Monday, May 23, 2016

Mars trilogy



Hace tiempo nos habían recomendado ésta serie de libros de ficción científica. Básicamente debido al interés por esos proyectos de construír un elevador espacial, el cual por cierto juega un papel muy importante en la trama.

Bien, aquí estamos.
- John Boone

Luego de que John Boone realizara el primer viaje tripulado a Marte se organizó una misión por mucho más ambiciosa; el plan era sencillo, enviar una nave con 100 colonos para establecer una estación permanente en el planeta rojo. Así durante el tiempo en que se seleccionó a la tripulación, se enviaron suministros, máquinas, equipo y materiales para la edificación del futuro marciano asentamiento.

Así al llegar, pronto arman sus refugios y trasteando con las máquinas desarrollan concreto y materiales de construcción locales para la edificación de estructuras más permanentes.

Parece que no hay mucho que hacer así que la gente tiende a vagar por el terreno, lo que da lugar a detalladas descripciones de las capas areológicas, composición del suelo, minerales y ponderación de los accidentes areológicos, ésto pasa en todos los libros, lo que da lugar a cosas tan raras como Nirgal(hijo de uno de los colonos originales), uniéndose a un grupo de cazadores nómadas, si por algún motivo a los colonos, luego de que fué terraformado el planeta les dió por tener una forma de vida más simple. También hay una muy larga secuencia en un bote/submarino que termina convirtiéndose en dirigible para escapar de una tormenta.

Quizá lo más interesante sea la presencia de un polizonte en la nave y que la botánica forma una especie de religión, la Areofanía. También en algún punto un grupo de musulmanes radicales asesina a John Boone.

De vez en cuando recordamos que hay trama y algo sucede, por ejemplo, los colonos comienzan a tener diferencias acerca de la moralidad de terraformar el planeta rojo, huelga decir que se procede con la operación, si bien originalmente a escondidas eventualmente a gran escala, por medio de reactores atómicos descargando calor a la atmósfera para descongelar el hielo, perforando grandes agujeros(Moholes) para liberar calor del interior del planeta y en general introduciendo plantas diseñadas genéticamente para las condiciones marcianas. Para éste momento ya hay muchas otras colonias de otros países.

También comienza la construcción del gran elevador espacial, el cual facilitará el transporte de gente y equipo de la superficie del planeta hacia naves de transporte hacia la tierra evitando así el costo de alcanzar órbita. El cual eventualmente es tomado bajo control de las malvadas empresas metanacionales que planean usar el planeta rojo como una fuente de materiales para un ya aglomerado planeta(18B+ de gentes), los rebeldes marcianos optan por la única solución sensata, destruír el elevador y lo hacen, de alguna manera funden el asteroide donde se encuentra anclado y lo empujan con cohetes, dejando una estructura de fibra de carbono y diamante enredarse dos veces alrededor del planeta.

En el segundo tomo nos damos cuenta que no todas las metanacionales son malvadas y una de éstas manda a un emisario al planeta rojo para entablar relaciones diplomáticas con los locales, pues en la tierra tienen muchos problemas, entre las omnipresentes guerras y sobrepoblación, se suma el calentamiento global que hace subir el nivel de los océanos decenas de metros, arrasando numerosas ciudades; y pues, tratan de llegar a un acuerdo de mutua ayuda, los marcianos reciben refugiados y mandan materiales; y la tierra no destruye el planeta rojo, según recuerdo, o al menos no recuerdo algún beneficio que los marcianos tengan salvo algo de gratitud por el planeta azul facilitar la expedición. El resto del libro se centra en la elaboración de una constitución marciana y en cómo el embajador de la metanacional sirve café.

En el tercero, ya tenemos un planeta casi enteramente terraformado así que la trama es más tranquila, básicamente centrándose en la adaptación de los primeros colonos al cambiante panorama marciano, ya con bosques, animales y una atmósfera respirable, ah para todo ésto en algún punto de la trama se desarrollan tratamientos gerontológicos para que los ancianos vivan de manera prácticamente eterna(salvo por accidentes y deterioro cerebral ) siempre y cuando lo tomen cada 2 o tres décadas; eventualmente se encuentra la cura para la degradación cerebral dándonos individuos prácticamente inmortales.

