Tuesday, October 31, 2006

HISTORIA DE UN ENDEMONIADO

Este extraño relato me lo enviaron por correo... verdad, mentira... quién sabe...

Desconozco aún ahora por qué ciertas personas parecen ser totalmente ajenas a estas situaciones. Falange ya había dado algunas hipótesis interesantes. Solo puedo decirles que la experiencia que presencie, fue perturbadora, y con cambios en mi forma de apreciar la vida y el mundo. Al menos a mi (aunque supongo que a la familia del afectado también) me quedó claro que si existen seres, energías, planos más allá de lo perceptible, o de lo cuantificable por la ciencia. También nos "asomamos" a una batalla que ni siquiera podemos comprender.
Sobre todo, creo necesario mencionar que creo que la "irrupción" de esas energías o seres, no son aleatorios. En este caso, puedo decirles que un bien mayor se obtuvo (la salud de una persona, ajena al asunto de la posesión), y a veces pienso que si el sufrimiento de esos tres meses fue el pago para obtener ese beneficio, lo volvería a afrontar.
Puedo entender la curiosidad que estos fenómenos producen, porque antes del hecho, leía bastante al respecto. Claro, después de vivirlo, la forma de afrontarlos es diferente. Además, puedo decirles que las personas que se ven inmiscuidas en estas situaciones (los sucesos reales, no las patrañas que se inventan) no necesitan volver a escuchar ni ver nada al respecto. Se valora mucho más la existencia ordinaria y común como un regalo que casi nadie aprecia, hasta que lo vemos perdido.
Les daré una breve reseña de suceso, para que imaginen, si pueden, como cambiaría su vida ante hechos como estos. (Desde luego, he cambiado el sexo, y omitido el nombre de los involucrados siempre que he podido).
Todo empezó, de hecho, varios meses, quizás años antes de que todo se desatara la noche que me llamaron.
El sujeto era estudiante, de 17 años, desde varios meses atrás había perdido el apetito, y su aspecto era el de alguien resfriado, no "podía" entrar a las iglesias, porque se mareaba y le daba vómito. Su familia no era muy religiosa, así que solo se percataban de este hecho cuando acudían a fiestas. A pesar de casi no comer, tenia un abdomen muy abultado, pero el resto de su cuerpo era delgado. Por ese tiempo, el sujeto comenzó a desarrollar una habilidad para dibujar tan extraordinaria como frenética. Podía copiar cualquier cosa en cualquier momento con una rapidez asombrosa, sin siquiera mirar lo que hacia. Solo observaba fijamente el objeto mientras hacia los trazos. Pero había algo peculiar, todos los días dibujaba varias veces una “princesa” o chica de vestido largo y antiguo, de frente, pero que miraba de reojo. Ese dibujo era particularmente mediocre y hasta feo, pero el sujeto lo encontraba admirable, y parecía sentir desdén por todas las otras obras que hacia. Esta figura la hacia en cualquier momento, pude ver varios de esos dibujos, ya que los dibujaba en servilletas, cuadernos, libros. También vi los otros dibujos y el contraste era increíble. Incluso dibujó una caricatura de mi que me pareció lo más gracioso y profesional que haya visto (pero al igual que muchas otras cosas, al final del asunto, desapareció).
Sucede que el día que todo se “desató”, era un lunes y la familia estaba cenando. La madre comenzó a platicar que habían acudido a una iglesia el sábado pasado durante una excursión y comenzó a llorar, relatando el comportamiento del sujeto: éste había corrido hacia la entrada de la iglesia gritando emocionado, (aunque visiblemente con otra personalidad): “¿estas son las puertas del cielo? ¿aquí esta Jesús?” Algo extraño de esta parte, es que un año después la señora y el afectado regresaron a esa iglesia, y ésta era totalmente diferente a como la recordaban. Es decir, quizás el sujeto en un estado alterado podía no haber registrado la iglesia, pero tanto éste como la señora describía construcciones que no existen, así como a un grupo de niñas vestidas de blanco con coronas que el resto de las personas que fueron a la excursión no recordaban haber visto.
Al entrar a la iglesia, el sujeto comenzó a gritar obscenidades y blasfemias, llamando la atención de un grupo de monjas que se encontraba ahí, éstas acudieron y comenzaron a orar y ponerle crucifijos en las manos y en el pecho. El sujeto comenzó a actuar más violentamente, hasta que acudió el sacerdote, le dijo algo al oído, y el sujeto cayó en un sueño profundo. Luego le dijo a la madre que debía realizarse un exorcismo si eso volvía a suceder, pero que él no podía realizarlo. Entonces se fue junto con el grupo de monjas.
La señora junto con otros de los que habían ido a la excursión, sacaron al sujeto y lo recostaron en un prado. Donde durmió cerca de tres horas. Al despertar, no recordaba nada de lo sucedido.
Cuando la señora terminó el relato, el padre acudió a su habitación, y sacó agua bendita que la señora había traído de la iglesia. Aplicó un poco en el cuello del sujeto y éste reaccionó violentamente, gritando que le ardía y preguntando que le habían puesto, porque le quemaba la piel. Los padres quisieron calmarlo y lo llevaron a su recamara, para recostarlo, aunque el sujeto entonces comenzó a hablar con otras voces a insultarlos y a blasfemar.
Es entonces cuando me llamaron. La familia son conocidos míos, y hacia algunos meses habíamos platicado sobre lo que estudiaba en ese entonces. Solo me dijeron que el sujeto “actuaba extraño y querían que yo lo viera”. Cuando me aproximaba a la casa, los perros de todos los alrededores estaban ladrando, como enfrascados en horribles peleas. Eran cerca de las 12 de la noche cuando llegué. Cuando entré a la casa, vi que el perro de la familia estaba cavando un hoyo mientras chillaba aterrado.
Entre, y me dijo su hermano que me dirigiera a la recamara. Al entrar, pude percibir un olor nauseabundo, como a carne podrida, me extraño que la luz estuviera apagada, y que aún así pudiera ver el interior, pero luego miré el foco y este estaba encendido, pero la luz que producía era verdosa. Luego percibí que había niebla, como a 30 cm. de altura del piso, pero solo dentro de la habitación del sujeto. Este se encontraba acostado en la cama, estaba sonriendo, con los ojos cerrados, su madre lo estaba abrazando en ese momento.
Me acerqué y me senté en la cama mientras tomaba su mano y le pregunte como estaba, y le dije su nombre. El sujeto habló, pero eran varias voces, las que yo escuche, al unísono dijeron “.....ya no esta aquí. Esta muerto”. Le dije que eso no podía ser, porque yo lo estaba viendo. Dirigió su “mirada” (aunque con los ojos cerrados) hacia mi y me preguntó… disculpen, me preguntó algo que no puedo decir. Pero es algo que se que nadie más que yo sabe.
La señora no entendió a lo que se refería, y le pregunté donde estaba su esposo. Me dijo que había ido a buscar al sacerdote del pueblo, y que esperaba que no tardara mucho. Pasada media hora, el sujeto se levantó y dijo “No vendrá”. En ese momento entró el esposo de la señora apesadumbrado, dijo que toco mucho tiempo pero que nadie salió. Entonces recordó que tenia un amigo que le había platicado que le había pasado algo así hacia varios años y fue a buscarlo.
Mientras la señora me platicaba los antecedentes, sacó una Biblia y un crucifico y se dirigió a ponerlo en la almohada del sujeto. Pero este “giró” y su cabeza quedó donde antes estaban sus pies. La señora tomo su cabeza y comenzó a orar, pero éste comenzó a gritar de nuevo, así que la señora desistió.
El sujeto entonces como si mirara, se dirigió hacia un retrato de él que había en la pared, y comenzó a insultarlo con un odio impresionante. De pronto comenzó a llorar, y empezó a hablar con su verdadera voz, pero no se le entendía lo que decía. Entonces se alternaba, a veces era su voz, suplicante, y luego las “voces” furiosas, hablando una especie de idioma desconocido. De pronto sus párpados se pusieron negros, como si estuvieran brutalmente golpeados, y también aparecían moretones y cortaduras a lo largo de su piel, de su cuerpo y de su cara. No sangraba, sin embargo me preocupó verlo en ese estado, sin embargo, estas heridas y moretones desaparecieron en cosa de minutos, para luego volver a aparecer en otros lugares.
En el mismo terreno, había otra casa, donde vivía el hermano de la señora. Este acudió diciendo que no podía dormir por el ruido de los perros, y quería saber que estaba pasando. El sujeto también le hizo una pregunta, pero no entendí a que se refería. El tío del sujeto pareció conmocionado. Entonces, “algo” comenzó a empujarme, lenta pero inflexiblemente, me empujaba hacia atrás, pero no veía nada, miré a los demás y vi que eso mismo les sucedía a ellos, ese algo parecía irradiar del sujeto que se encontraba rígido en medio de su cama. Después la fuerza desapareció, pero comenzaron a sentirse otras fuerzas, como si fueran copias pero más pequeñas que la primera, como si la primera hubiera sido una gran esfera y después otras más pequeñas. Pasada una hora, llegó corriendo la esposa del tío del sujeto, llena de pánico, venia a decirnos que la despertó escuchar a alguien cantando “las mañanitas”, que era una voz de niña pequeña, pero muy clara. Dijo que prendió la luz de su habitación y que había una muñeca de su hija recargada en una silla, y que vio claramente como se movía su boca mientras cantaba la canción completa. El terror la dominó y no pudo moverse hasta que la muñeca cesó de cantar.
Claro que al llegar y ver este otro escenario, solo se sintió peor.
Todos guardamos silencio, y el tío comenzó a decir que sentía que “algo” le hablaba, y nos preguntó si no lo escuchábamos.
Finalmente, el padre del sujeto regresó, diciendo que su amigo le dijo que iría al día siguiente, temprano, y que les recomendó que todos durmieran y que alejaran los objetos religiosos y los que perturbaran al sujeto.
Los tíos decidieron regresar a su casa, mientras el hermano del sujeto dijo que iría a dormirse. Todos estaban totalmente agotados y con el ánimo por los suelos. El padre del sujeto me ofreció llevarme a casa, aunque también me pidió que de ser posible, me quedara con ellos. Acepté y me dieron una habitación. Antes de irme a acostar, intenté explicarles lo que desde el punto de vista psicológico podía estar sucediendo… si no hubiera visto tantos efectos físicos inexplicables.
El amigo llegó al día siguiente a las 7 a.m. acompañado de su esposa. Los perros empezaron a ladrar otra vez, aunque era un día despejado y brillante. Apacibles, aceptaron desayunar, diciendo que verían al sujeto una vez que este despertara. Para sorpresa de todos, el sujeto apareció cinco minutos después, tenia el usual aspecto enfermizo de sus últimos meses, y dijo que se preparaba para ir a la escuela. Parecía no recordar nada de lo sucedido. Sin embargo al mirar al amigo de su padre, su aspecto y voz cambiaron, y le dijo algo al amigo de su padre, aunque incomprensible. El amigo de su padre siguió desayunando como si no lo escuchara. Al terminar de desayunar, le dijo al padre del sujeto que necesitaban llevarlo al centro espiritual donde el oraba. Este aceptó, y le dijeron al sujeto que ese día no irían a la escuela. Decidí que lo mejor era que el sujeto supiera lo que sucedía y no llevarlo con engaños. Le explique que durante la noche había tenido un comportamiento inusual, y que sus padres consideraban que una visita a un centro ceremonial podía tener un efecto positivo en él, pero solo si estaba de acuerdo. Parecía sorprendido y extrañado, pero aceptó. Al subir al auto de la familia, este no arrancó, No había sucedido antes. Se optó por el otro auto de la familia y tampoco funcionó. Mientras examinaban los autos, me di cuenta que el perro había destrozado el jardín, había arrancado las plantas, y la mayor parte del pasto, y estaba haciendo el octavo agujero en el piso, mientras gruñía aterrado. Tenias las uñas rotas y sangraba de sus patas y hocico, pero no dejaba de cavar.
No supieron que pasaba con los autos, así que decidieron pedir uno prestado a un vecino, explicándole que alguien de la familia estaba enfermo. El vecino aceptó, pero al momento de encenderlo tampoco funcionó.
El padre del sujeto entonces decidió pedir el auto a otro vecino, y éste también accedió, pero nunca encendió. El vecino se puso a revisar su auto porque no encontraba la razón por la cual no funcionaba. En ese momento pasó un muchacho en su auto, vecino y amigo del sujeto. El hermano de éste le pidió que los llevara a “un lugar”, porque su hermano estaba enfermo. El joven aceptó de inmediato. Subimos los padres del sujeto, éste, el amigo del centro ceremonial y yo. El lugar estaba en Xochimilco. Era una casa común, aparentemente, afuera nos esperaba una mujer vestida con una túnica azul, de tela brillante, y una joven vestida casualmente, amablemente nos invitaron a pasar. Todos entramos, de pronto, el sujeto dio un grito y cayó como desmayado, pero su padre lo sujetó. Entre este y su amigo lo sentaron en una silla. El sujeto parecía hacer esfuerzo por levantarse y entonces cambió de aspecto, sus ojos se pusieron rojos, inyectados de sangre, y su iris se tornó negro (usualmente eran cafés claro), pero solo yo y su padre lo vimos, porque de inmediato cerró sus ojos, aún así, sus parpados se pusieron negros. Comenzó a reír a carcajadas, de una forma extraña, pues parecía no necesitar tomar aire.
El lugar, era un salón grande, pintado de color azul, con bancas para que la gente se sentara, había un altar, en donde había doce sillas vacías y una pintura de un ojo dentro de un triangulo. Le pregunté al amigo que conocía ese lugar que religión se practicaba ahí. Me dijo que ellos eran “espiritualistas”, que creían en todo lo que dice el catolicismo, pero que ellos podían pedirle ayuda a espíritus de santos fallecidos en momentos de necesidad. La señora que parecía cuidar el lugar, nos explico que era muy desafortunado que fuera lunes, porque no podían encontrar a los miembros de la comunidad, pero que al menos el señor que nos había llevado era uno de los más “fuertes” para llevar a cabo la tarea. El padre del sujeto le preguntó que cuanto costaría “la ayuda”, y tanto ella como su amigo le dijeron que no costaría nada. Que lo hacían solo por ayudar.
El señor entonces se dirigió a otra habitación, y regresó vestido con una túnica blanca y azul. Se sentó en la tercera silla, y la hija de la señora lo rodeó con un líquido en el piso. El líquido prendió fuego, quedando el señor dentro de un aro de fuego. Luego tomó otro líquido y lo unto en su frente y su nuca. Entonces la señora y su hija comenzaron a pedir “ayuda”, recitando una serie de nombres.
El señor tenia la cabeza agachada, mientras, el sujeto actuaba cada vez mas violentamente, comenzó a insultar, parecía luchar por quedar de pie, pero no podía hacerlo, como si no tuviera fuerza en las piernas, por más que se esforzaba. La señora nos dijo que dentro de ese santuario las entidades malignas no podían ponerse de pie, así que durante todo el tiempo que el sujeto estuviera ahí, tendrían que estar sosteniéndolo.
En un momento, pensé que el sujeto se caería, y corrí a sujetarlo, fue entonces que al tomarlo del pecho, sentí los latidos de su corazón y no podía creer la fuerza y la velocidad con la que lo hacia. Simplemente, es imposible que una persona pueda sobrevivir o al menos no sufrir daño si su corazón latiera así.
Comenzaron a aparecer moretones y heridas a lo largo de la piel del sujeto. Desaparecían y aparecían otros a una velocidad impresionante, mucho más que la noche anterior.
Entonces, el señor dentro del anillo de fuego, dijo en voz alta: “Soy el Doctor.”. La señora que atendía el lugar, le respondió: “Buenos días doctor, le agradezco que atienda
Nuestro llamado angustiante. ¿Puede ver que afecta a esta personita?”. EL “Doctor” le dijo “No es nada físico. No hay daño cerebral, tampoco cisticercos, su cuerpo esta limpio. No soy yo quien debe estar aquí”. La señora la agradeció su presencia y lo despidió.
El sujeto pareció escuchar atentamente a cada palabra del señor en el fuego, y luego comenzó a agitarse cuando el “doctor” se fue.
Pasaron otros minutos, y de pronto el señor dentro del aro de fuego dijo en voz alta:
“Agustín de la Barca”. Al escuchar esto, el sujeto dejó de agitarse y lo “miró” fijamente, entonces hizo una mueca, como riéndose y comenzó a asentir con la cabeza. El sujeto en el fuego, con los ojos cerrados también, dirigió su “mirada” hacia este, y le dijo con rabia, “cruzaste el océano solo para violar y matar niños”. El sujeto riendo asintió vehementemente.
Pasaron dos minutos y dijo:”Carmen Valera. Matabas a los bebés que el sacerdote engendraba”, el sujeto soltó una carcajada totalmente diferente a las anteriores, esta vez era una voz de mujer, que considero inimitable, mientras parecía prestar atención con interés y asombro a los nombres y actos que el señor en el fuego señalaba. La lista crecía, cuando iban por el décimo u onceavo, perdí la cuenta, y los actos eran horribles, y a cada uno la risa que el sujeto profería era diferente, aunque en todas asentía entre asombrado y divertido.
La lista se hacia cada vez más grande, pero el señor parecía cada vez más cansado, primero empezó a sudar, luego parecía respirar con dificultad, y su aspecto me parecía cada vez más afectado, de tener una actitud firme y hasta furiosa, comenzó a parecer dubitativo y temeroso. Después comenzó a hacer su cabeza de lado, como si escuchara a alguien al oído, parecía que repetía lo que le decían al oído. Entonces el sujeto comenzó a proferir insultos, cambiaba de voces, hablaba lenguas desconocidas, con una voz cada vez más fuerte y cada vez más furioso.
La señora comenzó a orar, y a pedir ayuda para el señor en el aro de fuego, entonces la hija de la señora se sentó en otra silla y encendió otro anillo de fuego a su alrededor. Pasó un tiempo y abrió los ojos y apagó el fuego que la rodeaba. Le dijo algo a la señora al oído, mientras el otro señor se sujetaba la cabeza con fuerza, como si le doliera.
La señora entonces apagó el fuego de éste, y tomo la cabeza del señor, mientras oraba, y éste poco a poco se reponía. Pasados como diez minutos, el señor abrió los ojos, y parecía estar bien. El sujeto también se fue calmando, aunque seguía agitándose frenético.
El señor preguntó que había pasado, y la señora le dijo que había sido “habitado” por “El Doctor” y el “Maestro Blanco”. Le dijo que la invasión del sujeto era muy grande, y que no había duda de que ellos no podían ayudar. Ni siquiera reuniendo la congregación.
Con pesar, le dijeron a los padres del sujeto, que ni ellos habían visto algo así. Que lo mejor era que lo llevaran a otro lugar, si conocían alguno. Quizás por el agotamiento emocional, los padres escucharon esto sin mucho sobresalto. Agradecieron, y comenzamos a salir, pero la señora nos dijo, “esperen, podemos protegerlos a ustedes, dejen que les pongamos una protección”. Entonces a cada uno de nosotros nos pusieron un aceite en la frente y en la nuca mientras oraban. Al terminar, el padre del sujeto les ofreció una cantidad de dinero, pero ellos lo rechazaron.
Al salir, les dije que tenía que ir a la Universidad, para platicar con uno de mis maestros, y ver qué me recomendaban. Me dijeron que me podrían llevar, y les dije que estaría bien, porque una de mis maestras era doctora y podía examinarla.
Al llegar a la universidad, ésta estaba vacía, por la huelga. Aún así nos dejaron entrar, aunque dejamos el auto afuera. El sujeto parecía muy molesto, decía no recordar nada. Le explicamos lo que había pasado, pero parecía entre incrédulo y desinteresado.
Encontramos a una de mis maestras, le explicamos lo que había pasado hasta el momento. Examinó al sujeto y no encontró nada inusual. Nos extendió una serie de análisis para que se le aplicaran al sujeto y pidió que al menos el de sangre y el encefalograma se aplicaran ese mismo día, de ser posible, y que los resultados los llevara a su casa, pues ella ya no acudiría a la escuela.
Así lo hicimos. Los resultados no arrojaron nada anormal. La maestra nos explicó a todos acerca de la eficacia simbólica, y por qué podía ayudarnos en este caso. Pero ella dijo no conocer ninguna iglesia que practicara los rituales necesarios.
Ese día el padre del sujeto habló con una de sus hermanas, la cual vive en Toluca, le comentó el caso, y éste le dijo que había escuchado acerca de una iglesia donde hacían exorcismos. Los invitó a todos a visitarla, y les dijo que ella les ayudaría en lo que pudiera.

