dinero


En alguna ocasión un necio cliente llegó e intentó pagar con un billete de muy alta denominación que apenas y el banco había sacado en circulación en ese mes del año. Más o menos así fué nuestra conversación:
Nosotros: No le puedo aceptar ese billete.
Cliente: ¿Por qué no? Me lo dieron en el banco.
Nosotros: No somos el banco.
Cliente: Pero ya avisaron a los medios.
Nosotros: El dinero es una promesa de pago, no tiene mayor valor que el que la gente esté dispuesta a darle.
Cliente: Voy a poner una queja de que en esta tienda dan muy mal servicio...
Nosotros: Hágalo, el número está escrito en la puerta y si gusta le puedo prestar el teléfono.
Cliente: ¡No vamos a hacer lo que tú nos digas!
El cliente se largó increíblemente molesto.


De los clientes acalorados


A nosotros no nos gusta el frío, pues en nuestra tierra hace mucho calor, así que cuando nos daba frío en la tienda, apagábamos el aire acondicionado, esto tenía varios beneficios: Nos daba una temperatura más agradable, el cliente se largaba más rápido y no molestaba tanto. Sin embargo esto fomentaba conversaciones como la siguiente:
Cliente: ¿Hace mucho calor verdad?
Nosotros: En realidad está muy agradable.
Cliente: ¿Está apagado el clima?
Nosotros: Si.
Cliente: ¿Por qué no lo prendes?
Nosotros: La temperatura nos parece agradable.
Cliente: Pero no es para que los empleados estén a gusto, es para que el cliente esté a gusto.
Nosotros: El aire acondicionado está descompuesto, ya está reportado.
Cliente: ¿Y por qué no nos lo dijiste antes?
Nosotros: Porque no lo preguntó
Cliente: ¡Con esa manera de expresarse no van a llegar lejos!


De los timadores


Como en todos lados, en la tienda también acostumbraban acudir timadores, los cuales buscaban engañar a sus inocentes víctimas con trucos de lo más variado: Una mujer llegaba muy preocupada a media noche pidiendo dinero para regresar en taxi a su casa, un sujeto hablaba pidiendo y le dieran el código de una tarjeta para celular con excusas como "soy amigo del gerente y él me dijo que me pasaras una tarjeta", la mujer que aseguraba y habíamos olvidado entregarle una tarjeta de teléfonos, o el clásico malandro que llegaba a vender objetos recientemente robados de los coches de los vecinos.

Curiosidades varias



  • El agua para preparar sopas era de grifo, para así ahorrar en agua embotellada.

  • Las salchichas para perros calientes solían durar días dando vueltas en la máquina, hasta que alguien las compraba y las engullía con gran deleite.

  • Siempre dudamos que el queso de la máquina fuese siquiera un lácteo.

  • El papel enciende(aún los cigarros) si se pone a calentar en el microondas por mucho tiempo.

  • Las cucarachas, contrario a lo que se puede pensar, no estallan al ser calentadas en microondas, sino que solamente se hinchan para luego secarse.

  • En algunas ocasiones los borrachitos descendían de sus vehículos orinados y con total desvergüenza entraban a comprar más bebida para continuar con la fiesta...

  • No nos importaba quedarnos sin cambio, pues la gente se fastidiaba, pero nosotros no, maldecían y nos amenazaban, nosotros sólo decíamos la verdad No le puedo cobrar, pues no tengo cambio.

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