Por algún motivo visitamos una colonia en mercurio que perpetuamente corre sobre rieles para escapar a la luz del sol.

También hay detalles que si bien no son particularmente nocivos a la trama si hacen levantar la ceja.
¿Un sudafricano escribiendo el mejor teatro inglés desde Shakespeare?.  ¿No hay diferencia entre géneros en el deporte? ¿Se califica a la tierra como una amenaza patriarcal? Ah si, y se organizan orgías en los baños públicos.

Mientras tanto en la Tierra están usando Marte, que ya tiene atmósfera respirable, para enviar muchos pero muchos refugiados; ciértamente se podría asegurar que con la misma tecnología que se terraformó el planeta rojo se podría corregir el calentamiento global y la contaminación y hambre y enfermedad, pero no es importante, lo importante es que otra vez hay algo de tensión por el control del elevador espacial.

Eventualmente todo se soluciona y los primeros colonos sobrevivientes viven incontables años, de hecho una de ellas parte hacia la primera colonia fuera del sistema solar. El cómo se solucionaron los problemas de la inmigración, la tierra inundada o los intereses de las metanacionales es difuso, ¿ciencia tal vez?



Si  bien no nos parecen malos libros, sería difícil recomendarlos, pues la trama es más una excusa para pasear por el paisaje marciano y su gradual evolución a un fresco y húmedo jardín, lo cuál podría resultar súmamente interesante para geólogos.

Hasta ahora caemos en cuenta que leímos 2k páginas de ésta cosa y aún nos falta la "precuela" Los marcianos. Y que existen planes para una adaptación en TV. Bueno, largas tomas de rocas y hielo en un desierto helado no puede ser demasiado caro y hay muchísimo material para durar varias temporadas.

Friday, May 13, 2016

Los agentes

Hace casi un año, el gobierno comenzó a apostar los agentes en varios cruceros importantes de la ciudad; se construyeron altos plintos sobre los cuales se colocaron máquinas, aunque más parecían broncíneas estatuas de orgullosos leones o inquisitivas esfinges; sólo esperaban, acaso de cuando en cuando ajustando sus sensores, ahí permanecían, inmóviles bajo el ardiente sol. Los más optimistas creían que ésto no era más que un sistema muy vistoso de vigilancia, aunque algunos llegaban al extremo de hablar de torretas programadas para disparar a disidentes u otros agentes subversivos; no estaban tan equivocados.

Como a la semana, se anunció públicamente que los agentes entrarían en operación y se recomendó a la población el portar en todo momento su carné de identidad para facilitar su trabajo; se anunció que se usarían para vigilar y proteger a la población, más como un medio para disuadir hurtos, grescas y sólo en algunos casos extremos detener personas violentas, se aseguraba que sus funciones primarias serían más para el servicio al público: centros de información y consulta, trámite de actas, pago de servicios y reporte de daños a infraestructura. Sonaba bien, sin embargo, los antiguos kioskos no contaban con balas de goma, apéndices de choque, espuma de polímero, boquillas de tinta y gas pimienta.

Los resultados no se hicieron esperar, ese mismo día hubo decenas de incidentes; cacos comunes, ebrios peleones, varios indigentes y hasta algunos muy desafortunados migrantes fueron amontonados en las celdas de la demarcación, a la mayoría se le dejó ir con una disculpa mientras que otros permanecieron poco más para que se revisaran las capturas de audio y video de las máquinas y aportes de la población. Huelga decir que a partir de entonces el crímen comenzó a descender, los agentes efectivamente servían como un potente disuasivo, al menos para los menos atrevidos, su eficiencia era estremecedora, máquinas al fin y al cabo, no se detienen, no se pueden chantajear, ni sobornar, no fallan. Debe haber sido un monstruo, quien programó sus cálculos de tiro parabólico; existe un video donde se ve a un hombre correr por una de las calles del centro, la máquina tomó un block, no una piedra, no un ladrillo, un block y lo lanzó con aterradora precisión a más de treinta metros impactando en la cabeza del hombre; luego se publicó que el hombre había acuchillado a otro parroquiano en un bar del barrio antiguo, bueno, ya no volverá a asesinar.