Después de ir a mi casa a bañarme y comer, regresé a la casa del sujeto. Quizás les parezca raro, de hecho, muy raras veces había dormido casa de alguien que no fuera algún pariente mío, sin embargo, de alguna forma no podía ni quería dejar de apoyar a la familia ante esas circunstancias y ellos no dejaban de agradecerme mi apoyo. Esa noche, tuve un sueño particular: soñé que mi cama desaparecía y había un abismo debajo. Caía por lo que parecían kilómetros, y finalmente llegaba a un lugar oscuro, donde caía una especie de lluvia de agua caliente. No podía ver más allá de medio metro, y me percataba de que no estaba solo. Había una multitud de “personas” observándome, poco a poco empezaba a poder “ver” en la oscuridad y veía que de hecho la multitud era incontable, y todos no hacían sino mirarme burlonamente. La piel de esas personas era negra, como carne quemada, y eran de baja estatura, ninguno era más alto que yo, y pensé que eran niños.
Sin embargo sus miradas eran malignas y burlonas, y me parecía que más bien eran las miradas de ancianos. De pronto, todos mis recuerdos comenzaban a desaparecer, era como ver toda mi vida desde que había nacido hasta ese momento, pero sabia que nunca volvería a recordar nada, de pronto no recordaba ni siquiera mi nombre, eso me llenó de angustia, sin embargo, el último recuerdo que me quedaba, era el la última acción que había hecho antes de acostarme: había puesto un crucifijo de plata en el buró junto a la cama que la madre del sujeto me había regalado ese día.
Ese último recuerdo, de pronto, era como una salvación, del “cielo” de ese lugar bajó un tenue rayo de luz, y me daba de pleno en la cara, y me sentí elevado kilómetros arriba, y de pronto estaba otra vez en mi cama.
Me levanté y en ese momento el hermano del sujeto también salía de su cuarto, tenía un aspecto demacrado y sudaba copiosamente. Me dijo que había tenido un sueño horrible, donde una multitud de “enanos negros” se lo querían llevar. Me sorprendió escuchar eso, y le pregunté si en su sueño todo era oscuro, y llovía, él me dijo que si, sorprendido, le pregunté como era el agua de la lluvia y me dijo “caliente”. Ambos nos quedamos en silencio. Creo aún ahora, que de algún modo “soñamos” lo mismo, tiempo después, alguien más me comentó acerca de haber “visitado” ese lugar.
Esa noche el sujeto durmió apaciblemente, su madre durmió junto a él.
El perro de la familia tenía ya un aspecto lamentable, pero nadie parecía darle importancia a lo que hacia. Le habían puesto comida, pero ni siquiera se acercaba a ella. A veces, se quedaba viendo a la distancia, y de pronto soltaba mordiscos al aire, furioso, como mordiendo o queriendo morder algo invisible, después parecía estar siendo regañado, y se ponía a chillar asustado. Y cavaba incesantemente. Había hecho un hoyo por debajo del portón de la casa, como para huir, pero aunque cabía muy bien, no salía y seguía haciendo hoyos por todo el patio, ya totalmente arruinado.
La esposa del tío del sujeto, decidió que tenía que “visitar a su familia en Guerrero” mientras que su esposo se quedó en la casa.
Al día siguiente, el amigo del grupo espiritualista, estaba ahí, platicó un rato con el padre del sujeto y se fue. El padre del sujeto nos platicó que había ido a “proteger” el auto, dijo que le había orado y le había salpicado con aceites y que ahora funcionaría bien.
Así sucedió. El auto arrancó normalmente y nos dispusimos partir a la casa de la tía del sujeto en Toluca. Cuando salimos, me di cuenta de que el día era especialmente hermoso, claro y brillante, pocas veces había notado algo así. El sujeto además, iba particularmente parlanchín, de hecho era muy divertido y ocurrente. Parecía un paseo común y tranquilo.
Pasados quince minutos, observe que las placas de un auto tenia en su número de serie tres veces el número seis, y recordé que era el llamado “número de la bestia”. El auto aceleró y se perdió de mi vista. Pasados unos minutos, observe otro auto con los mismos números, y pensé que era una casualidad. Sin embargo, el número de autos que vi durante ese trayecto con esos mismos números fue entre siete y diez. De modo que durante todo el trayecto no tuve oportunidad de olvidar la razón del viaje.
La casa de la tía del sujeto era algo inusual, había un parque industrial gigantesco, y de pronto una enorme área despoblada, y la casa era la única, en esa área, haciendo un gran contraste, se veía diminuta junto a todas esas fábricas.
La señora era muy amable y de inmediato nos invito a desayunar. Nadie comentaba la razón del viaje. Por la tarde, llegaron del trabajo su esposo y su hijo. El sujeto se había ido a dormir cerca de las seis de la tarde. A la hora de la cena, cerca de las ocho, se entró en pormenores acerca de lo sucedido. Los tíos y el primo del sujeto estaban impresionados. De pronto, el primo del sujeto se levantó y sacó un objeto de un cajón y un libro. Nos mostró el objeto, era un medallón que parecía de plata, tenía un pentagrama y dibujos religiosos por ambos lados. Nos dijo que hacia una semana había encontrado ese medallón en la calle, dijo que no sabía lo que era, pero que un día antes le habían prestado un libro, y en este se detallaba el significado el medallón. El libro no tenía título en la portada, pero en el interior decía “Amuletos religiosos y sus significados”. En efecto, en el libro venía un dibujo exacto del medallón, y señalaba que este era “una poderosa protección para las posesiones demoníacas y auxiliar en los exorcismos”. El joven dijo que quizás serviría si se lo colocaban al sujeto. En ese momento, el sujeto llegó, se sentó y comenzó a platicar animadamente. Después de la cena, y listos todos para ir a dormir, le pedí al primo el medallón y el libro, me dijo que si, pero no lo encontró. Todos lo ayudamos a buscar ambos objetos, pero no los encontramos por ningún lado. Ambos objetos no aparecerían hasta tres meses después.
Al día siguiente, fuimos todos a buscar la iglesia, nos repartimos en dos autos. La iglesia era conocida, aunque me sorprendió lo pequeña que era. Sin embargo, esta estaba cerrada. Vimos a un anciano de aspecto humilde recargado en una de las paredes del atrio, y la tía le pregunto, si sabría, si era verdad que en esa iglesia se hacían “desalojos”. El anciano asintió, y dijo orgulloso” si señora, yo mismo los hago”. La tía pensó que probablemente no habría entendido, y le explicó a qué se refería. “Don Pablito” dijo que sabia a lo que se refería y le dijo que si, que ahí se hacían “desalojos” y que el participaba en ello.
Le comenzó a contar su historia: le dijo que él de joven había sido una persona “indeseable”, que el había sido alcohólico, drogadicto, ladrón y que vivía en el DF. Pero yendo y viniendo por diferentes trabajos, había llegado a ese pueblo. Sin embargo, sus vicios empeoraban y no deseaba seguir viviendo más, y por ello, un día decidió morir ingiriendo tanto alcohol que moriría de una vez. Fue hospitalizado, y los doctores decían que no tendría oportunidad de vivir por más de un día o dos, debido a lo dañado de su hígado.
Entonces, un anciano llegó, y comenzó a orar a sus pies. Él se molestó y comenzó a ofenderlo, y a decirle que se largara. Le decía que si Dios existiera, él no estaría en ese estado.
Al día siguiente, el anciano regresó y comenzó a orar otra vez, a pesar de los insultos que le profería, con esfuerzo, porque se encontraba en un estado lamentable. Pasaron varios días, y los doctores decían que su recuperación era milagrosa. El sujeto, empezó a dejar de insultar al anciano que oraba por él.
Un día, pasadas casi dos semanas, el anciano le dijo “Ya es hora. Te tengo que hacer la pregunta. ¿Quieres ayudarme o no?”. El enfermo le dijo: “Bien sabes que si. Te ayudaré en lo que quieras”.
“Entonces, sígueme, te espero en el pozito”.
El anciano se fue. El enfermo se levantó, busco su ropa, y se vistió. Entró una enfermera y le dijo: “Así que ya sabía que hoy lo darían de alta, ¿Quién le dijo?” Don Pablito le dijo que el anciano que oraba por él todos los días ya hasta le tenía trabajo. La enfermera le dijo que no había visto nunca al anciano, lo cual sorprendió a Don Pablito, pues él recordaba que el anciano se iba justo antes de que la enfermera entrara, así que tenían que encontrarse al menos en ese momento.
No le dijo nada más y salió. Sin embargo, no sabía donde quedaba eso del “pozito”. Comenzó a preguntarles a las personas hasta que alguien le dijo que el único “pozito” que conocía era una iglesia cerca del mercado del pueblo. Se dirigió a ese lugar, y encontró a una señora que cuidaba los asuntos de la iglesia.
Le preguntó por un señor de edad que trabajara ahí, y le contestó que no conocía a nadie con esas características. Decepcionado, Don Pablito le dijo si lo dejaba entrar a orar a la iglesia. Esta accedió. Don Pablito entró y de pronto comenzó a gritar y a llorar emocionado. En donde debía estar el altar de la iglesia, había una pintura enorme que cubría toda la pared, era una representación del Arcángel Gabriel lanzando al demonio a los infiernos, sin embargo, uno de los ángeles, tenia el rostro del anciano que había orado por Don Pablito todos esos días.
Le contó la historia a la señora, y ella lo tomo como una señal, y le dio trabajo a Don Pablito. Eso había pasado hacía diez años.

