Friday, September 09, 2016

La bestia

Una de las cosas que me dejó mi esposa, fué la bestia, un muy viejo y muy enfermo perro cocker spaniel; el animal estaba muy mal cuando ella lo rescató, según me contaba no comía, sólo yacía en un boquete que había cavado en el jardín, posiblemente esperando su final.
Tuvimos que llevarlo al médico, en mi coche por supuesto; luego de diagnósticos conservadores, laxantes, dieta blanda y prácticamente ninguna mejora decidimos llevarle a tomar unas placas, éste otro médico luego de revisar al animal, decidió que éste debía permanecer bajo observación para realizarle estudios.
Par de días después regresamos al consultorio, resultó que el condenado animal tenía problemas hepáticos y ya no podía procesar las proteínas, así que tendría que estar condicionado a una dieta controlada carente por completo de carne; algo así como una diabetes canina.
Así pues volvimos a casa con un animal ya restablecido, muy hambriento y bolsillos algo más vacíos. Huelga decir que el animal ya jamás regresó a su locación original, así que ahora seríamos nosotros, en realidad sólo yo, quien se encargaría de alimentar, acicalar, y sacar a pasear al condenado animal. Así que de salir a correr por las mañanas pasé a ser niñera del animal, a quien llevaba a pasear al parque cercano, donde hacía sus delicias el comerse cuanta asquerosa porquería encontraba: frituras, galletas, dulces, envolturas de panecillos y otras cosas que no son particularmente agradables de recordar. Eso me recuerda que mi esposa un día notó que el animal pasaba horas observando con detenimiento la alcantarilla del drenaje y me preguntó si sabía por qué hacía eso.
"Tiene hambre" fué mi respuesta.
Aún tengo la certeza que si abro la alcantarilla, se dará el banquete de su vida.

Algo curioso del animal es su aparente carencia de reacción a los estímulos, apenas ladra, y no parece hacer caso a las personas que encontramos en la calle o interactuar con otros canes aún y cuando éstos se acerquen a olisquearlo, sólo en casos en que éstos han intentado devorarlo y trata de huír, de hecho salvo por comentarios del veterinario de que intentó morderle no parece presentar instintos agresivos, hasta he llegado a pensar que tiene autismo, ¿pueden los perros ser autistas?

Tal vez debido a ésto es que se lleva bien con mis acompañantes; cuando éstos comenzaron a llegar me preocupé, pues había leído que los canes son particularmente sensibles a éstos seres y suelen ladrarles o intentan atacarles, en éste caso, sólo les observa, a su vez mis acompañantes, sólo rodean a la bestia, lo observan por un rato, y luego se van, no lo tocan.

En alguna ocasión, cansado de que ensuciara el patio y comprar su caro alimento especial, quise deshacerme del animal, lo dejé en el parque, donde rápidamente se perdió entre la maleza; regresé a casa y dejé de preocuparme por varios días, limpié el patio y hasta volví a salir a trotar por las mañanas, a las dos semanas regresó, por algún motivo más gordo y lleno de energía, sólo que con mucha sed. Desde entonces llevamos una relación de respeto, la bestia me obedece, yo no le pego. Una ventaja es que se come todo lo que le aviento, desde sobras de comida, huesos y en ocasiones hasta servilletas usadas, recuerdo que a veces mi esposa me veía dándole recortes de verduras
 "¡No lo uses de bote de basura!" Me decía.

Ayer le llevé al parque, como siempre sólo seguimos la pista, para luego subir la colina por el lado de los manantiales, dimos una vuelta por las ruinas y bajamos por el talud, ya casi para enfilarnos a la casa, me encontré con que un hombre estaba teniendo problemas con su vehículo, crucé la calle, pues por algún motivo pensé que podría ayudarle, casi atropellan a la bestia un grupo de escolares que pasaban sobre sus máquinas, esas que usan en sus competencias.

No tengo idea de qué hice con el condenado vehículo, pero logramos echarlo andar, mientras enfrente del parque se había congregado una jauría de macilentos animales, entre ellos un particularmente enfermo animal de aspecto nauseabundo, pelo ralo, piel desgarrada que le colgaba a girones, sobre su cuerpo que más parecía una yaga viviente.

Eso me recordó que debo darle una fumigada al animal.

Friday, August 26, 2016

El reporte

Estaba trabajando en un laboratorio, aunque no es justo llamarlo trabajo, pues en realidad sólo merodeaba por las instalaciones, tomaba café con el personal y escribía reportes; sólo de vez en cuando contestaba preguntas de los investigadores o me pedían que echara un ojo a las máquinas, de ésto tomaban nota detallada en cada caso.

Cuando llegué se me asignó a un equipo de investigación donde serviría de apoyo, huelga decir que nunca supe en que diantres trabajaban pero su cháchara era entretenida, aunque mucho más mundana de lo que imaginaba, su familia, recetas de cocina, lugares bonitos para vacacionar; claro había uno que otro que se mareaba desde su ladrillo o tan distraídos que sólo balbucean ecuaciones, datos y jerga apenas comprensible. Pero en general eran amables.