Hubo muchas demandas por lesiones, daños en propiedad, privación ilegal de la libertad y en general una marea de terminajos legales invadieron las noticias, lo cierto es que el gobierno se lavó las manos y culpó a la empresa que construyera las máquinas, misma que tuvo que pagar indemnización para cada una de las demandas. Luego vino un nuevo comunicado, las máquinas estaban siendo recalibradas para que tuviesen poco más de tolerancia. Y todo estuvo tranquilo por algunos días, si acaso notas de motoratones, vándalos y uno que otro caco sometido por las máquinas. Fué entonces que el seguro motivo de su existencia se hizo evidente. Si bien localmente no hay una fuerte presencia criminal, es paso obligado para llegar a la capital y debido a la numerosa afluencia de migrantes, resulta una parada recurrente para comandos armados que vienen a reclutar nuevos miembros para usarles de carne de cañón en sus operaciones en la capital.
Los primeros videos mostraban a una camioneta con hombres armados llegando al crucero y disparando a las máquinas, inutilizándolas, lo cual sin duda activó otras máquinas, que rápidamente dieron alcance a la camioneta de los hombres y les cocieron a tiros, porque éstas máquinas si estaba armadas, el vehículo derrapó, golpeó la jardinera central y dió una voltereta cayendo envuelto en llamas. Las máquinas arrancaron a los hombres de los fierros retorcidos y los entregaron en la demarcación. Ésto se repitió varias veces con resultados similares, lo que llamaba la atención es que en ocasiones las máquinas se avistaban en lugares donde aparentemente no debían estar apostadas, así que el número real de éstas debía ser mayor y por supuesto, ubicadas en lugares diferentes a los oficiales.
Derechos humanos exigió que se revelara la cantidad real, capacidades y ubicación de las máquinas; el gobierno sólo le dió largas y alguna que otra declaración insustancial.
Hubo manifestaciones, muchas notas, recomendaciones de organizaciones no gubernamentales y un  malestar general por la presencia de las máquinas. Mientras que oficialmente sólo hablaba de bajos números en crímen y que se estaba mejorando el sistema.

Hace poco, espectaculares anunciaban que las muertes por crímenes violentos en las zonas donde éstos agentes han sido instalados se habían reducido a cero desde principios de año. Finalmente el gobierno anunció que los agentes habían sido desactivados, que siguen en su lugar sólo para monitoreo y funciones auxiliares.

Friday, May 06, 2016

La lanzadera

De camino a la capital hay una granja de viento, el ruido de sus turbinas recibe(o despide) a los viajeros, es una instalación de tiempo antes de la guerra, originalmente una planta experimental luego del conflicto fué la única fuente de energía por algún tiempo hasta que volvieron a conectarse con las termoeléctricas. Otra instalación que fué perdonada, es la lanzadera; ubicada poco más al oeste, apenas comenzando la meseta; en aquellos años, su uso no era recurrente, antes bien se utilizaba como una instalación de reserva para cuando la lanzadera en la capital se encontraba fuera de servicio, pero por lo general sólo era un enorme gasto para el erario.

Luego de la secesión, comenzó a ser modernizada, aún la carretera, fué ampliada y adecuada para permitir el mejor flujo por el área, se eliminaron feos monumentos y las palmeras del camellón, se adaptaron carriles exclusivos para la entrada y salida.

 Al menos una vez a la semana, si el clima lo permite, un contenedor monta una columna de fuego y humo hacia el cielo. Hay gente que gusta ver éste espectáculo, hay que admitir que es impresionante: el rugido del motor, la vibración de la tierra, la enormidad de la instalación que hacen perder el sentido de la escala, de verdad que es una experiencia inigualable; el cargador, que es una especie de cohete reutilizable, lleva en la parte superior un cápsula o contenedor de carga mismo que se separa al alcanzar la altura suficiente para que éste contenedor alcance una órbita; depués de ésto baja el cargador; con cuidado se posa en la explanada, sobre una plataforma en orugas que asegura el vehículo y lo translada a una de las naves, donde será revisado, reparado y vuelto a preparar para su siguiente viaje. Huelga decir, que luego de un par de meses, pierde su encanto por la cotidianidad y si de casualidad ve una columna de vapor en el cielo, no le presta mayor atención, se dá por hecho.