La historia de Don Pablito conmovió a la tía del sujeto. Mientras, el resto comíamos helados, esperando que ella regresara. Al llegar y relatarnos lo que había pasado, la madre del sujeto se sintió esperanzada de que en ese lugar las cosas serían diferentes.

Todos entramos a la iglesia para platicar con el Anciano, quien nos dio más detalles: el grupo de oración, estaba conformado por doce personas, de los cuáles, él era el “líder”, aunque en realidad eran el Padre Jorge Luís y el Padre Carlos los que lo habían formado, desde hacía cerca de seis años. Sin embargo, el Padre Jorge Luís atendía otra iglesia, la iglesia del pueblo de […], y por ello acudía ya muy raras veces, el Padre Carlos, en cambio, era el cura asignado a esta Iglesia, pero desafortunadamente, éste estaba hospitalizado, y muy probablemente, “solo un milagro podría salvarlo”.

La Tía preguntó si la iglesia donde atendía el Padre Jorge Luís era la que se conocía como […]. Don Pablito le dijo que si, y le preguntó si la conocía. La tía emocionada, nos dijo que de no haber encontrado esta iglesia, nos habría llevado a esa otra, pues era muy conocida porque los viernes se practicaban “misas de sanación”, donde frecuentemente ocurrían milagros.

Don Pablito asintió, señalando que el Padre Jorge Luís tenía el Don de la sanación, y que lo extrañaban, porque con él, las “liberaciones” solían ser más “rápidas”, sin embargo, había dejado de acudir por el terrible desgaste que le producían esos procesos. Al escuchar esto, me preocupe un poco, pues no tenía idea de lo que iba a pasar ni de cómo sería el “proceso”.

El anciano nos preguntó cuando llevaríamos al afectado, y todos le dijimos “pero si esta aquí mismo”. Le señalamos al sujeto, que en ese momento estaba sentado en una banca, comiendo su helado y balanceando sus pies, al notar que lo mirábamos, nos sonrió y nos hizo un saludo con la mano haciendo el signo de amor y paz.

Don Pablito nos dijo que no se veía que le pasara nada malo, pero que no le extrañaba, pues no era la primera vez que eso pasaba. Sin embargo, dijo que no le gustaría reunir al grupo por alguien que tal vez no tendría nada, pero que eso tenía arreglo. Nos explicó que los miembros del grupo recibían un Don, de parte del Altísimo, para auxiliarse en esa tarea, y que su hija tenía el Don de “Ver” si alguien estaba “afectado” o no.

Ofreció ir a buscarla y nos pidió que esperáramos ahí. Habían pasado cinco minutos, cuando salió de la iglesia una señora y al vernos, nos preguntó su queríamos entrar. Le dijimos que si. Entramos todos, mientras la tía y la madre del sujeto le explicaban las razones de la visita, me dirigí a observar el interior de la iglesia. Era inusual la forman en que estaba acomodado el altar, pues estaba no en la parte frontal, sino en la lateral. Donde debía estar el altar, había un mural de la caída del Demonio al infierno, donde resaltaba principalmente el Arcángel Gabriel.

El mural data del siglo XVII, y es de los pocos que tienen representado al demonio, según me explicaron después. Estaba algo obscurecido por el paso del tiempo, pero se veían claramente las imágenes. Pude ver la imagen que según Don Pablito, era la misma cara del anciano que oraba por él. Me senté en una banca y junto a mi se sentó el sujeto, quien según observé, no parecía estar afectado de ninguna forma. Comenzó a bromear como era usual en él, me comentó que hacía años que no entraba a una iglesia, pero que esta vez se sentía bien. Entonces una joven se nos acercó. Tenía cerca de veinte años y vestía sencillamente, de blanco, con una mantilla sobre el cabello. Se nos quedó viendo sonriendo, y finalmente nos dijo que era la hija de Don Pablito.

Antes de que pudiéramos decir nada, llegó la señora que nos había dejado entrar y nos dijo que Don Pablito no sabía que ese día se había reunido el grupo completo para orar por el Padre Carlos. Justo en ese momento, de una puerta pequeña comenzaron a salir de otra habitación un grupo de gente, de diversas edades y aspectos. La señora se dirigió hacia ellos y les dijo que habían traído a una persona para “liberación”, y que si no tenían inconveniente, podrían hacer oración en ese momento. Todos asintieron de buena gana, y nos dijeron que entráramos a esa otra ala de la iglesia. Bajamos unas cuantas escaleras y me di cuenta que había otro altar, pero más pequeño ahí dentro, y también había bancas.