Para un proyecto me enviaron a revisar una vieja máquina, un manejador de archivos en una universidad de la capital, sólo se trataba de un diagnóstico, querían saber con exactitud cual era el problema antes de enviar a un especialista; el viaje fué sin contratiempos, al llegar me encuentro con que tienen que autorizar mis pases y credenciales antes de dejarme pasar a los sótanos, para no hacer larga la espera me puse a leer un poco; contrario a mi expectativa sólo tardaron unas cuantas horas las autorizaciones y estaba yo en los cuartos de máquinas, sorprendido del contraste de la brillante estructura de metal y polímero tuviera en su interior sistemas, viejos, obsoletos, o enteramente inoperantes; la máquina, aunque vieja era robusta, pero los años se le notaban, tomé mis notas, elaboré mi informe, tan absolutamente detallado como me pidieron y me largué.

Es lo más memorable que hice, eso y la vez que estaba tan aburrido que me puse a reparar unos muebles con soldadura de plasma, me metí a uno de los talleres donde había estado trabajando en un proyecto personal cuando uno de los vigilantes me descubrió y confundió la estructura que estaba construyendo con un cañón, me preguntó si sabía utilizar el aparato, le dije que sí, hasta le mostré el sellito detrás de mi identificación y le expliqué el principio de funcionamiento de las cápsulas de gas que usa la máquina, las cuales sólo necesitan una pequeña descarga eléctrica para producir una explosión y lanzar casi cualquier cosa desde el tubo que improvisé como cañón en ese preciso momento, creo que no fué una buena idea pero no importa, se retiró luego de un rato.

La semana pasada, me hablaron a que me entrevistara con la directora de proyectos, una pequeña mujer envuelta en una bata negra, supongo y para distinguirse de los demás investigadores, la cual me preguntó acerca del reporte de mi visita a la capital, habían pasado casi dos meses, así que yo casi lo daba por olvidado, le contesté que en aquel momento llegué mi reporte y por sistema debió haberlo recibido al instante, con todo detalle que me esforcé en llenar. Me pidió el sumario, ésto es, comentarios extra que no entran en la hoja de datos estandarizada que se usa para reportes, rápidamente lo encontré y se lo facilité, la mujer le echó una ojeada; muy seria, me informó que podía pasar a recoger mis cosas.

Nunca me pagaron...

Friday, August 12, 2016

Alfredo



Alfredo vivía con su esposa en el piso de abajo, llevaban poco tiempo en el edificio, pues recién se habían mudado, luego que a Alfredo lo transfirieran a la planta de solventes, donde trabajaba, al menos hasta el día del accidente.
Hubo una explosión en la planta; según sus compañeros, culpa de Alfredo, quien se metió donde no debía a hacer lo que no sabía; afortunadamente los sistemas de seguridad funcionaron como era debido conteniendo el siniestro: sofocando las llamas, evitando derrames, drenando encharcamientos, aspirando los vapores y dirigiendo la rápida y segura evacuación de todo el personal, todo el personal excepto Alfredo, quien se quedó atrapado en ese lugar a donde no debió haber entrado.
Ni compañeros, ni superiores parecían sentir la suerte de Alfredo, antes bien le deseaban cosas peores, pues debido a él se rompió una impecable marca de casi una década sin incidentes en la planta.
La planta estuvo cerrada un par de días en lo que se terminaba la limpieza y reparaciones pertinentes, mismos durante los que se buscó a Alfredo, o sus restos y su búsqueda continuaría hasta el día de hoy de no haber sido por uno de los ingenieros de laboratorio, que sugirió correr pruebas en los tanques de derrame; que efectivamente dieron positivo al encontrar una muy baja concentración de Alfredo entre el líquido, un ingeniero de laboratorio sugirió el entregarle a la viuda un concentrado de los restos del finado, luego de analizar la posibilidad se consideró que el proceso hubiese sido caro y muy lento, dado el volumen del tanque y las escasas partes por millón del otrora trabajador, “estaba dentro de la norma”, señaló un ingeniero de ambiental; así que se optó por entregarle a la viuda un frasco, un bonito frasco conteniendo un litro de líquido del tanque.
La viuda aún no superaba la pérdida de Alfredo, tampoco había cobrado el dinero del seguro y menos aún cobraba la pensión; la memoria de su esposo seguía presente en el departamento, como en el montón de ropa sucia en el pasillo, la bolsa de gomitas que guardaba junto a la cama, la colección de polvosos libros de pastas duras o el viejo sillón vencido donde a Alfredo le gustaba desparramarse a leer.
Así que su sorpresa fue mayúscula cuando esa noche de jueves escuchó que tocaban a su puerta, al abrir, casí pierde el conocimiento al encontrarse con Alfredo. Lucía terrible, y como no, con varios días sin comer, tomar un baño o cambiarse de ropa cualquiera luce terrible, pero sin embargo era el mismo Alfredo.
No podía perderme mi programa – Apenas explicó el hombre antes de entrar y pasar hasta la sala a encender el aparato. La mujer permaneció absorta durante todo el programa; en cuanto éste terminó, Alfredo se levantó y fue al librero, ahí comenzó a tomar varios tomos que no había leído, hasta que finalmente se decidió por uno.
¿Cómo estás? – Finalmente alcanzó a preguntar, la mujer.
Alfredo se desparramó en el sillón con el libro en el regazo, echó la cabeza atrás y cerró los ojos.
¡Estoy muerto! – Respondió.