 Curiosamente, sólo 6 personas trabajan en ese lugar, el resto es hecho por las máquinas y algún personal de limpieza. Dicen que pagan bien aunque si se requieren especializaciones y mucha experiencia.

¿Que qué envían desde la lanzadera? Máquinas.

Friday, April 29, 2016

El convento

Aparentemente mi trabajo fué tan gustado en cierta planta que una persona me recomendó a un amigo sacerdote, mismo que contactó conmigo y me comentó que tenían problemas con las calderas; más por curiosidad que por otra cosa, le dije que tenía espacio en la agenda y podría darme una vuelta. A todo ésto, la máquina a revisar se encontraba en un convento.
 
La instalación está en la periferia de la ciudad, dentro de lo que fuera una fortificación usada durante la guerra, en la ciudad hay varias de éstas fortificaciones, sólo un par continúan siendo usadas por el ejército, el resto han sido compradas por particulares y acondicionadas para otros fines; como en éste caso. Al llegar me di cuenta por qué nunca le presté atención; un muy alto de otra manera incaracterístico muro rodeaba unos cuantos igualmente planos edificios. En la entrada me encontré con un hombre que de inmediato me reconoció, saludó y abrió la puerta, supongo que no reciben muchas visitas; entonces no me quedó dura del propósito original del lugar, gruesas paredes, dobles y triples puertas, rampas, obstáculos para tanques, aún se distinguían señas de lo que fueran puestos de guardia y refugios, curiosamente noté que habían estado realizando arreglos en la fachada seguramente para ocultar la naturaleza del edificio. El hombre me condujo con apenas cháchara, al cuarto de máquinas, donde estaban unos equipos muy viejos aunque robustos.

Se trataba de un arreglo de tres calderas, una calentaba agua, otra tomaba agua caliente y producía vapor mientras que la tercera cubría los descansos de las otras dos. Supongo que cuando se abandonó su propósito militar no vieron la necesidad de seguir produciendo vapor así que se contentaban con que las tres calentaran agua, había algo de magia negra en los tableros y espagueti en algunos sensores pero era más una sobresimplificación que otra cosa. El problema que tenían era que había momentos en que algún edificio no recibía agua caliente, no agua tibia, no baja presión, nada; el resto del tiempo funcionaba perfectamente. El sistema tenía una lógica simple y sólida, que estaba alambrada y soldada, los indicadores mostraban niveles, temperaturas, tiempos de ciclo, estado de filtros y otros datos menos relevantes para que las religiosas se pudieran dar un baño, sólo me llamó la atención que seguía en línea la sección de vapor, era comprensible, pues la sección de generación de vapor se había modificado a sólo calentar agua, me puse a revisar sus indicadores más a detalle y me encontré que la línea de vapor tenía agua, comprensible pues actualmente sólo manejaba líquido; si bien todo estaba correcto operativamente, lógicamente no. El vudú que hicieron en los tableros obligaba a la máquina a seguir un ciclo muy simple: llenar, encender, mantener temperatura y nivel; sin embargo los controles de seguridad del sistema sólo se podía brincar manualmente así que la línea se cerraba en caso de falla, por lo que cuando la línea original de vapor se llenaba de condensado, en éste caso, agua caliente a entregar en un edificio, la línea se cerraba. Revisé las trampas de vapor, nada fuera de lo esperado, salvo que todas, todas menos una marcaban con condensado.

Apagué, despresuricé y drené; los muy listos habían colocado válvulas en los drenajes, al abrir la váulvula encontré el problema; una persona seguramente apurada había atado el flotador usando un algo barato cordón de nylon, el cual eventualmente con la humedad, tensión y tiempo había finalmente cedido y se había roto, así cuando pasaba líquido, marcaba presencia de condensado, como debía ser, más no como lo habían planeado con el nuevo esquema; la solución era simple, desconectar el sensor, puentear, marcar y documentar para todas las trampas.
Fué sencillo, quizá más de lo que imaginara; me invitaron a cenar.
Curiosamente durante toda mi estancia no crucé camino con ninguna de las religiosas, se acaso ví alguna a lo lejos y aún en el área del comedor, sólo ví a la que me entregó el plato, por una ventanita, también noté la presencia de cristales espejo. Realmente no tengo idea del motivo de éstas precauciones, supongo que para evitar contaminarse con el mundo exterior o algo ya propio de sus votos. Lo cierto es que la comida estaba deliciosa, si bien el pollo estaba algo reseco, me enfoqué en una sabrosa ensalada de zanahoria con manzana y pasas, además de una sopa de pasta bastante condimentada. Agradecí la comida y me retiré.