Todos nos sentamos en las bancas, pero al sujeto le pidieron que se sentara en una silla que estaba justo enfrente del altar. Éste aceptó y así lo hizo. Entonces, llegó Don Pablito y se dirigió a todos nosotros preguntándonos que si creíamos poder resistir, pues podrían pasar cosas terribles, y no podrían atendernos una vez empezado el ritual.

Todos asentimos. Nos dijeron que nos tomáramos de las manos y que oráramos lo que deseáramos, o podíamos repetir lo que ellos decían, pero que lo mejor era que lo hiciéramos con los ojos cerrados. El grupo se reunió alrededor del sujeto. Todos al unísono comenzaron a orar las usuales oraciones de un rosario, aunque con algunas variaciones.

De pronto, escuche una carcajada horrenda. La voz era estruendosa y gruesa, y parecía provenir de todas partes. Yo sujetaba la mano de la madre del sujeto, y sentí que comenzaba a temblar descontroladamente, voltee a mirarla y ví que estaba aterrada y lloraba, aunque no habría sus ojos. Uno de los “hermanos” sin dejar de orar, la tomo de la mano, y la sacó del lugar.

No quería abrir los ojos, sin embargo, pensé que tal vez sería algo similar a lo sucedido en el centro espiritualista. Miré hacia el frente y vi que el sujeto se había transformado, con los moretones, los ojos negros y las heridas que aparecían y desaparecían en segundos. Sin embargo, esta vez parecía mucho más firme y furioso que las veces anteriores, respondía en otros idiomas a las oraciones que se hacían, el volumen de su voz, quizás por la acústica del lugar, sonaba mucho más fuerte.
En un momento de la oración, le preguntaban su nombre, pero éste solo se reía y respondía con otras preguntas, al parecer dirigidas específicamente a ciertos miembros del grupo.

De pronto, la hija de Don Pablito, comenzó a gritar, dejó de seguir el ritual y cayó al piso. Comenzó a llorar y a pedir ayuda, pero los miembros del grupo no parecían dispuestos a ayudarla, de pronto se levantó y comenzó a carcajearse, al mismo tiempo que el Sujeto se desplomaba en el piso.

La joven empezó a sufrir una transformación similar a la del sujeto, con las heridas y los moretones en la piel, pero sus ojos se ponían en blanco. Sin embargo, ocasionalmente se escuchaba su voz “real”, mientras pedía ayuda a la Virgen de Guadalupe.

Al tiempo que esta “recuperaba” su aspecto, el sujeto se levantó, se colocó detrás de ella, y antes de que alguien pudiera hacer nada, tomó la silla en la que estaba sentado inicialmente y la golpeó con toda su fuerza en la cabeza. Sin embargo, la chica no pareció ni siquiera sentir el golpe.

Todo era un caos. El sonido era ensordecedor, y no me explicaba de donde salía todo ese ruido, era como estar en medio de un estadio, escuchando una turba furiosa, destruyendo todo a su alrededor. La tía del sujeto comenzó a gritar y llorar angustiada, y otro señor se acercó a ella, comenzó a orar a su oído y esta empezó a calmarse, asintiendo a lo que el joven le decía.

Uno de los miembros del grupo arrojó agua bendita sobre el sujeto, si el agua le afectó de alguna forma, no era muy diferente al resto de reacciones que tenía en ese estado.
Yo intenté por un momento seguir los rezos, pero no era ya comprensible para mi lo que decían, pues cada uno de los miembros del grupo parecía decir cosas diferentes, en idiomas desconocidos. También hacían ademanes, una de las mujeres tenía las manos elevadas hacia arriba, mientras con calma parecía decir frases que parecían “rimar”, aunque no reconocí el idioma, otro hacía ademanes, y asentía con severidad, aunque sonriendo, como un maestro dando una enseñanza a una clase, otro parecía hacer preguntas, en un idioma, mientras otro parecía contestarlas en otro. Aún así, había una extraña coherencia, pues no hablaban al mismo tiempo y aún así no había momentos de silencio. Otros de los miembros del grupo cantaban, aunque no podía identificar quien lo hacía, pero las voces eran agradables y entonadas.

La joven oraba arrodillada en el piso, ignorando por completo al sujeto que no dejaba de proferir los insultos más soeces hacia la virgen y a Dios. La voz de este, a pesar de la multitud de voces y cantos, era la que se escuchaba más fuerte, y de hecho, era él solo como otra multitud, además de ese extraño ruido como de cosas rompiéndose o cayendo, que parecía provenir de todas partes.

No creí poder soportar más tiempo sin dejarme dominar por el pánico, y no sabía cuanto duraría este asunto, sin embargo, me preocupaba que el sujeto pareciera hacerse más fuerte cada vez, al menos en cuanto a la furia y odio que demostraba. También me preguntaba si nos atacaría a los demás como había atacado a la joven, y dudaba que corriéramos con la misma “suerte” que ella.

La tía del sujeto aunque sin dejar de llorar, ya no temblaba. El resto de los presentes cerraban los ojos con fuerza mientras repetían una y otra vez el Padre Nuestro. Empecé a hacer lo mismo.

No tenía ya noción del tiempo que llevábamos ahí, sin embargo era perceptible un cambio en la intensidad con la que el sujeto profería sus blasfemias y carcajadas, mucho del ruido estridente también comenzó a hacer pausas, y finalmente, desapareció. El sujeto comenzó a dejar de hablar, aunque de vez en cuando profería cosas odiosas con su característica voz de multitud.

Los rezos también comenzaron a ser más “comprensibles”, para terminar todos a ser uniformes, y a decir oraciones comunes de una misa.

El sujeto, aunque transformado, es decir, más que nunca lleno de moretones y heridas, no cerraba ya sus ojos, y me preocupó que su familia lo viera, pues eran realmente perturbadores: Lo blanco del ojo, era, pues rojo por completo, pero también parecía calloso, y el iris ya no era redondo, parecían dos manchas negras de algo podrido y deforme. Tenían la consistencia y resequedad de los ojos de un pescado muerto de varios días. Tenía yo la sensación de que me miraba fijamente, pero pensé que cualquiera que lo viera desde cualquier ángulo tendría esa sensación.

El sujeto estaba parado, erguido, desafiante, con los puños cerrados, como un boxeador que había ganado la pelea más sanguinaria de su vida y orgulloso de ello.

Si embargo, cuando las oraciones se acercaban al final de la misa, el sujeto, parecía cada vez más ser el mismo joven flacucho de siempre, uno de los hermanos tomo la silla que había usado como arma, y la puso detrás de él. Finalmente, al terminar la misa, el sujeto estaba sentado y sin las marcas que hasta hace un momento lo habían desfigurado.

La misa terminó, pero Don Pablito se acercó a decirnos a todos que sin abrir los ojos, saliéramos con calma. Cada miembro del grupo tomo la mano de cada familiar, y los dirigió a la salida, amablemente indicándoles por donde debían ir, como quien dirige a un ciego.

Todos vieron que yo no había cerrado los ojos, aunque no me dijeron nada. Yo fui el último en salir, y voltee a ver al sujeto, que se encontraba durmiendo en la silla.

Todos los hermanos regresaron al interior, mientras la familia se sentaba en las bancas, casi todos seguían orando aún. Cuando apenas iba yo a sentarme, la puerta se abrió y el Sujeto apareció.

Este sonreía y se dirigió hacia mí. Me dijo que lo acompañara y nos alejamos un poco de los demás. Nervioso, aunque sin dejar de reír, me dijo “esta vez vi algo”. Le pregunte “¿Qué viste?” y me dijo, “ah, si, ustedes tenían los ojos cerrados, ¿Qué crees? Creo… que le pegué a la muchacha, con una silla… bueno… eso vi, yo estaba a un lado, pero vi que yo mismo o sea, mi cuerpo, le pegó a la muchacha, pero ahorita la vi y esta bien…” de pronto dejó de reír y me dijo angustiado, “¿Qué me esta pasando? ¿Por qué esta pasándome esto?” Comenzó a llorar.

Le dije que honestamente, eso mismo nos preguntábamos todos.

El grupo de oración estaba ya platicando con la familia, cuando nos reunimos con ellos. Quería yo preguntarles muchas cosas y ellos pacientemente me explicaron que habían visto muchos casos, aunque los resultados de la primera misa variaban enormemente. A veces, me explicaron, tenían que pasar varias misas para que “algo” sucediera, aunque rara vez pasaban cosas como en este caso. Les pregunté si no era necesario que estuviera un sacerdote, y me dijeron que lo que hacían no era propiamente un exorcismo, sino “misas de liberación”. Me dijeron que la diferencia era que un exorcismo solo podía ser autorizado por el vaticano, pero que en el Vaticano muchos ni siquiera creían que cosas así sucedieran. Me dijeron que en realidad, ellos consideran que lo que hacen es lo mismo, pero por cuestiones “de papeleo”, tienen que llamarles de otra forma. Y, finalmente, los Padres que organizaron el grupo, sabían perfectamente lo que hacían.

Nos recomendaron que habláramos con el Padre Jorge Luís el próximo viernes, en su misa de Sanación.

Les pregunte: “esto era obra de… ¿un demonio?”. Sonriendo la señora que atendía la iglesia, me dijo, “claro que no… es obra de Dios”. Ante mi extrañeza me explicó: “es un demonio, pero esta dañando al muchacho, solo porque Dios lo ha permitido… Dios quiere hacer una obra a través de él”.

“¿Cómo que?” les dije. “No lo sabemos.” Me respondió. “A veces no lo sabemos aunque pasen años. Pero no importa, porque siempre es parte del plan de Dios. Nosotros solo hacemos su voluntad”.

“¿Cuánto durará esto? ¿O ya acabó?”, pregunté esperanzado. Me dijeron que lo más seguro es que no había terminado, aunque no sabían si podía durar solo otro día más, o meses o años.

“¿Años?” La sola expectativa de “años” de lo mismo me resultó horrible y decepcionante. La señora llamó a otro de los miembros del grupo. Cuando lo vi, esta persona me pareció de más de cincuenta años de edad, aunque muy “acabado”. Tenía el cabello totalmente canoso, y áspero. Tenía arrugas en su cara que denotaban años de sufrimiento o enfermedad. Sin embargo, si mirada era sumamente amable, casi dócil. Como si supiera lo que estaba pensando, la señora me preguntó “¿qué edad cree que tiene el hermano Javier?

Me sentí algo apenado, y dije, “no se… unos… treintaytantos…”. “Tengo veintiséis”. Dijo el hermano Javier.

Como acostumbrado a despertar sorpresa cada vez que lo decía, comenzó a explicarme la razón de su adherencia al grupo: Javier era de Ciudad Juárez, cuando tenía 18 años de edad, comenzó a actuar de forma violenta, llegando incluso a golpear a su madre. Esta supuso que su comportamiento era “anormal”, y llevó a su hijo a platicar con un sacerdote. Al llegar ahí su comportamiento fue brutal, destrozó todo lo que pudo dentro de la iglesia y casi mata al sacerdote, pero llegaron varios hombres a detenerlo.
Los intentos del sacerdote arrojaban resultados tan violentos y destructivos que éste empezó a pedir consejo a otros, pero solo le decían que lo recluyeran en un hospital psiquiátrico. El sacerdote estaba convencido de que los “síntomas” no eran parte de un cuadro sicótico, y por fin supo del trabajo de “liberación” que el Padre Carlos llevaba a cabo en esa iglesia.

