Thursday, January 12, 2006

El Barón y el dragón rojo

Entonces el dragón rojo lanzó una bocanada de humo, enojado hasta el extremo de hacer centellar sus ojos en aquel obscuro agujero.

Eso no es posible - Gruñó con furia - ¡No puedes hacer eso, es imposible!
Su excelentísima majestad
- Sonrió cálidamente el barón - Yo le aseguro que esta, y las otras proezas ya mencionadas puedo realizarlas siempre y cuando cuente con la compañía de mis fieles ayudantes.

Así el barón junto con sus ayudantes fueron hasta la playa, donde las olas rompían violentamnete contra la porosa piedra volcánica. Aquí el barón tomó una roca de buen tamaño y se la lanzó al dragón.
Vamos amigo dragón - Le dijo sonriendo - Inténtelo.
El dragón tomó la roca entre dos de sus garras y en un instante se hizo pedazos.
No veo a que punto quieres llegar hombrecillo - Le gruñe -
Podría moler rocas todo el día sin problema.
Pero usted no puede hacer esto
- Dijo el barón al tomar una roca que le entregara su heraldo y entonces la apretó con tanta fuerza, que esta dejó caer un poco de agua.
Exprimir piedra pomez, no es gran hazaña - Gruñó el dragón
No es piedra pomez, sino la dura piedra con la que se hacen las muelas. - Aseguró el barón y le dió la piedra a su mensajero, quien la entrega al dragón, no sin harto temor a ser aplastado por las poderosas garras del lagarto.
Entonces el dragón examinó la roca con curiosidad y al apretarla nuevamente se rompió.
¿Que diablos? - Se confundió el dragón -
Ah, es porque ya la habías secado ¡Hazlo de nuevo!.
Así el barón tomó una nueva roca que le trajera su ágil ayudante y volvió a sacarle un poco de agua.
Dame eso - Gruñó el dragó intrigado intentando alcanzar la roca con su titánica garra.
No, es mi roca, consíguete la tuya - Chilló el barón y en un isntante se comió la roca.
¿Que tienes idiota! - Gruñó el dragón fuera de sí - ¿Cómo te haz comido esa piedra de molino? Tienes que ser un estúpido o un demente.
Discúlpeme señor dragón, ¿soy estúpido e idiota? - Dijo el barón ofendido
Digo que tus acciones son las de un estúpido, un idiota o un demente - Le dice el dragón
Muy bien entonces hablaré en términos idiotas y estúpidos y aún paranóicos, - Se queda pensativo el barón -
2+2=3, ¿te parece suficientemente estúpida tal premisa?
Si, me parece muy digna de tu razonamiento, muy lógico tomando en cuenta tu locura.
- Sonríe el lagarto.
Ahora bien, a partir de esa "estúpida premisa" te demostraré que eres tan tonto como yo pudiera serlo. - Dijo el baròn sonriendo.
El enorme dragón soltó una horrible risotada y habló -
No me engañarás, intentarás torcer la lógica usando más artilugios como ese.
De ninguna manera señor dragón, esa será la única tontería que diré
- explica el barón -
Lo demás serán discretísimas razones. Ahora bien, que le parece que 2 + 2 =3, como ya habìamos planteado ¿es equivalente a 4=3?
Si, me parece bien
- Asiente el dragòn interesado...
Entonces, - Aquí sonríe el barón y continúa - 4-2=3-2 por lo tanto 2=1, ahora, usted y yo somos 2, pues usted está enfrente de mí, sin embargo, si tomamos como verdadera la ecuación despejada de 4=3, tendremos que 2=1, por lo tanto usted y yo somos 1, y ya que somos uno, como yo soy un tonto, al usted ser uno conmigo USTED, señor dragón, es un tonto!

Ahora el dragón ríe estruendosamente, de suerte que el barón y sus ayudantes alcanzan a saltar al mar, pues el dragón lanza llamaradas por la boca ante tan hilarante ataque. Después que se ha calmado el dragón habla al Barón.
Nunca me haz podido engañar, Barón - dice sonriendo - Pero eres quizá el hombre más ingenioso y ocurrente que he conocido, por eso te perdonaré la vida y dejaré que tomes aquello que habías pedido.
El barón entonces le hace una pronunciada reverencia, con su chorreante sombrero enredado de algas.

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