Al regresar, ya algo noche, pasando frente a la casa de los vecinos, pude ver que había varias cajas y otros objetos aventados, más los gritos me hicieron voltear hacia su puerta, donde sacaban a jalones a una mujer en ropa interior, era su nuera, su esposo había muerto el día anterior.

Friday, April 22, 2016

El barrio antiguo

Fuí a hacer unas compras al barrio antiguo, me gusta caminar por sus calles empedradas y empinadas, disfrutar su ya olvidada arquitectura y hasta su alameda, que si ya no tiene la cantidad de árboles de antaño, los que restan son bastante frondosos; me gusta su fuente de talavera con ranas metálicas, también la pequeña biblioteca de cantera rosa y a veces me gusta sentarme en una banca a escuchar a los estudiantes de la academia de música; en el kiosko venden fresas con crema, un postre muy gustado, aunque prefiero no comer en la calle.
Visité un par de fruterías, me gusta comprar local, la verdura es más fresca, barata y hasta tiene sabor; a veces que tengo tiempo me gusta cocinar, las variedades de olores, colores, texturas y sabores, despiertan la creatividad y abren el apetito. También compro unos cuantos huevos, "usar huevo es trampa" solía decirme el abuelo, pues consideraba que cualquiera puede preparar una comida mientras tenga un huevo, fuego y cualquier otra cosa; un par de tablillas de chocolate como golosina, me gusta como bebida, sin embargo ensucia mucho y no suelo estar de humor para limpiar ollas, molinillo y estufa luego de preparar una taza. Hace tiempo que dejé la carne, si bien se puede conseguir muy buena localmente, suele ser cara y en lo personal me desagrada el sabor.

Ya era tarde cuando había terminado mis compras, comenzaba a sentirse el aire fresco de la noche y varios negocios comenzaban a cerrar; andaba por una calle donde había un terreno cercado con malla ciclónica; siempre me da nostalgia ver que demuelen los viejos edificios para reemplazarlos por algún negocio de grandes ventanas; recargado en la malla estaba un hombre, por el uniforme negro parecía un jugador de pelota, aunque me llamó la atención que se encontrara, sucio y enlodado, también bastante mal encarado, aunque ésto me resultó comprensible al ver su lamentable estado; al pasar a su lado comenzó a seguirme, o tal vez me lo figuré, tratando de perderlo y que no me fuera a ensuciar dí vuelta en uno de los muchos callejones que se pierden en las laderas del cerro, llegué a una de esas fiestas ruidosas con tambores, había una fogata en la calle, gente bailado y cantando ritmos tropicales, muchos de ellos inmigrantes,  un pequeño grupo se me acercó, me preguntó qué traía en las bolsas, supe de inmediato que me querían asaltar, estaba demasiado fastidiado para pasar por ello y sin más les aventé las bolsas y corrí hacia ellos, confundidos, se dieron vuelta y se perdieron entre la gente, sólo pude alcanzar a uno de ellos, el más pequeño, traía camiseta de rayas rojas y blancas, lo tiré al suelo y lo patee, creo que le abollé la cabeza, aunque realmente no le importó, o igual y fué por la adrenalina, pues de inmediato se levantó y huyó. La gente se comenzó a reunír, murmuraban entre sí, nadie me ayudó, ni me preguntaron si estaba bien. Salí de ahí lo más rápido que pude y regrese al estacionamiento, pagué y me largué a casa.

Al abrir la puerta me doy cuenta que una niña juega en la sala: pantaloncillos azules, blusa celeste, cabello corto con un pequeño prendedor, no parecía darse cuenta que había entrado, así que cerré la puerta de golpe y le pregunté que hacía ahí.
No hablo con extraños - Fué su respuesta, ni siquiera volteó a verme por seguir en su juego.
¿Entonces por qué estás aquí? - Le pregunté.
Estoy en receso, en media hora regreso a clases. - Me explicó tranquilamente, saltando se fué tras los sillones.

Compré una caja de galletas por si vuelve.