Decidieron traer a Javier al lugar, pero el viaje fue toda una odisea en sí mismo. Javier fue atado con cadenas gruesas, las cuales rompió al menos cinco veces. Seis hombres lo acompañaron, pues uno o dos no eran rivales para él. Su fuerza dicen, era imposible. Al verlo, nadie diría eso, pues Javier era un joven muy delgado “así como lo vez ahora”. En efecto, Javier era demasiado delgado.
El proceso de liberación duró un año, aunque eso fue solo para lograr que Javier “controlara su cuerpo”. Sucede que a casi ocho años del proceso, tenía aún “recaídas” ocasionales. Es por ello que decidió formar parte del grupo, pues no debía dejar de orar, y”jamás deja su Biblia”, puntualizó la señora. Javier sujetaba con fuerza una Biblia sobre su pecho.
La expectativa de una experiencia de vida como la del hermano Javier, me pareció terrible, pero también habían mencionado casos donde los afectados se recuperaban con solo un proceso de lo que llamaban Liberación. Esperaba yo al igual que todos que con esta misa hubiera sido suficiente.

Me acerque a platicar con la hija de Don Pablito, para ver si realmente estaba bien. Ella rió y me dijo que no me preocupara, que de hecho, podrían pasar ataques aún más agresivos, pero sin embargo no había peligro para nadie, incluyendo al afectado. Me permitió examinarla, y en efecto no había ninguna señal de haber recibido golpe alguno. Don Pablito me comentó que apenas la semana pasada había sufrido un ataque de un sujeto (en una misa de liberación) que llevaba botas. Este le había dado varias patadas muy fuertes en las espinillas, pero el daño, según me explicó, era más espiritual, así como la protección. Me enseñó sus espinillas, y había pequeñas marcas dobles, no me pareció en nada el resultado de una patada, pero Don Pablito me explicó la razón: “son marcas de patas de cabra, ¿ves?” En efecto, los dos puntos que había de cada marca, podría coincidir con los que podría producir el ataque de un animal de pezuña.

Nos explicaron que hacían misas de liberación los martes y los jueves, aunque no todos los miembros del grupo podían asistir, pero no acudían menos de cinco o seis de ellos por cada misa.
La cantidad de casos, variaba, pero a últimas fechas, hacia varias semanas en las que no dejaba de aparecer al menos uno o varios casos, según me explicaron.

Al regresar de la iglesia, nos dispusimos a planear el regreso a casa. Regresaríamos el próximo viernes para acudir a la misa de sanación del Padre Jorge Luís. Prendimos la televisión, y vimos que anunciaban la Película del Exorcista para ese día. Nadie comentó nada. Empezó entonces una caricatura de los Looney Tunes donde parodiaban dicha película. Hubo un avance del noticiero, una de las noticias, señalaban que el Papa Juan Pablo había dado una misa donde había señalado que “el demonio existe, y ha engañado a la humanidad para que crean lo contrario”. Según la reportera, la declaración había sido interpretada en algunos círculos como la posición oficial del Vaticano al respecto, y esperaban que en la Misa de Semana Santa volviera a hablar al respecto.

Toda esta información, me tenía abrumado. De pronto todo parecía girar en torno a posesiones y demonios en todos los tonos y medios.

El teléfono sonó. Era la novia del sujeto. Este le explico que había acudido a atenderse de una enfermedad y le pedía que le avisara a sus maestros por su ausencia de esos días.

Al día siguiente, regresamos a casa. Esa tarde fui a ver a mi maestra (la doctora que había examinado al sujeto) y ésta me comentó que el padre del sujeto le había llevado una serie de análisis practicados al sujeto, pero entre los recientes, había varios practicados desde hacia varios años. Según le explicó, el sujeto presentaba una condición que nunca había sido diagnosticada, a pesar de que se le hicieron todos los análisis. Ella había revisado estos análisis, que habían empezado desde que el sujeto tenía cinco años de edad y tampoco había encontrado nada. Según había explicado el padre del sujeto, éste presentaba desde entonces un comportamiento inusual: sin aviso alguno, el sujeto parecía “desconectarse” y no respondía por espacios de entre cinco y ocho segundos. Esto podía ser letal por ejemplo, si sucedía en la calle, pues no percibía los autos al cruzar una calle. Era totalmente aleatorio e inesperado. De hecho, había estado a punto de ser arrollado varias veces. Esto, de momento, me pareció que podría explicar desde el punto de vista médico el asunto, como una manifestación extrema de una enfermedad o síndrome. Sin embargo, la doctora me dijo que los exámenes no comprobaban nada, de hecho, no presentaban condición alguna anómala.

Al día siguiente, llamé a casa del sujeto y me contestó su hermano. Este me comentó que el perro había muerto durante los días que no estuvimos. Encontraron su cadáver en el patio, dentro de uno de los hoyos que había cavado, pero antes, había entrado a la habitación del sujeto y había roto una gran cantidad de sus pertenencias: su ropa, sus juguetes, sus revistas y sus dibujos, incluidos varios que tenía pegados en su pared. Supusieron que había sido él ya que en su hocico había aún hilos de la ropa que había roto.

El sujeto no había dado muestras de su inusual comportamiento, y estaba entretenido dibujando. De memoria intentaba reproducir el mural de la iglesia y según me dijeron, le había quedado muy fiel.

Llegado el viernes, acudimos directamente a la iglesia del Padre Jorge Luís. Era esta una iglesia muy grande y estaba completamente llena. Aún así, logramos llegar hasta enfrente del altar. El padre Jorge Luís, aunque enérgico, practicaba una misa amena.
Al final de esta, comenzaba la parte en la que oraba por los enfermos, logrando la participación de los feligreses. Llegaba un momento en el que levantaba las manos, y las dirigía hacia los presentes, comenzaba por loa derecha y recorría hacia la izquierda. Cuando llegó el momento en que “recorrió” el área en que estábamos, el sujeto se derrumbó. Dos mujeres acudieron con almohadas y colocaron una debajo de la cabeza del sujeto. Este tenía sus ojos firmemente cerrados y comenzó a agitarse. El Padre Jorge Luís se acercó a él y oró a su lado. El sujeto sin abrir los ojos, llorando, se levantó y se dirigió hacia una imagen de Jesús. Donde comenzó a llorar de una forma compulsiva. Me sorprendió un poco este comportamiento, ya que el sujeto no era realmente muy afecto a demostrar esa “efusividad” en asuntos religiosos. Al terminar la misa, el padre Jorge Luís se acercó a los padres del sujeto. Estos le explicaron la situación hasta el momento. Le explicaron que tenían planeado acudir a la iglesia “del posito” y él estuvo de acuerdo.

El sujeto se dirigió hacia nosotros, un poco serio. Nos dijo que no recordaba lo que había pasado durante la última media hora, no recordaba haber llorado ni haberse caído, como le mencionamos.

Esa noche nos quedamos en casa del a Tía del sujeto. Cerca de la media noche, desperté, y percibí un olor terrible, similar al que había aparecido la primera noche que me llamaron. El olor era como de carne podría, y de gran intensidad. Me dirigí a la habitación del sujeto y los Tíos del éste hacían lo mismo. Me decían que pensaron que el olor podría provenir de alguna de las fábricas, pero afuera no se percibía había. Les expliqué que eso ya había sucedido y en que condiciones. Dudaron en tocar a la puerta de la habitación del sujeto pero finalmente lo hicieron. No hubo respuesta y decidimos entrar.

El sujeto no estaba en la habitación.

Despertó el resto de la familia y todos comenzamos a buscarlo. En el interior de la casa no había más donde buscar, así que salimos. La tía del sujeto tenía vacas, caballos y perros y se escuchaban agitados. Fuera de la propiedad, solo había una enorme extensión de varias hectáreas de terreno para sembrar, pero no había nada sembrado en esas fechas. Regresé al interior de la casa y la madre del sujeto estaba en la sala. No podía esperar dentro de la habitación del sujeto debido a lo insoportable del hedor.

Al ver que ella estaba bien, volví a salir y vi que el padre y el tío del sujeto miraban hacia arriba. Voltee a ver que era lo que llamaba su atención. Sobre el techo de la casa había una silueta. Parecía una persona, pero tampoco parecía ser el sujeto, pues parecía ser mucho más alto, además este parecía vestir algo similar a una sotana. Esa noche no había luna, así que no podíamos identificar ningún rasgo.

No respondía a los gritos y llamados que le hacían. El tío fue a buscar su lámpara y su escalera para subir, en ese momento la madre del sujeto salió y nos dijo que el olor había desaparecido. Entre con ella, y en efecto, no había rastro alguno del olor que minutos antes lo inundaba todo. Entramos a la habitación del sujeto, y éste se encontraba durmiendo en su cama.

Salí a avisarles a los demás, el tío del sujeto ya estaba en el techo, examinando con su lámpara hacia todas direcciones, pero decía que no había nadie. Para cuando llegó arriba, la silueta había desaparecido.

Entramos, pero decidimos que no valía la pena despertar al sujeto. Al día siguiente dijo no haber percibido nada, pero que se sentía sumamente cansado. Al examinar a los animales, el tío del sujeto dijo que percibía un comportamiento extraño en uno de los caballos. Desafortunadamente, el caballo había quedado ciego esa misma noche y hubo que sacrificarlo.

Llegado el martes, acudimos a la misa de Liberación. Esta no se hacia en el lugar en donde acudimos la primera vez. A un costado de la iglesia, había otra mucho más grande y moderna.

Llegamos a las 9 am. Había mucha gente y varios de ellos parecían conmocionados. Uno de los hermanos del grupo, nos puso al tanto de la situación: habían llevado un caso de un joven de 17 años, que durante la noche quemó su casa. Eso me sorprendió, pero no tanto como cuando nos dijeron que el fuego había salido de su boca.

El joven era impresionante. A pesar de solo tener 17 años, era extraordinariamente musculoso y alto. Tenía la mirada perdida, y una jovencita como de 14 años preocupada, lo abrazaba. Era su hermana, y según nos contó, ella lo había llevado sola, ya que nadie más de su familia quería tener nada que ver con él. La joven nos explicó que su hermano gustaba de la música rock, y que durante esa noche había puesto la música a todo volumen, sus padres acudieron a decirle que apagara su equipo de sonido, pero este comenzó a insultarlos con otra voz, y finalmente había “escupido fuego por la boca”, con lo que inició el incendio dentro de su habitación. El sujeto parecía totalmente ausente, no decía nada, pero ocasionalmente soltaba un bramido animal.

Recordé el caso del hermano Javier, y la descripción de la descomunal fuerza que decían que tenía durante sus “recaídas”, e intenté imaginar como sería si este joven perdía el control, aún sin un acto “sobrenatural”, sin duda era alguien de cuidado. No obstante, se mostraba totalmente tranquilo.

Mientras comentábamos los eventos de los días pasados con otros hermanos del grupo, pensaba yo que quizás lo del fuego que supuestamente el sujeto había producido era una exageración, pensé, algo común en estos eventos, probablemente el sujeto si provocó el incendio, pero por medios más comunes. Me convencía cada vez más de esto, cuando de pronto hubo un flamazo, volteamos rápido, pero solo estaba el joven y su hermana. Ella comenzó a llorar y nos dijo “así pasó en la noche”.

Debo decir, en este momento, que no percibí yo que el fuego hubiera provenido del sujeto, solo vi el flamazo, de una llamarada grande, pero no había nada que lo hubiera podido producir, y aún ahora, no encuentro una explicación para este hecho.

Había otro caso más que ese día ocuparía una tercera silla ante el altar, además del joven del flamazo y la persona a la que acompañábamos. Era una niña de doce años, tenía una hermana gemela y ambas vestían una túnica morada. Nos explicaron que ambas niñas eran parte de un coro de una iglesia del estado de Puebla. Ambas tenían un interés por la religión y “amaban todo lo concerniente a Dios”. Los hermanos nos explicaron que un interés por las cosas de Dios a edad tan temprana era algo que el Demonio intentaría destruir a toda costa.

