Sunday, March 18, 2007

Exterminadora de gatos

Como sabrán mis π lectores, la abuela es una mujer de campo, así que suele ser muy práctica respecto a la solución de los problemas que se le presentan, eh aquí uno de ellos.

La casa de mi abuela es muy grande, más grande que la más grande de las casas actuales, tan es así que antiguamente vivían con ella sus 6 hijos de manera bastante cómoda; eventualmente, los hijos comenzaron a dejar la casa materna para mudarse a su propio hogar, dejando prácticamente abandonada la casona, salvo por la tía, quién tiene notable aprecio por los felinos, ha tenido varios gatos: Patolín y Barrigón entre otros. Así pues siempre tenía afuera de la casa comida y agua para sus queridos mininos, esto favoreció la llegada de "amigos" de estos felinos quienes se alimentaban gratis y comenzaron a merodear cada vez más frecuentemente por la casa... y sobre todo alrededor de un viejo cuarto ahora usado como bodega, donde estos animales se escondían del ardiente sol del verano, con el tiempo y una mayor afluencia de felinos, este cuarto comenzó a ser llamado: el cuarto de los gatos y no era para menos, en ese lugar lleno de trevejos cuatrapeados, las gatas entraban atraídas por la obscuridad, la tranquilidad y la agradable temperatura para tener sus camadas de gatitos, así que en muy poco tiempo, ese cuarto comenzó a bullir de gatos, muchos, muchos gatos, de todos colores y tamaños corrían de un lado a otro, se peleaban, bufaban, maullaban y silbaban a la menor provocación; al principio esto no le importaba a mi abuela, pues el cuarto de los gatos se encontraba demasiado lejos de su alcoba, así que no le perturbaban en su reparador sueño.

Gato encerrado


Con el paso del tiempo, los gatos del cuarto de los gatos, siguieron reproduciéndose, muchos se fueron, otros murieron, pero también hubo algunos que se quedaban cada generación; así, eventualmente llegó un momento en que estos animales alcanzaron una masa crítica, esto es, eran tantos y tan feroces gatos que entre sus peleas, furiosas carreras, gruñidos, bufidos y silbidos, la gente tenía miedo pasar frente al cuarto de los gatos; mi abuela tenía que hacer algo, los gatos se habían adueñado de una habitación de su casa y ahora empezaban a invadir el pasillo, así que sin dudarlo, puso un plan en marcha.
Reunió un número muy grande de sacos y tinas, en los cuales introdujo a los gatos, aún desconocemos cómo lo logró, lo cierto es que llenó varias cubetas y mucho costales de estos animales y le pidió encarecidamente al tío que se llevara a todos esos animales a tirarlos a la carretera, así lo hizo, cuentan que tuvo que dar varios viajes para acabar de acarrear todos los felinos que la abuela había capturado.

Abuela Sniper


En algún sucio negocio el primo consiguió un rifle calibre .22, mismo que la abuela no dudó en pedírselo para "tirar". La verdad era otra, nuevamente la población de gatos había llegado a una masa crítica, esto es, su población tenía muchos más individuos de los que mi abuela estaba dispuesta a tolerar.
Desde el día del préstamo del arma larga, la abuela tomó por costumbre apostarse, rifle en mano, cerca de la lavandería y pacientemente esperar a que pasara algún felino, pues desde su posición tenía completo dominio del pasillo central de la casa. Detonación que se escuchaba, gato que caía abatido y era echado a la basura. A pesar de su edad(casi 80 años) la abuela cuenta con una puntería de cuidado, aunque no mató a todas sus presas; el caso más triste fué el de un minino con el cuál la abuela erró su tiro, tirándolo del muro y ocasionando que el desdichado animal cayera en el patio de la vecina, donde se encontraban hacinados varios feroces canes.

Holocausto Felino


Este fué el período más dramático de todos, el más triste y el más alto en cuanto a vidas gatunas cegadas se refiere.
Nuévamente los habitantes del "cuarto de los gatos" habían alcanzado una masa crítica; sin embargo, en esta ocasión, la situación era diferente, un nuevo nieto había llegado a la casa y la abuela no dejaría que los revoltosos gatos contagiaran al bebé con sus enfermedades, así que esto ameritaba acciones drásticas, una solución final, ¡una completa erradicación de los gatos!; fué al mercado y regresó con un sobrecito y medio kilogramo de carne molida comercial... mezcló muy bien ambos y esparció la carne por el jardín y el cuarto de los gatos...
Más de 20 gatos murieron esa misma tarde, algunos en casa de los vecinos, otros se fueron para nunca volver, uno trató de "escapar" metiéndose a un tubo de drenaje obstruyéndolo. Muy pocos sobrevivieron a aquella cruel limpieza de la abuela.

Abuela errante


La abuela todavía mata gatos, ya no tantos como antes, pero lo sigue haciendo cada que tiene oportunidad; por ejemplo, la última vez que los padres salieron de vacaciones, llegamos del trabajo y nos horrorizamos al ver una gorda gata blanca muerta y envuelta en una bolsa en la puerta de la casa. Preocupados fuimos con la abuela, a preguntarle si había visto a alguien que nos hubiera echado ese animal, pues nos parecía sorprendente que alguien en su sano juicio fuera a echar un gato muerto en nuestra puerta.
Cuando le preguntamos a la abuela ella dijo:
Yo la maté para que ya no estuviera fregando.

El cuarto de los gatos fué limpiado a conciencia, pintado y amueblado; ahora es el cuarto del bebé, el cual ahora cuenta con 3 años.

Cementerio gatuno


Curiosamente, ahora los gatos locales han comenzado a presentar un extraño comportamiento, pues hemos encontrado cuerpos en la casa de la abuela, rápidamente descartamos el que se trate de una broma pesada, pues los cadáveres se han hallado en lugares poco accesibles(p.e. un viejo registro), antes bien pareciera y los animales buscan estos lugares específicamente para morir, no hay heridas, y los cuerpos son de animales grandes y gordos, hasta parece y estaban saludables; la abuela asegura y ya no ha usado comida envenenada, así que ahora los gatos ven la casa de la abuela, un lugar de muerte, un cementerio gatuno...


Por lo que hemos sabido fácilmente mi abuela debe haber matado más de 100 gatos en lo que lleva en esa casa, pero el número exacto, nunca lo sabremos, pues tomando en cuenta que muchos de ellos fueron por envenenamiento o reacomodo, tememos que llegue a la eliminación de más de 1000 animales...

Desde aquí le mandamos un saludote a la abuela, le damos muchas gracias por cuidarnos cuando éramos pequeños y por echarnos la mano cuando lo hemos necesitado.

3 comments:

Anonymous said...

Kien a hierro mata a hierro muere. Tu abuela arderá en el infierno enculada día y noche por gatos. En cuanto al bebé...

Anonymous said...

Maty.

Jajajajaja me mato tu historia, ajaja una grosa tu abuela, me mato el nombre de tu blog, estudiaste tecnico?
Pasate por nuestro flog www.fotolog.com/bit_de_paridad

Un saludo grande, segui asi=).

Omis said...

oye con una abuela de esas yo tendria cuidado imaginen que te logra confundir con un gatito, si ya valiste.

po.
paz