Monday, December 18, 2006

Maguiver


No, no vamos a hablar de MacGyver... vamos a hablar de Maguiver, el temerario vigilante nocturno quién junto con su amigo jotito imponía su ley en un lejana colonia olvidada de la mano de Dios y muy cerca de los perversos Rom.

Cuando trabajabamos en un minisuper, solían asignarnos al turno nocturno, así que nos quedábamos solos e igualmente solos teníamos que aventarnos a los clientes necios, además de recibir a los molestos proveedores, ladrones y demás lacras sociales, además claro de hacer el corte y la fajina por la mañana. Sin embargo entre los vigilantes nocturnos de aquella inhóspita colonia más allá del cerro del camposanto; sobresalía uno, si no por su valentía o fuerza, sí por sus notables ocurrencias y hazañas; Maguiver, un destacado miembro del patético grupo de vigilancia nocturna, era un tipo divertido aunque algo descuidado, ésto lo aprovechaban los cábulas empleados del munisuper quienes le escondían su macanita mientras él comía sopa. Lo más sorprendente es que después de un par de horas regresaba muy precupado a preguntar por ella.

Una de sus habilidades menos desarrollada era el preparar las sopas instantáneas que tanto le gustaban... Después de llenar el vaso con agua y colocarlo en el horno de microondas solía quedarse mirando el vaso que giraba al ser bombardeado por microondas, mientras decía...
"Ya mero... ya mero... ya mero... ¡AH, YA SE TIRÓ!"
Entonces muy molesto abría la portezuela y sacaba la sopa, huelga decir que el agua al hervir violentamente provocaba que los chícharos, granos de elote e ínfimos camarones que suelen llevar esas sopas, se cayeran del vaso. Pero para paliar este inconveniente Maguiver solía hacer uso de su sinigual sagacidad y le vaciaba a la pasta cuanto aderezo encontraba a la mano: salsa verde y roja, crema, y sobre todo, queso...
Maguiver era un amante declarado de la viscosa sustancia amarillenta que vendíamos como queso, la agregaba con gusto a las frituras, a las papas, a las sopas y aún a otras comidas, alguna vez le quiso compartir su afición con una guapa clienta, a la cuál le contaba las bondadades de este supuesto lácteo, mientras ella no perdía de vista la cara y sudadera manchada con queso artificial del vigilante.

Otro detalle sobresaliente de Maguiver era que su compañero de ruta(ellos hacían sus rondines nocturnos en sendas bicicletas), era un tío que los vulgares empleados de la tienda presumían y era un jotito con el cual los vigilantes daban vuelo a sus más bajas pasiones encerrados en la caseta; esto nunca lo pude comprobar pero lo cierto es que junto con Maguiver era un par que antes que resultar intimidante, podría ser hilarante para los cacos, vagos, cocos y demás escorias que proliferaban por aquellos lares.

Algunos dicen que originalmente Maguiver no estaba tan atolondrado, cuentan que alguna vez, parece ser que el vigilante descubrió a uno de los muchos grupos de violentos vagos que pululaban por la colonia en algún evidente crímen, lo cierto es que recibió una salvaje golpiza, lo cual se presume fué la razón de su atarantamiento.

Dondequiera que esté ahora, desde aquí le mandamos un saludo, sin él, nuestro trabajo en el minisuper hubiese sido muy aburrido.:D

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