Entre la gente, había dos mujeres que llamaban mucho la atención. Eran sumamente altas, delgadas, y tenían atuendos coloridos que parecían la usanza de una comunidad indígena. Nos explicaron que una de ellas tenía cáncer y habían acudido a esta iglesia a buscar su sanación, pues en un sueño así les había ordenado Dios.

Pusieron tres sillas frente al altar, el joven fornido fue puesto en medio, el sujeto a si derecha, y la niña a la izquierda.

Comenzó la misa. Habían llegado ocho de los doce hermanos del grupo, y se colocaron alrededor de la gente. El resto ocupamos las bancas. Se nos hizo la recomendación de que cerráramos los ojos y oráramos por la liberación de “los enfermos”. Comenzó la misa, para minutos después dar paso a las oraciones de liberación, en diferentes idiomas y formas por parte de cada miembro del grupo. Detrás de cada uno de los tres que estaban ante el altar, se colocó un hermano que oraba a su oído. El sujeto, comenzó su transformación, pero no se levantó de la silla, a pesar de, al parecer, hacer esfuerzos e intentos por hacerlo. El sujeto fornido se puso de pie y dio la vuelta, sus ojos estaban totalmente en blanco, mientras un rictus de desprecio aparecía en su cara. Soltó un bramido que heló mi corazón, pues no considero humanamente posible producir un ruido animal de tal intensidad. Tensó sus puños y su musculatura pareció aumentar aún más de volumen.
La niña de doce años, que antes me pareció sumamente dulce y amable, producía carcajadas estridentes, sonaba como producidos por una anciana, nada acorde a la niña que las profería. Finalmente, se levantó también y giro desafiante hacia el resto de los hermanos, con una risa cruel en su rostro y los ojos en blanco. Los hermanos oraban en lo que parecían otros idiomas, y ella comenzó a hablar en lenguas parecidas, con una fluidez impresionante, respondía a cada frase dicha por los hermanos, ocasionalmente interrumpidas por carcajadas.
Se escuchó una carcajada de una voz gruesa, aunque no creó que ningún ser humano pueda reír de esa forma, no pude identificar quien la produjo, pero logró un efecto en los presentes: al menos cinco de las personas sentadas en las bancas, se levantaron también, con los ojos en blanco, dos de ellos se convulsionaban y comenzaron a vomitar, mientras que el resto comenzaba a proferir maldiciones, insultos y blasfemias con voces terribles.

Por un momento, cruzó por mi mente la idea de que todo había salido terriblemente mal, pero al observar a los hermanos, estos se mantenían firmes en sus rezos, ninguno perdía la calma, de forma apacible y como experimentando un éxtasis, proferían sus rezos en lenguas desconocidas. De alguna forma, me tranquilizó observarlos, comencé a escuchar entonces una voz femenina que cantaba una bella aria, que nunca había escuchado. Entonces, otras voces se le unieron, pero no identifique a nadie que lo hiciera.

Voltee a mirar a los jóvenes sentados en las tres sillas, el sujeto seguía lleno de moretones y heridas, pero el sujeto fornido había recuperado un aspecto normal, sus ojos no estaban ya en blanco, y parecía totalmente sorprendido de observar lo que sucedía, como alguien recién llegado. Había un hermano orando aún a su lado, y finalmente accedió a sentarse de nuevo de frente al altar, mientras comenzaba a orar, según percibí.

La niña a su lado, seguía con su extraño comportamiento. El hermano que oraba a su lado, no dejaba de hacerlo. A veces, parecía decir algo que enfurecía aún más a la niña, y esta se dirigía específicamente a él. En un momento, uno de los hermanos se acercó a ella, y colocó su dedo pulgar en su frente, al parecer aplicando agua bendita. Eso provocó un grito de furia en la niña, pero también, al parecer, cierto efecto debilitante en ella.

Las oraciones comenzaron a tomar un ritmo y rumbo más común, mientras el resto de reacciones entre la gente de las bancas, comenzó a decrecer. El sujeto también poco a poco recuperó su estado común.

Al terminar la misa, los hermanos nos dijeron que el joven al que su hermana había llevado, había sido liberado. Eso me sorprendió, pero también me alegré por ellos. Había temido una reacción mucho más violenta de su parte, y me dijeron que era un ejemplo de que las razones de seguir en ese estado no tenían nada que ver con las apariencias. La niña, en cambio, les preocupaba mucho más, pues percibían en ella un grupo numeroso de demonios, o uno de ellos, “demasiado cercano al Enemigo”.


Como se habrán dado cuenta, mi “breve” relato se ha extendido demasiado, aún cuando intenté no entrar en demasiados detalles. Hubo muchas situaciones, detalles, que fácilmente pueden pasar por casualidades y que he omitido en mi afán de solo relatar lo concerniente al caso. Muchos de estos hechos, fácilmente pueden desecharse como eventos fortuitos: espejos que se rompían, crucifijos que caían, comportamientos inexplicables de animales (además de lo relatado acerca del perro y la ceguera inexplicable del caballo, el sujeto parecía atraer hacía sí la furia no solo de los perros sino incluso de aves).


Los exámenes médicos se seguían realizando al sujeto, sin que apareciera nada que demostrara que su salud presentara alguna eventualidad.
Se le hicieron exámenes psicológicos, de tipo clínico y no se diagnosticó ninguna patología.

Los hermanos pidieron algunas muestras de los dibujos del sujeto, y fueron ellos quienes nos hicieron notar algo que hasta entonces nos había pasado desapercibido: invariablemente, todos los dibujos que el sujeto hacia, tenían los ojos cubiertos, ya sea cerrados, o cubiertos con lentes, o sombras, incluso la copia que había hecho del mural. Todos, con excepción de la mujer de vestido antiguo, aunque ésta miraba de reojo.

El sujeto señaló no haberse dado cuenta de dicha característica de los dibujos, y se sorprendió como el resto de nosotros.

Es el gran número de estos eventos durante esos tres meses, lo que considero que superaba la estadística y el azar. Además, “concluido” el “proceso”, dichos eventos dejaron de acontecer también.

Lo relatado hasta ahora, debe resumir (lo siento, sigue siendo un resumen, a pesar de lo extenso que ha resultado) lo sucedido durante los primeros veinte o treinta días.

Considero que lo mejor es contar lo sucedido durante los últimos días de lo sucedido durante aquellos tres meses. La razón obedece a que después de lo narrado hasta ahora, acudíamos a las misas de “liberación” cada martes y/o jueves de cada semana, con resultados parecidos en cuando a las reacciones del sujeto.

Atestiguamos también otro casos perturbadores, y alarmantes. En varios de ellos, adjudicaban los hechos a razones como haber jugado la ouija, haber sido víctima de un embrujo o maldición. Aunque había otros, como en el caso del sujeto, en que no parecía haber ninguna razón para ello. El sujeto nunca había jugado a la guija, y demostraba desdén, cuando no desinterés por las cuestiones “sobrenaturales”.

La razón por la cual sucedía esto a esta persona, era algo que me perturbaba bastante. ¿Qué podía hacer una persona para sufrir o evitar sucesos como estos? ¿era algo aleatorio? ¿era una prueba de que el “plano” espiritual tiene injerencia directa sobre las personas? La respuesta que me habían dado los hermanos, de que “era parte de un plan de Dios”, en su momento me pareció demasiado vaga, y sin embargo, al final de todo hubo varias situaciones que parecen apuntar en esa dirección. Un par de años después de que los sucesos terminaron, leí la novela del Exorcista. En ella, el Padre Merrin da la misma explicación. Me pareció adecuada a años de distancia de los hechos.

Quizás también deba señalar, que los hermanos, se relacionaron con dicho grupo a partir de diferentes circunstancias: ya siendo ellos “posesos” o porque alguien de su familia o conocidos, sufrieron de algo similar, o porque sus conciencias y vocaciones así les hizo actuar. Este grupo, así como los sacerdotes que los prepararon, no obtienen ninguna ganancia económica por su participación en el grupo, y no forman parte de ningún otro grupo fuera de la Iglesia Católica.

Esto fue lo sucedido, entonces, durante los últimos días del evento:

Habían pasado ya varias semanas desde que acudíamos a la primera misa de liberación. Conocimos otras historias acerca de los hermanos del grupo, y ya se había creado una cordial amistad entre los que acudíamos, y los hermanos. Los sucesos inexplicables no dejaban de ocurrir a lo largo de los días, convirtiéndose en una especie de nueva “cotidianidad sobrenatural”, aunque una a la que no puede acostumbrarse nadie.

Durante las últimas misas a las que acudimos, el sujeto experimentaba una paulatina disminución de los “efectos” que habíamos presenciado desde la primera noche: Los moretones aparecían cada vez menos, el cambio de voces eran cada vez menos frecuentes. Observar esto nos hacía pensar que el sujeto quedaría “liberado” pronto.

En una de esas visitas a la iglesia, acudió un médico a visitar a uno de los hermanos. Este era conocido de él. Preguntó por lo sucedido hasta ahora con el sujeto y le explicaron todo, incluidos los síntomas que el sujeto había padecido desde su infancia. El doctor (anciano, de más de 70 años), lo examino, y el sujeto en ese momento, tuvo uno de esos lapsos en los que parecía “desconectarse”.

La madre del sujeto le dijo que nunca le había sucedido nunca ante ningún médico, lo cual hacía aún más difícil que se le diagnosticara. El Doctor dijo que sabía lo que era, y extendió una receta. La madre no sabía que pensar sobre ello, se habían hecho tanto estudios, había habido tantos peligros de muerte a lo largo de su vida, y simplemente, ¿se solucionaría así de fácil? “No tan fácil”, pensé para mí mismo. No obstante, decidieron que no se le aplicaría el medicamento sino hasta terminado el proceso. El Doctor estuvo de acuerdo, y señaló que la enfermedad de hecho, no tenía relación alguna con lo que lo aquejaba dentro de la iglesia.

El doctor murió una semana después.

Finalmente, paso una misa en la que el sujeto no sufrió cambio alguno. Nada durante la siguiente, una ligera “recaída” durante la tercera. Y finalmente, pasados casi tres meses, el sujeto no presentaba ya ningún efecto durante las misas.

Todos nos sentíamos “liberados”, de hecho. El sujeto había incluso asistido a su escuela durante algunos días y haciendo trabajos especiales y presentando exámenes, logró aprobar todas sus materias.

El último día que asistimos a la iglesia, nos dieron una noticia que nos alegró aún más: el padre Carlos había superado su enfermedad, y saldría pronto del hospital. Había sin embargo, dado instrucciones un tanto inusuales: no quería que se le esperara con una fiesta ni una comida, quería, sin embargo, que el grupo completo, “acudiera a la casa del joven que había quedado liberado ese mismo día, y se hiciera una oración en su casa, así como una consagración de su casa a la Virgen de Guadalupe, si los padres del joven estaban de acuerdo”.

Los padres del sujeto tomaron esto como otra buena noticia, pues no sabían de que forma agradecerle al grupo por lo que habían hecho por su hijo y preparar una comida para ellos era una buena forma de hacerlo, aunque no entendían que era eso de “consagrar la casa a la Virgen de Guadalupe”. La hija de Don Pablito nos explicó que era bendecir la casa, aunque el consagrarla, quería decir que la casa quedaría especialmente protegida, y con la Virgen como Santa Patrona.