Friday, July 29, 2016

El cráter

Casi a mitad de camino entre la ciudad y la capital, al sur-sureste se puede ver un cráter, o bueno, no precísamente un cráter, sino su efecto; aún desde la carretera, se pueden ver los cantos abrillantados de algunos altos riscos de la cordillera, lucen improbablemente lisos, hasta parecen recubiertos de un vidrio obscuro; y de cierta manera lo están. Durante la guerra, se disparó un arma de energía en esa región, cualquier cosa que haya sido vaporizó el bosque, aplastó lo que había en un radio de 2km y fundió la piedra que, tras su rápido enfriamiento dió lugar a la formación de éste cráter vítreo.
Oficialmente, un bombardero enemigo fué derribado y para evitar la captura de su armamento, éste fué detonado.
Nadie se cree el cuento, en todo el país no había nada que pudiera tirar uno de esos bombarderos y ni en la capital, ni la ciudad había escudos, error de máquina se descarta totalmente. Los testimonios hablan de algo que cayó del cielo, aunque demasiado rápido y brillante para tratarse de un avión, lástima que no se pueda comparar lo que vieron los testigos con fotos actuales o aún dibujarlo, pues todos ellos quedaron ciegos; la teoría que me parece más plausible es que se trató de un arma orbital experimental, usada como un medio de intimidación y terminar el conflicto de manera rápida; en cualquier caso funcionó, en menos de tres días se transmitió la rendición.
Durante la reconstrucción, los soldados y sus máquinas estuvieron en el lugar apenas un par de años antes de que terminaran cualquier cosa que estaban haciendo y se retiraran; no parece que se hayan llevado nada, antes bien se usaba el lugar como base de operaciones para coordinar la ayuda humanitaria para la reconstrucción, terminado el período, tomaron sus triques y se largaron.

Actualmente, en el cráter se mina la piedra volcánica a cielo abierto, se dice que la superficie fundida alcanza decenas de metros, aunque no se registra radiación, ni se han encontrado vestigios del supuesto bombardero, ni un condenado tornillo.
El impacto tuvo otros efectos, además de cambiar la orografía de la cordillera, lógicamente también cambió el curso de los ríos, inundando cañadas y socavones, ésto ha dado lugar a un curioso cambio en el paisaje, en algunos puntos se tienen fosas donde han quedado grandes árboles sumergidos, las aguas son cristalinas y se han convertido en un lugar increíble para practicar el buceo, también en algunos puntos altos, escamas de roca fundida en el borde de las montañas forman pequeñas terrazas que se llenan de agua, dando lugar a estanques con vista al acantilado, la panorámica es increíble y los lugareños aseguran que ésta agua tiene propiedades curativas, supongo que eso aumenta el turismo; y vaya que lo reciben, mucha gente que gusta de acampar suele visitar el lugar en los meses de verano, tanto propios como extranjeros, aún existen pequeñas compañías locales de guías que llevan grupos de personas a las crestas más altas; tal es la afluencia de visitantes que varias organizaciones hacen campañas con regularidad para limpiar éstos parajes.

 Cuando vivía en la capital solía participar en éste tipo de labores, cada año, asistía con amigos a la campaña de limpieza que se hacía en un río a donde acostumbrábamos ir a acampar, nosotros y muchos otros voluntarios nos dábamos cita en aquel lugar; luego de bajar del camión en carretera había que andar por estrechos senderos que serpenteaban entre altas hierbas y cercas de piedra, algunos tenían suerte y conseguían aventón.
Durante las vacaciones de verano mucha gente acudía al lugar, había música ruidosa y se bebía con abundancia, huelga decir que no era la mejor fecha para ir a acampar, pero era precisamente el motivo por el cual se invitaba a la gente a ayudar con la limpieza el último día.
Recuerdo mucho la tienda en la ribera, una cabaña hecha de troncos, donde vendían refrescos, emparedados, tortas y jugos frescos, tras el mostrador tenían un tablero de hielo con figuras de diversos tamaños; gato, perro, niño, humano, vaca. Una ocasión a una compañera fué aplastada por un hielo, salí a buscar ayuda al puesto de emergencias, para cuando regresé con la gente que estaba de guardia, pero era demasiado tarde, estaba muerta; ella había hablado a sus padres, para que la recogieran allá por la tarde, cuando llegaron no pudimos darles la noticia, lo peór es que no tenía dinero para pagarles la comida a todos, a todos menos a ella.