El grupo estaba reunido ese día, como la primera vez, algunos de ellos tenían auto, todos nos repartimos y emprendimos el regreso. Los tíos del sujeto asistieron también.
Durante el trayecto, iba yo sentado junto a sujeto, comentábamos sobre los terribles sucesos ya pasados. “No recuerdo casi nada”, me explicó, “cuando empezaban las misas, pero cada vez que iniciaban, sentía que me cubrían la boca, y los ojos, y me llevaban a un lugar donde me caía algo así como agua caliente, y los escuchaba a ustedes, pero como si estuvieran muy lejos”. “¿Quiénes eran, como eran?”, le pregunté. “No se, nunca los vi, pero eran muchos”, me dijo.

Cerca de la 14:00 horas, se dio inicio a una misa dentro de la casa. Se improvisó un pequeño altar en la sala. El padre del sujeto en semanas pasadas había comprado una imagen copia fiel de la Virgen, y ya se había bendecido con anterioridad.

De pronto, sentí un vuelco en el corazón, a la mitad de la misa, el sujeto cayó como fulminado.

¿Realmente no había acabado todo? ¿Volvería a empezar? La misa prosiguió su curso. Al término de esta, el sujeto no despertaba. Eso era algo inusual. Aún en las misas en las que se había “trasformado” más agresivamente, al terminar la misa, recuperaba la normalidad. Esta vez, nadie podía despertarlo. Oraban junto a su oído, aplicaron agua bendita, el sujeto dormía muy profundamente, aunque con una sonrisa en su rostro. De alguna forma, esa sonrisa me inquietaba, más que tranquilizarme.

Su madre y su padre lo llamaban ya inquietos, le daban pequeñas palmadas en su rostro. No parecía ni siquiera respirar, aunque su pulso se mantenía estable. Y además, esa perturbadora sonrisa no desaparecía.

La señora que cuidaba los asuntos de la iglesia, nos dijo que nos calmáramos, y que prosiguiéramos la bendición de la casa como estaba previsto. Recorrimos todos cada habitación de la casa, con la imagen de la Virgen, rociando agua bendita y diciendo oraciones en cada parte de la casa: el patio, la planta alta, cada habitación, dejando para el final la recamara del sujeto.

Al llegar a esta, se inició otra pequeña misa. De pronto, comenzó a aparecer el olor inconfundible de la primera noche. Los hermanos siguieron con sus oraciones. Comenzó a soplar viento dentro de la habitación. Lo hermanos proseguían sin interrumpir. El retrato del sujeto se cayó de la pared.

Comenzó a temblar. Un trozo del tiról del techo se desprendió y cayó justo sobre la cama. Los rezos encomendando la protección del hogar a la Virgen Maria proseguían. El temblor se convirtió en Terremoto. En un momento quise gritar a todos que salieran, pero me contuve.

La hija de Don Pablito cayó de rodillas, y extasiada, comenzó a decir” La veo, la Santa Virgen esta aquí con nosotros”.

El terremoto alcanzó su máxima intensidad, y de pronto, terminó, justo cuando la misa llegó a su fin.

El sujeto entró en ese momento. Le preguntamos si estaba bien, y dijo que si, aunque preocupado por haberse encontrado solo en la sala. Le pregunté si el temblor lo había despertado, y asombrado preguntó que cual temblor.

Los dejé a todos en esa habitación mientras le bendecían y le aplicaban agua bendita, mientras otros hablaban acerca de que la liberación esta vez era definitiva. Me dirigí a prender la televisión, pues quería saber cuantos estragos habría causado el terremoto.

La programación era normal. Nadie mencionaba nada acerca del temblor. Uno de los hermanos me preguntó que había en la tele, y le dije que no mencionaban nada acerca de víctimas, como si no hubiera pasado nada. “Ah. Eso”. Me dijo. “No van a decir nada. Lo que pasó, pasó solamente en la habitación. Tal vez ni siquiera se sintió en otras partes de la casa”. Me quedé sorprendido, pero en efecto, en la TV no se reportó nada inusual.

La comida fue agradable, sin ningún comentario sobre los sucesos dentro de la habitación del sujeto. Cerca de las seis de la tarde, todos emprendieron el regreso. La familia, aunque cansada, estaba feliz, con la expectativa de reintegrarse a la vida “normal”. Yo me presentaría el próximo lunes a la universidad, pues se haba anunciado el final de la huelga. Era todo un final, y un nuevo inicio para todos.

Platicando con la familia, se me hizo tarde, y me quedé esa noche a dormir con ellos, por última vez. De alguna forma, creo que era una forma de cierre para mi también.

Eran cerca de la una de la madrugada.

Comencé a escuchar un galope lejano. Demasiado lejano. Me parecía que solo un grupo numeroso de caballos o de algún otro grupo de animales podrían producir ese sonido.
Quizás era un auto, que fallaba, a varios kilómetros de distancia. Quizás una máquina echada a andar en la noche, y debido al silencio, se escuchaba hasta esa casa.

El galope se aproximaba cada vez más.

El sonido aumentaba. “No puede ser. Era una manada de miles de caballos, pero no podía ser… no puede ser…”
Se acercaban cada vez más. Comencé a aterrarme, “¿Cómo podía una manada de tal tamaño existir en esa parte de la ciudad?”, “No, tiene que ser otra cosa, un motor, una máquina… ¿pero de que? ¿Y por que se aproxima hacia acá?”.

Me levanté. Sea lo que fuera, estaría a punto de llegar y chocar directamente contra el portón de la casa. Salí de la casa mirando hacia el portón y vi que la mamá del sujeto estaba levantada también. Ambos nos miramos con preocupación.
El sonido ya era un estruendo.

De pronto, algo tan fuerte y grande como un trailer golpeó contra el portón haciendo que éste se abriera de par en par. Pero ese algo, era invisible. Y con la fuerza de una manada de toros llegó hasta nosotros, inundó la casa, y llegó hasta el patio de atrás.

Era como flotar en una gelatina gigante. Apestaba más que nunca a carne podría, pero además era tan difícil respirar como estar debajo del agua, y la presión en los oídos era como estar nadando bajo el mar.

Voltee a ver a la madre del sujeto. Ella tampoco podía respirar.

“Son ellos”, pensé. “Los demonios, espíritus o lo que sean, han regresado. Pero no vinieron solos. Se han unido a otros miles más y han venido a apropiarse de todos nosotros y de la casa completa”. “Pero… ¿Qué hay con la Virgen? ¿Qué hay de los ruegos y oraciones? Dijeron que la casa no solo estaba bendecida, sino consagrada…”

Como reaccionando a mis pensamientos, de pronto “sentí” que la “masa” se conmovía. Como un toro que de pronto recibe una quemada en la piel, esa cosa comenzó a moverse inquieta. Y tan rápido como entro, salió produciendo el mismo ruido de estampida.

La madre del sujeto y yo nos miramos. Comprendimos que la “consagración” que habían hecho a la casa, era mucho más de lo que una legión de esos seres podía soportar.

Vi que la señora miraba hacia el cielo y su expresión era una mezcla de estupor, sorpresa, asombro.

Lo que vi a continuación, duró mucho menos de una fracción de segundo. Pero la imagen no podré olvidarla nunca. A falta de más pruebas, me tranquiliza saber que no fui el único testigo de tal visión. Aún cuando puede argüirse que fue una “visión colectiva”; probablemente a causa del estrés acumulado de tres meses.
Pueden creer eso. Están en su derecho. Yo mismo, a veces juego con esa idea. Solo puedo decirles, que lo que vi, fue tan real como puede ser algo que dos personas ven al mismo tiempo.
En el cielo, había un hombre gigantesco. Alado. Sus alas debían medir kilómetros de envergadura.
Tenía el cabello largo, y vestía una especie de túnica azul con piezas doradas en los brazos y la cintura. De su mano izquierda sujetaba una cadena, de la cual colgaba una bestia igualmente gigantesca. La bestia era una especie de perro de color verde, golpeado salvajemente, con una gran cantidad de heridas, de las que escurrían ríos de sangre. Tenía su lengua de fuera, colgando, sumamente larga y puntiaguda, verde también. Sus ojos parecían reventados. Solo eran dos montones de carne molida.

El “Ángel” levantó su mano derecha, y en ella había un triangulo de luz.

Y desapareció.



Epílogo.

La familia del sujeto, no volvió a experimentar ningún hecho “sobrenatural”. EL sujeto siguió el tratamiento que le habían recetado, y se curó por completo. A raíz de lo recetado, mi maestra considera que se le administró un tratamiento para una variante disminuida de la epilepsia, muy poco común.

El sujeto se casó un año después, es padre de una niña de cinco años y espera su segundo hijo.


Cesley13, 7 de noviembre del 2006.
cesley13@hotmail.com

Tuesday, October 24, 2006

GORE GORE GIRLS


Las Gore chicas Gore


En IMDB

Como su nombre lo indica(dos veces), esta es una cinta gore, en definitiva no es de las más gore que he visto, pero sí de las más curiosas, comenzando por el nombre, ¿Qué clase de película usa en su título su género, ¡DOS VECES!?, Sería algo así como si Lovecraft hubiese nombrado su cuento "El horroroso horror que cayó del cielo."

Esta, a diferencia de otras muchas cintas gore, tiene una historia, sencilla, pero interesante, en este caso.

Abraham Gentry detective privado es contratado por Nancy Weston, una reportera la cual se encuentra investigando el caso de un asesino que ha dado muerte a varias mujeres las cuales tienen en común una cosa: ser bailarinas exóticas.
Éste asesino es bastante original para con sus víctimas por ejemplo a la primera le corta el cuello y luego le saca los ojos. A la segunda le corta el cuello y después darle con un mazo de carne en el trasero, hasta que se encuentra bien "suave"(y sanguinoliento) es entonces que toma un poco de lo que presumiblemente es pimienta y paprika para "aderezarlo" al gusto, a otra le plancha la cara, con una plancha obviamente, además de cortarle los pezones con unas tijeras, lo más sorprendente es que mientras de uno sale algo que parece leche, del otro sale un líquido café... ¿chocolate? mientras que a una más la empuja de cabeza dentro de una olla con aceite hirviendo.

Esta película es buena, tiene gore, bailarinas a gogo sesenteras en un bar psicodélico, es divertida (aunque el humor es algo raro viéndolo desde nuestra época) pero bastante efectivo, además el personaje del detective es ciertamente memorable, además de ciertas escenas del asesino, definitivamente de lo más extraño que he visto en muchas películas gore...

Algunos consideran esta peli como misógina y que promueve la violencia hacia las mujeres, pero es una exageración, comenzando porque si bien son muchas las pelis donde las mujeres son las víctimas de los asesinos, también las hay donde son exclusivamente hombres las víctimas (como en BAD TASTE). Pero vamos, es una película Gore, no se supone que tenga moraleja o valor más allá del entretenimiento morboso de ver gente destrozada, y en este caso, ver bailarinas exóticas setenteras.

Ah y para rematar, al final hay un curioso corto, donde unas mujeres caníbales destripan al director de la peli: Herschell Gordon Lewis.

29 CONVENCIÓN DE COMICS

Convención de Comics en Monterrey


O qué sucede cuando mezclamos literatura con animación japonesa y muchos freaks




Bueno, los pasados días 20, 21 y 22 se realizó la Convención del FABAS, que si bien no es lo mejor, sí es lo menos peor de lo que se realiza por aquellos lares.
En esta ocasión se realizó a la par de la Feria Internacional del Libro, por lo que hubo mucha más gente de lo normal, muchos freaks y otakus, muchas figuras, muchos libros, muchos comics, el ambiente era agradable, aunque en esta ocasión faltaron las guapas chicas en la entrada de la Conve, además de que había una exposición de CEMEX y los tíos que estaban ahí se veían muy poco amigables. En esta ocasión Gohan me acompañó y me ayudó con la cámara y a convencer a chicas guapas a que se dejaran fotografiar, después de todo, tiene más tacto con las chicas que yo;) Por esta misma razón mo pudimos permanecer mucho tiempo, pues teníamos un itinerario algo apretado... Comics, Feria del libro, Museo de Historia(hay una exposición de momias), cena y cine, había que aprovechar la vuelta:), sin embargo sí nos divertimos, pues aunque la entrada sigue resultando carita(50 por cráneo), los expositores suelen ser accesibles y aún los otakus en disfraz(me niego a llamarlos cosplayeros) resultan divertidos, además pude conseguir miniaturas de caballería a muy buen precio, además de un montón de comics de Aliens y Depredador así que no me puedo quejar, no pudimos checar las áreas de Juegos de Rol(en esta ocasión se encontraba en otro piso) debido a falta de tiempo, pero escuché que estuvo muy bien, un poco más amplio y sin tanto flujo de gente al estar separado de la mayoría de los expositores.

Después fuimos a la Feria del libro, donde tenía planeado hacerme de unos cuantos libracos, tristemente, al sacar dinero del cajero, la perversa máquina me dió un billete cortado y mal pegado(que afortunadamente y eventualmente logré que me cambiaran las fastididadas cajeras de la sucursal)... Así me tuve que abstener de comprar la saga de dunas... que mal:(

FOTOS





P.S.: Las fotos son pocas y de mala calida debido a que se nos estaba terminando la batería y por descuido no llevamos el repuesto cargado:(

Saturday, October 14, 2006

Bone Sickness


Mal de huesos


EnFANGORIA.COM
En IMDB

Bone sickness, es una película del género GORE, de Brian Paulin; en su calidad podemos notar que se trata de una película hecha por fans para fans, pues en lugar de gastar recursos en actores o un guión decente, decidieron encaminar sus esfuerzos en pos del GORE... tal y como debe ser:D

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En un panteón, durante la noche, una extraña figura cava en una tumba; el curioso vigilante nocturno del cementerio se acerca, para ser rápidamente golpeado en la cabeza con un hacha.

Alex McNetti tiene el "Mal de huesos" es una exraña enfermedad que puede ser tratada comiendo el tuétano de los huesos de un muerto. Esto le provoca profusos vómitos y diarrea. El tío vomita sobre el trabajo de su esposa Krestin.

Thomas Granger, el amigo de su esposa trabaja en la morgue, de donde consigue huesos para darle de comer a su amigo. Diariamente pasa por un cementerio, donde la policía lo interroga acerca de los asesinatos que se han llevado a cabo ahí. Ya en su casa, su tonta esposa Andrea prepara unos sandwiches (los cuales disfrutan con deleite) con la carne que Thomas ha traído a casa para preparar la medicina para su amigo.

Alex está muy mal, comienza a vomitar sangre y a defecarla, pero ahora, además comienza a expeler viscosos gusanos por los mismos medios. Su esposa se asusta y lo lleva al doctor, regresa aún peor y le consiguen una enfermera. Un policía va a la casa de Alex a pregunar si no sabe nada de lo que ocurre en el cementerio, éste se fastidia y le dice al policía que ya ha tenido bastante que hasta ese momento se había reprimido pero que tiene hambre y quiere saciarla. Le corta la mano y con su pistola lo mata, para luego comerselo.

Es curioso cómo los zombies(como en toda buena película GORE) apenas y pueden caminar, pero fácilmente pueden abrirse paso de sus tumbas hacia el exterior ya aún destrozar a un ser humano con sus propias manos. Como por ejemplo, cuando le abren el estómago a una chica que gusta de nadar a media noche.

La esposa de Alex encuentra a Thomas con una mujer muerta, él trata de explicarle que "la encontró" y quiere usarla para prepararle "medicina" a Alex, pues esta mujer al estar más "fresca" que los cadáveres que generalmente le provee están por lo general secos y podridos. Kristen, contenta con esta explicación mira como Thomas está a punto de cortar a la mujer con una sierra giratoria cuando esta se levanta y comienza a pelear con el gordito, el cual logra dominarla y eventualmente cortarla con la sierra.

Los zombies rodean la casa de Tomas y rápidamente se comen a su esposa:(
La vecina metiche llama a la policía por tanto grito, pero estos son masacrados por la horda de zombies hambrientos, de hecho uno de ellos le abre el cráneo a un policí como si de una nuez se tratara.

Alex comienza a vomitar, primero cosas asquerosas y repulsivas, pero después de entre todo el fluído viscoso se levanta una mujer, que corta en dos a su esposa.

El gordito pelea con Alex, el cual ahora se ha transformado en una especie de Marilyn Manson zombie. Después de recriminarle el haberlo convertido en un monstruo, Alex vomita al gordito en la cara y este comienza a arrancarse la piel, para luego quedar en esqueleto, el cual es destruído.

Alex se va de la casa, llevando consigo los restos comidos de su esposa. Entonces pelea contra los zombies quienes son comandados por un par de viciosos demonios. Alex pierde, su novia es comida y a él le arrancan muchos pedazos.

Los demonios felices le ordenan a los zombies iniciar una invasión a gran escala de la ciudad. Aquí pasan varias cosas interesantes...
⇒El ejército trata de detener la invasión... sin éxito.
⇒Un soldado que está siendo devorado por zombies se vuela con una granada.
⇒Un tipo con traje contra contaminación biológica es arrastrado por los intestinos.(Una escena que Chuck Palahniuk adoraría)
⇒Un perro ferozmente devora una cabeza humana.

Al final sólo se pude ver un zombie caminando tambaleante durante una nevada, es captado en video por lo que parecen ser periodistas y lo consideran un "superviviente"
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En fin es una muy buena película GORE, no esperen ver aquí buenas actuaciones, o una historia coherente, o algo "artístico", aquí sólo hay mutilaciones, sangre, vísceras, sustancias viscosas... GORE, y así debe ser... pues Paulin, junto con sus amigos(y mascotas), lograron llevar a cabo este proyecto que si bien para el público en general resultará una película de muy mal gusto, para los fanáticos del cine GORE será magnífica, y lo es.:)

Wednesday, October 04, 2006

Dieta Extrema II


Para perder Peso ¡YA!


Consejos útiles de parte de las amigas ANA y MÍA


Los siguientes consejos son un extracto de varios foros Pro-Ana(aunque al parecer tiene un mirror aquí)... lamentablemente algunos fueron cerrados por gente aburrida.

  1. Bebe un vaso se agua fría cada hora. Te hará sentir llena y quemarás calorías.

  2. Bebe tres tazas de te verde al día. Ayuda a acelerar el metabolismo, además contiene antioxidantes para mantener la piel en buen estado.

  3. Toma vitaminas diariamente. No las tomes con el estómago vacío pues el cuerpo no las asimilará y pueden irritar el estómago.

  4. Come hielo o goma de mascar cuando tengas hambre. Esto engañará al estómago por un rato.

  5. Ejercicio...

  6. Come alimentos muy condimentados, así tu metabolismo tenderá a acelerarse.

  7. Toma duchas frías, tu cuerpo quemará calorías para volver a su temperatura normal.

  8. Los laxantes sólo eliminan el contenido del intestino(y estómago) y los diuréticos pueden provocar deshidratación, No se pierde peso con ellos a largo plazo.

  9. Cepilla tus dientes seguido. Así será menos la tentación de comer.

  10. Realiza alguna tarea desagradable, limpiar la caja de arena, destapar la trampa de grasa, o lavar trastos sucios de varios días. Después de hacer eso es muy poco probable que te de hambre.

  11. Mantén tu cabello en buen estado, para que nadie sospeche

  12. Consigue trabajo, así tendrás una excusa para brincar comidas.

  13. Usa platos y cubiertos pequeños, para que parezca que comes más.

  14. Mastica mucho cada bocado y toma un poco de agua cada vez. Así sentirás el estómago lleno más aprisa.

  15. Dí que vas a salir a comer fuera y en lugar de eso sal a caminar.

  16. Compra ropa que no te queda y cuélgala donde puedas verla. Esto te motivará a perder peso.

  17. Duerme al menos seis horas diarias, menos hará que baje tu metabolismo.

  18. Si comienzas a sentir hambre, haz sentadillas o presiona tu estómago.

  19. Prepárate algo rico, pero no lo comas, tíralo. Pero no laves los platos, si tus padres los encuentran, supondrán que comiste.

  20. Ten siempre en mente una lista de excusas pra no comer; enfermedad, no comes carne, alergias, etc.

  21. Sal de tu casa. Así no tendrás la tentación ni la presión de tu familia.

  22. Mantén una postura correcta, se queman más calorías de este modo.

  23. En lugar de comida compra otra cosa, un reloj, un CD, ve al cine...

  24. Evita el alcohol, contiene muchas calorías.

  25. Nunca comas nada más grande que una taza(250 cm^3), pues tu estómago se expandirá y entonces tendrás más hambre.

  26. Se supone que el olor del café quita el apetito.

  27. Haz una lista de las comidas "malas" que acostumbras comer. Cada día escoge una y elimínala completamente de tu dieta. Sigue así hasta que no quede ninguna comida "mala".

  28. Come 6 veces al día, de dos manzanas puedes hacer porciones para comer a lo largo del día.

  29. Si tienes mucha hambre, toma un antiácido, para bajar el nivel de éste en el estómago.

  30. Si acostumbras fumar y tienes hambre, fúmate un cigarrillo eso eliminará la ansiedad.

  31. Come mucha fibra, te hace sentir el estómago lleno, y ayuda a eliminar grasa del cuerpo.

  32. El apio ayuda a quemar calorías. Cada hora come una varita.

  33. Pésate antes y después de comer.

  34. No comas frente a la computadora o el televisor, pues no te darás cuenta cuanto comes.

  35. Lee la información nutricional, sin grasa, no es lo mismo que sin calorías. Come toda la fibra que puedas y reduce al máximo la grasa y las calorías


Efectivamente, la anorexia nerviosa, no es ningún juego, es un trastorno alimentario de cuidado... que pueden ocasionar enfermedades, degradación de las funciones corporales y aún la muerte.
Aunque debo admitir que estas chicas, igual si son mayores de edad son libres de hacer lo que les venga en gana, si se puden tatuar, poner piercings y acostar con quién quieran ¿Por qué no poder matarse de hambre si es de su gusto y agrado?, (Claro estarían pecando de egoístas al no pensar en sus familiares y amigos que se preocupan por su salud).


Aunque por otro lado, tal vez las verdaderas posibilidades de estas chicas se están desperdiciando, sin bien no podrían ser modelos, pues ya hay una reglamentación en base al IMC en estos eventos. Si podrían salir en películas, si no en las B, o A por el negativo mensaje implícito, sí tendrían oportunidad en las películas de horror-gore, pues fácilmente podrían hacer el papel de un zombie, con un pelín de maquillaje y el vestuario adecuado quedarían fenomenales, además que la ausencia de carnes permitiría esconder entre las ropas de una manera más natural los disposivos necesarios para mostrar en pantalla, degarres, heridas, perforaciones y fracturas... o mejor aún con unas cuantas aplicaciones plásticas, maquillaje y un poco de pantomima podrían caracterizar de ALIENS tal y como alguna vez lo hizo Bolaji Badejo, un Massai de más de 2m de altura quién fué elegido para representar a la creatura, precísamente por delgada complexión.

Galería de Anoréxicas


Así es, muchas fotos de chicas en los huesos, ¿se ven bien, se ven mal?, júzguenlo ustedes mismos, mis π lectores, lo único cierto es que a ellas les gusta estar así aún en perjuicio de su propia salud.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11

NOTA: No olvide consultar a su médico acerca de la factibilidad de la aplicación de estos consejos en su persona, seguramente le dirá algo así como "¿Está usted loc@?"